RSS

Poco tiempo para alcanzar las soluciones

El desafío es llegar a la cosecha con precios equilibrados que permitan una mínima rentabilidad a los productores. Las reuniones entre las entidades son permanentes.

Todo llevaba a indicar que la situación salió a la superficie con la reunión que organizó la Asociación de Productores en Acción, que se realizó en la Zona Este y desde donde surgió un documento reclamando la participación del Estado en el mercado a los efectos de mejorar el precio del vino.

Sin embargo, desde la misma zona de la provincia, el Centro de Bodegueros y Viñateros del Este se encargó de señalar que ellos habían advertido de la situación hace más de dos meses, cuando a través de una solicitada habían destacado que el problema era crítico.

Más aún, se asegura que tanto los dirigentes, como los bodegueros y también las autoridades provinciales y nacionales comentaron los inconvenientes y se comprometieron a discutirlos durante el acto que se realizó en Buenos Aires, con motivo de la celebración del primer año del Vino comoBebida Nacional, y que esa inquietud derivó en una reunión amplia que se realizó días después en Mendoza.

De acuerdo con lo afirmado por los propios dirigentes, el objetivo -de todos los sectores- es llegar a la cosecha con precios equilibrados, porque de lo contrario resultará muy difícil modificar la situación.

La diferencia radica en la forma de alcanzar ese objetivo. Los productores en acción consideran que el Estado debe intervenir fijando un precio, comprando uva y extendiendo a agosto del año que viene la liberación de los vinos, entre otros conceptos. Para el resto de las entidades, la solución debe surgir desde la propia industria, evitando la intervención del Estado.

La realidad es manifiestamente compleja. Hay un mercado parado; baja rentabilidad tanto para los productores como para las empresas (a estas últimas les influyen superlativamente los aumentos de costos); hay problemas de calidad en muchos caldos, lo que no permite su exportación ni siquiera a granel y se afirma que el stock, especialmente en los blancos escurridos, es muy elevado.

Como el pedido de los sectores había sido preciso, el INV, si bien no hizo lugar a un pedido de adelantamiento del pronóstico por considerar imposible de alcanzar, sí se preocupó por dar a conocer las existencias de vinos al 2 de diciembre. “El volumen de existencias no es tan elevado, por lo que no se justifican los precios tan bajos”, se apresuraron a señalar desde el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, agregando que la cosecha no será tan importante como lo que se estimaba “porque hubo problemas con las heladas, lo que afectó la brotación, el viento Zonda y ahora el granizo…”.

Otras entidades consideran que deben seguir las reuniones para que sea la propia industria la que encuentre las soluciones. “Por un tema de costos y de rentabilidad, la situación ha llegado a un límite que puede poner en peligro a los sectores más débiles”, se afirma, agregando que las razones son muchas y muy variadas. “Hay stocks vínicos que se han ido acumulando, una situación inflacionaria que hace subir los costos y relaciones cambiarias que no favorecen las exportaciones, incluyendo a los vinos de calidad”.

También se indica que hay coincidencias en la necesidad de reducir los stocks, esencialmente vía exportaciones. “No podemos entrar en la cosecha con niveles altos de stocks, porque aunque el mosto tenga valor, la rentabilidad del vino seguirá amenazada”, dijo la fuente.

En ese mismo esquema, señalan que las exportaciones están afectadas por una cuestión de competitividad y porque también hay vinos que no tienen mercados por una cuestión de calidad. “No es el origen de las uvas el inconveniente, sino que, por problemas de elaboración, no responden a las exigencias internacionales”, destacando que no se trata de un resorte del INV en razón de que el organismo determina la genuinidad, no la calidad de los vinos. “No puede hacer política vitivinícola, pero sí puede determinar cuáles vinos están en condiciones de circular”, dijeron, agregando que “la política vitivinícola, sobre qué hacer con esos vinos, es una decisión del sector”.

Además de “sacar” esos vinos del futuro stock, los sectores coinciden en señalar que debe insistirse en la necesidad de eliminar las retenciones por exportaciones y agilizar los reintegros, tanto por las exportaciones como del IVA.

El tema final para el cambio de funcionarios, tanto en el orden nacional como en el provincial. En la Provincia no habría mayores inconvenientes en razón de que al Ministerio de la Producción va un hombre que conoce a la industria por su participación en el Fondo de Transformación y Crecimiento.

No pasa lo mismo en el orden nacional. Sucede que Julián Domínguez dejó su cargo en la cartera nacional para pasar a ocupar la presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación. Pero -y aquí se centra la inquietud de la industria vitivinícola- como ministro asumirá quien ocupó la Secretaría de Pesca. “Si bien es un hombre que estaba junto a Domínguez, no sabemos si conocerá los problemas de la industria, que Domínguez sí los había entendido. De manera que no sabemos si tendremos que empezar de nuevo”, se indicó.

Fuente: Los Andes


Comments are closed.