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Vinos que deben consumirse jóvenes

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La mayoría de los vinos que compramos sale al mercado con la intención de que sean consumidos como vinos jóvenes. Resulta asombroso comprobar la cantidad de vinos jóvenes que se consumen en las 24hs posteriores a su compra.
Con la amplísima gama de vinos disponibles y por las fluctuaciones que éstos presentan tanto en el precio como en la calidad, resulta muchas veces más difícil comprar buenos vinos destinados al pronto consumo que vinos más serios y merecedores de una larga guarda.

Vinos de pronto consumo

 

Blancos

Chardonnay: En especial los estilos más sencillos, como las versiones sin crianza de Argentina, el norte de Italia, Australia, chile y el sur de Francia. El chablís genérico. Este es un vino excelente para acompañar tabla de quesos, sushi, pastas con salsa blanca, platos con pollo o pescado gratinado.

Sauvignon Blanc: El sauvignon, con su vigorosa acidez y ese picor aromático que lo caracteriza, no es un vino que guste la primera vez, pero puede resultar delicioso y ser uno de los vinos más refrescantes para días cálidos y para acompañar ensaladas. Excelentes ejemplares se hacen en Nueva Zelanda, Argentina, y el Loira ( Sancerre y Poully-Fumé) en Francia.

Riesling: Su capacidad de envejecimiento es maravillosa, no tiene igual, pero eso no impide deleitarse con esta maravillosa cepa en su versión de vino joven. Su fuerza y fresca acidez hacen de él un vino ideal para acompañar las comidas veraniegas.

Viognier: El viognier es un vino graso y muy perfumado que no suele envejecer muy bien. Paladee este vino mientras sea joven y busque versiones económicas de Argentina, Francia o Australia, donde la calidad de estos varietales va en línea ascendente.

Torrontés: El torrontés se da muy bien en el norte argentino, en Salta, que por su altura y amplitud térmica sacan lo mejor de la tipicidad aromática de este maravilloso varietal, su frutosidad y acidez lo hacen ideal para acompañar empanadas y comidas típicas norteñas.

 

Rosados: existen maravillosos ejemplares de rosados que permiten un cierto envejecimiento pero hay que decir que en términos generales deben consumirse lo más jóvenes posible.

 

Tintos

Pinot Noir: Los grandes borgoñas tintos sí deben envejecer en botella, pero la mayoría de los del Nuevo Mundo (ya sean californianos, argentinos, chilenos o neozelandeses) han de beberse durante su juventud, cuando el carácter frutado de sus notas aromáticas y gustativas se deje sentir de forma más patente.

Merlot: El merlot es un vino menos tánico que el cabernet sauvignon y su carnosidad y carácter frutal hacen de él un candidato ideal para beberlo joven. Existen maravillosos y famosos ejemplares de esta cepa, como el Chateau Petrus, vinos de Burdeos que son elaborados con majestuosidad con merlot, pero, qué puedo decirle yo que no sean alabanzas cuando le estoy hablando de mi cepa favorita. La más carnosa, dulce y suave. Sus taninos nunca molestan en boca y es también ideal para acompañar pastas con salsa rosa, carnes simples sin mucho condimento, algún ojo de bife y esas maravillosas tablas de fiambres.
En Argentina contamos con una amplia variedad de vinos merlot para consumo joven y otros tantos ejemplares para guarda. Lo ideal los vinos merlot de Mendoza, especialmente los de Valle de Uco y San Rafael.

Cabernet Franc: Esta variedad es el pilar fundamental en la elaboración de los vinos en el Valle del Loira en Francia. Son vinos magros y briosos con gran frutosidad y un toque herbáceo. Son ideales para el verano y maridan muy bien con carnes de caza, y carnes rojas en general. En Argentina existen en Mendoza bodegas que han logrado excelentes ejemplares que pueden tener potencial de guarda si lo sabemos cuidar y mantener. Pero es mejor el consumo cuando el vino es joven.

 

Elizabeth Naranjo

Sommelier

 

 


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