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Los exportadores ajustan planes de promoción externa

La pérdida de mercados por atraso cambiario y la demora en pagos de IVA y reintegros, fueron debatidos por Wines of Argentina, que revisa recursos y escenarios. Mientras tanto, la demanda mundial sube 10 %.

¿Que los exportadores miran al mercado interno? A no confundirse. No significa que la industria esté por dar un rotundo golpe de timón hacia adentro. Simplemente es la preocupación de las bodegas que, además de revisar, como habitualmente lo hacen, la evolución internacional del negocio del vino y los principales competidores de Argentina, en este 2012 suman al análisis la situación de la economía del país para planificar las acciones promocionales.

Es que mientras en el contexto mundial los planetas parecen estar alineados con una demanda, en la galaxia argentina caen algunos meteoros  que pueden dejar cráteres de distinta dimensión.

Por eso, la pérdida de competitividad del vino fraccionado y el control al comercio exterior también estuvieron en la agenda del workshop que la mesa ampliada de Wines of Argentina, el brazo ejecutor de la promoción del vino argentino en el mundo, realizó el  jueves 28. Allí, más de 20 miembros escucharon un diagnóstico de la economía del país y las consideraciones en normativa penal cambiaria de la experta Graciela Álvarez Agudo, porque el combo de regulaciones al comercio exterior (reducción del 50% en plazos de ingreso de divisas, Declaraciones Juradas de importación, atrasos en  devolución de IVA y reintegros) ya son otro dolor de cabeza.

“Hay preocupación. Más allá de lo serio que puede ser  el ajuste en liquidación de divisas, no se corresponde con la política de otros países; Argentina genera contrasentidos, porque revalúa su moneda mientras otros devalúan para afrontar crisis. Sin dudas es algo que afecta, sobre todo frente a los problemas para trabajar en determinados segmentos de precio y la pérdida de valor agregado que implica más ventas a granel en detrimento del fraccionado”, resumió el gerente de WofA, Mario Giordano.

Cuando después de años excedentarios se abren oportunidades en el mundo, la casa no está en orden como para aprovecharlas. A mayo,  los varietales embotellados cayeron 3,2% interanual, mientras el vino a granel creció un 279% con un dato adicional: hoy representa 4 de cada 10 litros exportados, contra 1 de cada 10 de 2011. Con esos y otros indicadores a la vista, WofA retomará durante la primera quincena de julio la discusión en puntos decisivos: cuánto puede impactar el nivel de actividad en la recaudación y, por ende, en la planificación de acciones para mejorar el posicionamiento mundial.

Por el momento, con un presupuesto similar al del año pasado, los objetivos son exigentes: intensificar campañas en América del Norte, conquistar China y no dejar de marcar presencia en Brasil.

Susana Balbo, de Dominio del Plata y directora titular de la entidad, habla de la “profecía autocumplida” y no anda con vueltas. “Hay complicaciones internas y externas, pero en cuanto a impacto, son más serias las internas: la suba de costos y el atraso cambiario nos hace perder share afuera y salir de segmentos de precios en los que estábamos bien”.

La empresaria, como muchos de sus pares, tiene una lista de condicionantes, entre los que está la falta de acuerdos bilaterales que favorecería ventajas arancelarias para el vino y un correlato más reciente, como la pérdida de preferencias que el gobierno de EEUU decidió aplicar a Argentina y, obviamente, la nueva preocupación que representa la reducción de 180 a 90 días para liquidar divisas, cuando las operaciones se pactan por más.

Por todo eso, se dificulta aprovechar el contexto mundial, donde desaparecen los excedentes vínicos y la demanda crece a un ritmo del 10% interanual, según estima WofA. Los operadores registran un atraso promedio de 6 meses en el cobro de devolución de IVA y reintegros, y cuantifican el perjuicio: 99% de la industria tiene pagos retenidos, a veces por cuestiones formales que dependen de los bancos. Lo cierto es que se siente más en la piel las bodegas que exportan todo lo que elaboran.

“El que está afectado va a cobrar un dinero totalmente devaluado, en pesos y, con suerte, luego de un año de haber pagado el IVA de botellas”, ilustró otro asistente a la reunión. Aun con pequeñas diferencias de criterio, al retirarse del workshop había algunas coincidencias, como que una devaluación es más que remota y, por ende, habrá que capear el temporal y amoldar las estrategias empresarias.

Hora de ajustes

Los recursos son escasos y probablemente sean menores. Depende de la recaudación por nivel de actividad: la profecía autocumplida. Pero el foco no puede perderse. De ahí que en la revisión de las acciones se priorizarán los mercados más atractivos, como China a mediano y largo plazo. En el corto, EEUU y Brasil, donde incluso aún no se descarta la apertura de una oficina como las que ya existen en Pekín y Londres.

Por eso, para el próximo encuentro previsto el 12 de julio en Buenos Aires, revisar el presupuesto y reasignaciones estará entre las consignas principales. Por ahora existen dudas acerca de si se mantendrán, y en qué proporción, los aportes de CFI y Cancillería. Pero sobre todo hay incertidumbre alrededor de la recaudación, que depende del nivel de actividad. “Si se cierra el grifo, será una previsión conservadora”.

 

Fuente: Diario Los Andes

 

 


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