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Están en marcha las consultas para modificar la Ley de Vinos

Hay, en principio, más acuerdos que divergencias sobre flexibilizar sanciones, pero el límite a la implantación de tintoreras promete endurecer el debate. Algunas posiciones.

Luego de hacer público su propósito el lunes 30, el presidente del INV, Guillermo García, sin perder tiempo, se lanzó a un raid de reuniones con el sector privado para relevar opiniones sobre los puntos que se pretenden modificar de la Ley de Vinos n° 14.878.


Primero fueron algunos de los grandes fraccionadores como Fecovita, entidades empresariales, y sobre el fin de semana, con bodegas de San Rafael.

Cabe recordar que el objetivo de aggiornar la norma promulgada el 6 de noviembre de 1959 apunta, entre otros ítems, a flexibilizar el régimen sancionatorio (se eliminaría el mínimo de 1 año para clausuras), y limitar la implantación de aspirant y alicant bouchet, las variedades “tintoreras”, cuya superficie creció 2.700% desde 2000. García argumentó que el boom responde “más a criterios comerciales que enológicos”.

Voces mendocinas

Una de las entidades que solicitaron profundizar la discusión fue Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas). Según su gerente, Carlos Ianizotto “la reforma suena interesante, pero se circunscribe a dos temas y hay que trabajar los problemas cíclicos que tiene la industria. Estamos de acuerdo en dotar al INV de más presupuesto; necesita envergadura tecnológica y metodología on line para agilizar la fiscalización”.

Actualmente, en su artículo 9, la ley 14.878 fija una sobretasa de 7% sobre “la base imponible del vino expendido”, como también tasas por análisis, multas, “donaciones y eventuales ventas”, y partidas del Poder Ejecutivo como los recursos financieros principales. En tal sentido, las primeras opiniones recabadas rechazan un eventual ajuste de la sobretasa. “Ya demasiado tenemos con Ingresos Brutos”, comentan algunos.

En cuanto al resto del debate, desde Acovi proponen abrir el análisis de las implantaciones (“dependen de las tendencias del mercado”) a las variedades en general, “y contar con más información de rendimientos y stocks; el Instituto debe tener más injerencia allí”.

Pablo Asens, vicepresidente de Coviar y titular de la Cámara de Agricultura de San Rafael -que se reunirá mañana para tratar el tema- reafirma la necesidad de debatir en serio, “no sólo respecto a la modernización del INV, que debe concentrarse en su rol fiscalizador sin entorpecer la faz comercial de las bodegas, sino también en definir el perfil de los viñedos y vinos que queremos para los próximos treinta años”.

Sobre al futuro de las tintoreras, considera que “la distorsión impacta en el vino de traslado. Pero un cambio radical puede generar desigualdades y saltos en los precios.”

La posición de San Juan

En un principio, hay coincidencias en torno a las cuestiones de fondo. Sólo resta saber cuál será la postura a la hora de la “sintonía fina” en las definiciones, sobre todo relativas a limitar la implantación de alicant, verdadero fenómeno en la provincia.

“Estamos de acuerdo en los puntos planteados, aunque quizá una vez que esté listo el proyecto final se dé una discusión más intensa. Hoy el control está encorsetado en acciones muy drásticas”, analiza Jorge Escobar, director de Asuntos Vitivinícolas de San Juan.

La opinión de Escobar anticipa una discusión álgida. “Mal usadas, las tintoreras son un problema pero pueden ser una solución para la industria del mosto y la calidad de los caldos”, resume el funcionario.

Fuente: Los Andes


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