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Michell Rolland proyecta la tercera vendimia en su bodega mendocina “Rolland Wines”

El afamado enólogo francés Michel Rolland ya es dueño de su propio emprendimiento vitivinícola en Mendoza. Asesor de innumerables bodegas en todo el mundo y cofundador, en Mendoza, del proyecto Clos de los Siete, que reunía inicialmente a siete reconocidos empresarios franceses, avanzó en la construcción de un establecimiento elaborador en Vista Flores, Tunuyán, Valle de Uco.

Así, la nueva bodega se suma a las otras cuatro ya construidas por miembros del Clos de los Siete, en un total de 850 hectáreas: Monteviejo (de Catherine Péré Vergé, dueña de la cristalería francesa D’Arques), la primera en ser edificada. Luego fue Flechas de los Andes (de Laurent Dassault, propietario de la fábrica de aviones Mirage, y la baronesa Nadine de Rothschild, de la reconocida familia de banqueros). Le siguió Cuvelier de los Andes (familia Cuvelier) y Diamandes, abierta un año atrás, por la familia Bonnie.

Cada propietario elabora sus propias marcas y, a la vez, aporta parte de su producción para el vino conjunto, Clos de los Siete ($ 90), un blend del que se producen 1,3 millón de botellas.

A diferencia de las otra bodegas del grupo, la de Rolland tiene un estilo más simple y racionalista. “Comenzó a construirse en 2009 y no fue inaugurada oficialmente porque faltan terminar algunos detalles. Pero ya estamos por hacer la tercera vendimia, ahora en 2012. Es una bodega técnica, el sueño de todo enólogo, diseñada por Michel. Muy sencilla y tecnológica, explicó Rodolfo Vallebella, enólogo de Rolland Wines.

La bodega, de 3.200 m2, está ubicada dentro del predio de Clos de Los Siete, en 2 hectáreas, y demandó unos u$s 3 millones de inversión, sin incluir el terreno. Entre otras características, está diseñada de modo de evitar el uso de bombas, a través del sistema gravitacional. Tiene 54 piletas de 10.000 litros (una capacidad total de 540.000 litros), y 67 ha. en producción en la misma finca y otras 10 ha., de 60 años de antigüedad, a 5 km. de distancia. Con su propia bodega, Rolland elabora unas 118.000 botellas al año, en tres líneas: Mariflor (tres varietales de $ 95 a $ 170); Val de Flores ($ 270) y el nuevo Mariflor Camille, un blend tinto de 2007, que cuesta $ 915. “Las ventas crecen un 25%, tanto por el mercado interno como el externo, al cual destinamos el 60% de la producción, explicó Vallebella.

Antes de la bodega de Rolland, un año atrás, se inauguró DiamAndes, de la familia Bonnie, a todo lujo. Con u$s 15 millones de inversión, 13.500 m2, y un millón de litros de capacidad en tanques, lanzó su primer vino en 2010: DiamAndes de Uco Gran Reserva ($ 165), que destina en un 90% al exterior.

En 2012, vamos a introducir una línea más económica, de varietales, a $ 50, y otra línea intermedia, para ampliar las ventas en la Argentina, explicó Alfred-Alexandre Bonnie, ex ejecutivo de McCann Erickson y dueño, al igual que la mayoría de sus socios franceses en Clos, de dos bodegas en Francia. Ingresó al proyecto en 2005, cuando una de las familias iniciales, los Garcin, le vendieron su participación.

En tanto, el proyecto conjunto avanza. Crecemos 20% en el mercado local y 18% en el exterior,”, explica Carlos Tizio, gerente General de Clos de los Siete, que exporta el 80% de su producción, la mitad a Estados Unidos y el resto a Brasil y Francia, entre otros.

Fuente: Cronista


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