RSS

Más impuestos y menos valor agregado

Representantes de cámaras vitivinícolas se reunieron el lunes con senadores en un intento de evitar el aumento impositivo.

A la suba de Ingresos Brutos se suma la baja en la exportación de vinos fraccionados de hasta U$S35 la caja y el aumento del mosto.

El lunes pasado, dirigentes de casi todas las actividades económicas tuvieron una cita en la Cámara de Senadores para exponer sus disidencias con el proyecto de ley Impositiva, que aumenta las alícuotas de Ingresos Brutos y elimina la tasa cero en muchas otras. Llegaron con alguna esperanza y se fueron con desazón. Ni los representantes del oficialismo ni los de la oposición les alentaron ninguna esperanza.

La sanción de la ley junto al Presupuesto el día martes dio pie a todo tipo de expresiones. Desde los que afirmaban que pensarían seriamente en fraccionar vinos en San Juan (donde rige la tasa cero) hasta los que afirmaban que la actividad se estaba haciendo inviable para la mayoría y eso facilitaba un mayor proceso de concentración.

Pero la realidad es que todos reconocían que, además del aumento, el mayor problema de la industria pasaba por la pérdida de competitividad en el comercio exterior, dado que la inflación les ha producido un aumento de los costos en dólares, mientras los mercados piden vinos más baratos por efecto de la crisis internacional.

Mientras muchos hacían especulaciones respecto de esta situación, otros se dedicaron a mirar números con mayor frialdad para analizar la realidad del sector, y surgen datos preocupantes. En principio, han caído de manera muy sustantiva las exportaciones de vinos fraccionados, sobre todo los de la franja de hasta 35 dólares la caja, donde se centraba el 60% de los envíos al exterior. Una parte de esta pérdida ha sido compensada mediante las exportaciones de vinos a granel, pero esto, si bien alivia los volúmenes, significa menos valor agregado, menor facturación y pérdida de espacio de marcas en el mercado.

Pero en el mercado interno el tema también está complicado. En la franja de vinos básicos, el negocio está concentrando en tres grandes fraccionadores, mientras que los más pequeños no tienen mucha incidencia. El problema es que los tenedores de vinos de estas características se quejan de que no hay operaciones, no encuentran compradores, y esto marca los bajos precios del vino de traslado.

Los mismos productores se quejan porque -dicen- el vino representa sólo el 10% del precio final en góndola, cuando históricamente tuvo una participación mayor. Desde los organismos oficiales responden que los que se quejan son los que decidieron no hacer mosto calculando que el vino tendría buen precio y “hoy sobra vino y falta mosto”, aseguran.

Algunos dirigentes ven la realidad actual como muy peligrosa. Pensar en salidas para mosto o para exportar vinos a granel implicaría una trampa porque supone “commoditizar” el negocio, que hoy puede ser salida pero a la larga está sujeto a muchas variables que no dan seguridad.

Con la próxima cosecha no se espera que haya excedentes de vinos, aunque todos quieren ser precavidos en materia de precios. Si las tendencias macro de la economía confirman una desaceleración, mayores impuestos, aumentos de servicios y aumentos salariales acotados, hay que esperar un reflejo sobre la industria, y ya todos saben que un aumento fuerte en el precio del vino retrae significativamente el mercado, y una caída solo puede ser recuperada en volumen unos tres años después, si los precios se acomodan.

Si hay menos volumen de vinos por merma de cosecha y por mayor destino a mostos, hay otro punto sobre el que se debe trabajar, y es el problema de la calidad. Muchos bodegueros se quejan de la calidad de los vinos que les ofrecen, sobre todo blancos de blancas, pero dirigentes sectoriales afirman que con los precios que les pagan es imposible para un pequeño elaborador incorporar tecnología.

Esto genera consecuencias peligrosas. Muchos optan por fraccionar sus vinos y tratan de salir al mercado, con la incertidumbre que esto genera, por la sobreabundancia de marcas. Otros optan por caminos peligrosos. Según medios de San Juan, hay productores que han decidido sacar las variedades de alta calidad que pusieron en su momento y están volviendo a implantar uvas cerezas. Tiene más salidas posibles, aseguran.

El atraso cambiario, nuevos impuestos, consumidores con menos poder adquisitivo y una cosecha menor formarán parte de un cóctel del cual nadie se anima a dar un vaticinio. Por lo pronto, las autoridades de Mendoza y San Juan han diferido el anuncio de los cupos de mosto hasta fin de mes, para tener un panorama más claro.

Fuente: Los Andes


Comments are closed.