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El grupo Werthein tendrá su propia bodega en Mendoza

La familia Werthein volverá a tener una bodega en Mendoza. En su regreso al negocio, los accionistas de uno de los principales grupos económicos locales anunciaron su intención de construir su propia bodega para empezar a vinificar en forma directa los vinos que elaboran a partir de sus viñedos en Tupungato.

El anuncio del proyecto estuvo a cargo de Darío Werthein, que encabeza una de las cuatro ramas de la familia que constituye el grupo Los W. Darío lidera el proyecto vitivinícola Riglos, que se inició en 2002 con la compra de 72 hectáreas en la zona de Tupungato, en el Valle de Uco, y la plantación de los primeros viñedos.

Las tierras pertenecían a una empresaria suiza radicada en el país y en Los W reconocen que con su compra hicieron un gran negocio inmobiliario, ya que todo el Valle de Uco se revalorizó espectacularmente en los últimos años y los precios de la tierra se multiplicaron por diez.

El proyecto fue bautizado con el nombre de Riglos, en un homenaje al pueblo de la provincia de La Pampa donde se radicó León Werthein -el bisabuelo de Darío- hace más de cien años, cuando llegó a la Argentina. Hoy los vinos Riglos se comercializan en una decena de países y en 2011 sumaron ventas por 1 millón de dólares.

“Queremos crecer pero sin perder el foco del proyecto, que está puesto en los vinos de alta gama. No nos interesa el negocio masivo, sino competir en el segmento de calidad. Por eso nuestro próximo paso será la construcción de una bodega propia”, explicó Darío Werthein a La Nacion.

Vocación exportadora

La inversión en la bodega rondará el medio millón de dólares y le permitirá a Riglos reemplazar las tareas que hoy están a cargo de las bodegas Decero y El Zorzal. Para el proyecto, Werthein y su socio, Fabián Suffern, ya sumaron como CEO de la empresa a Rafael Calderón, un ejecutivo con una larga trayectoria en el negocio del vino, que incluyó pasos por los grupos Diageo (dueño de la bodega argentina Navarro Correas) y Salentein.

“Estoy convencido de que el futuro de la industria está en los proyectos boutique y de alta gama, porque la gran ventaja que tiene el vino argentino a la hora de conquistar mercados internacionales es su relación precio/calidad”, señaló Calderón.

El foco de los vinos de Riglos está puesto en la exportación -que hoy representa el 70% de sus ingresos-, aunque la premisa de la bodega es mantener una presencia en el mercado interno.

“La idea es crecer en el exterior, apuntando a nuevos mercados como el asiático, pero sin descuidar el consumo doméstico, porque es la única manera de construir una marca”, explicó Werthein.

Para los Werthein, el proyecto de Riglos no representa su debut en el negocio del vino. Hace casi treinta años, en 1983, la familia había dado sus primeros pasos en la industria con la compra de la bodega Finca Flichman, que a fines de los 90 fue vendida al grupo portugués Sogrape.

En la nueva incursión, sin embargo, no participa todo el holding familiar, sino que se trata de un proyecto de la rama familiar encabezada por Darío Werthein.

El holding Los W se completa con las ramas que lideran los tíos de Darío: Adrián y Daniel, y la de su primo Gerardo. Entre otras empresas el grupo controla Telecom y Personal, la aseguradora La Caja y la agroganadera Gregorio, Numo y Noel Werthein, que a su vez es la dueña de la compañía de té Cachamai y ahora acaba de comprar la marca de infusiones José.

Fuente: La Nación


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