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La ya clásica Cuisine&Vins en su apogeo

Hace ya 19 años que Cuisine&Vins nos tiene acostumbrados a una exposición gastronómica más que interesante. En los últimos tiempos se realiza en el magnífico Palacio Paz (Círculo Militar) y está enfocado principalmente al vino, lo que como saben, es algo que me apasiona.

Este año tuve la oportunidad de ir los tres días que duró y así poder aprovecharla lo mejor posible. En ese marco palaciego, con música y rodeado de amigos todo lo que ofrecían se potenciaba mágicamente. Iré comentando algunas bodegas que me llamaron la atención, sino que por eso descarte a otras también excelentes.

En primer lugar quiero referirme a los “Avarizza” por su originalidad en nuestro país. Un rosado de Canarí, la cepa que aparece en la literatura universal muchas veces, y que en Argentina es considerada una de las tres rosadas. Me lo ofreció la talentosa enóloga Agostina Astegiano, demostrando su pasión por lo que hace con tanto éxito. Y ahí probé algo único: un champagne (espumante) hecho con 80% de esta cepa tan poco frecuente y 20% de chardonnay: riquísimo. Les recomiendo a todos la grata experiencia de conocerlos.

En frente estaba mi amigo el sommelier Marcelo Figueredo, un gran profesional que sabe convidar y explicar como pocos. Con él conocí “Del Tupun”, vinos provenientes de Tupungato: cabernet sauvignon, malbec, torrontés y un chardonnay-viognier.

 

Una revelación para muchos, en mi caso ya los conozco, son los Ramanegra de Casarena, sobretodo su merlot. Bajo la supervisión de Michel Rolland son exquisitos.

 

La sommelier Romina Bazzolo, tan atenta y agradable como es su costumbre, me hizo probar los de NQN y Malma, también me gustaron.

En ese salón donde estaban los que mencioné destaco los champagnes Cruzat (insuperables) y el Gran Corte de Riglos, un logro impresionante.

En el piso principal una enorme variedad de bodegas, estilos, cepajes, otras bebidas tales como Whisky Grant´s, Fernet Branca y cervezas me esperaban ansiosos. E imposible olvidarme de los chocolates Salgado…cuyo cacao proviene de Ecuador, Venezuela, Brasil…

 

Un par de novedades: “Viale  y Dujovne” bodegas y viñedos, del nieto de Mirta Legrand, nos ofreció dos Cabernet Sauvignon, dos Malbec y dos Torrontés, uno de cada uno “Single Vineyard”. Colores intensos, aromas frutados y mucho entusiasmo por hacer las cosas bien es lo que noté en ellos…el futuro dirá…

La otra para mí fue “Entre Tapias”, una bodega de Calingasta en San Juan. Diferente a los del Valle de Tulum, vale la pena probarlos.

En el stand de Bianchi, su sommelier Natalia Juncos me dio  el “Enzo”…quien sigue siendo fiel al estilo que lo hizo famoso.

Champagnes (espumantes) Rosell Boher, Mumm, Perdriel, entre otros, estaban presentes.

Mi amigo Pablo Cohen con su Gran Syrah de Finca Las Moras

Fabre Montmayou y Familia Schroeder siempre tienen algo bueno y parejo para ofrecernos. Destaco el malbec de la primera, siempre impecable.

En Palo Alto, probé, como siempre, los Pinot Noir. El típico y uno nuevo: Benito A. Estilos diferentes, uno más francés y el otro más americano.

 

Los vinos orgánicos no podían estar ausentes, esta vez representados por “Finca Dinamia”. Heliana Lauría me los mostró con auténtica pasión por lo natural. Me contaba como ellos “no dan dolor de cabeza”.

Los infaltables en esta exposición son los “Cinco Tierras” y los “Chakana”.

Una grata sorpresa fue en “Guayquil” de Huarpe, un bivarietal malbec-cabernet sauvignon, que se elabora en pequeñas cantidades.

Otra sorpresa agradable fueron los “Melipal” trivarietal (malbec, cabernet franc, Petit Verdot).

En esta ocasión la presencia de la EAS se hacía sentir mucho más. Con sus característicos delantales y con sus vastos conocimientos en la materia, los estudiantes de sommelierie eran muchos y se los veía colaborando con toda la organización.

Estuve por personalidades del vino como Marina Beltrame, Diego Banfi , Julio Bousquet, Alfredo Saenz, Elizabeth Naranjo, Gastón Pugliese, José Castro, Horacio Bustos, solo por nombrar algunos, y desde ya muchos amigos amantes del vino y del buen vivir.

 

Cuisine&Vins ya es un clásico que llegó para perdurar y así espero que el año que viene vaya sumando más bodegas y más público que la visite.

En un verdadero palacio que nos recuerda que las glorias pasadas pueden ser del presente, degustando vinos argentinos de altísima clase, y lo que es mejor: compartirlo con amigos, hacen que sea una verdadera fiesta que esperamos todos los años.

 

Federico González Sasso

fedegs @ fedegs.com.ar

 

 

 

 

 

 

 


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