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Los despachos, un problema global

En el país existe preocupación por la caída de los despachos de vinos durante los últimos años. Pero si observamos lo que sucede en otros países, veremos que es un problema mundial.

Tal como lo señalamos en nuestra nota anterior, existe una profunda preocupación por la posibilidad de que el sobre stock de vinos blancos pueda generar una caída en los precios de los graneles.

Hubo movimientos en ese sentido y ello quedó reflejado en un documento dado a conocer por el Centro deViñateros y Bodegueros del Este, en el que se reclamaban medidas para sostener los valores, a los efectos de no perjudicar a los productores, según destacó la entidad. La situación también fue tema de discusión durante una reunión que se realizó el lunes pasado, en el Ministerio de Economía, en la que se acordaron pautas -las que se conversarán con San Juan- para evitar la caída de precios, tal como lo señaló Los Andes en su edición de ayer.

Durante mucho tiempo el vino se constituyó en la bebida principal de la mesa familiar, compartiendo ese privilegio con la soda, mientras en la actualidad las gaseosas ocupan el primer lugar en el consumo, seguidas por las cervezas y en tercera ubicación se encuentra el vino. Esa situación ha determinado también que se multipliquen las iniciativas destinadas a frenar la caída, amesetar el consumo y, una vez logrados esos objetivos, comenzar a recuperar los despachos.

Si nos atenemos a las cifras dadas a conocer por el INV, podrá observarse que existe una pequeña recuperación -pero recuperación al fin- en los despachos. Se indica que, comparando agosto de este año con el mismo mes del año pasado, los vinos varietales sufrieron una caída del 9,20 por ciento; los sin mención de varietal se recuperaron un 6,04 por ciento; los espumantes aumentaron un 5,20 por ciento y en el total del mes de los 879.012 hectolitros que se despacharon en agosto de 2010, ese mes de este año salieron 903.012 hectolitros, con un incremento del 2,69%.

En el acumulado del año, se indicó que los varietales aumentaron un 0,82 por ciento; los sin mención de varietal un 2,11 por ciento; los espumantes un 4,65 por ciento y en el total general hubo un aumento del 1,99 por ciento.

Esa leve recuperación difiere con lo que sucede en otros países vitivinícolas del mundo. Un sitio de internet señala que, en España, en julio el consumo de vinos cayó un 5,1 por ciento respecto del mismo mes del año anterior, agregando -también en un aspecto preocupante- que los precios tuvieron una caída del 4,7 por ciento. Expresa entonces que la situación afectó en mayor medida a los denominados “vinos tranquilos” y que los espumosos mantuvieron el aumento. Al hacer la relación interanual, destaca la información que también se refleja un saldo negativo.

Dice que entre agosto de 2010 y julio de 2011, el consumo en hogares cayó un 7,4% en valor y un 5,1% en volumen, con bajas generalizadas en todos los productos. “Resulta significativo el caso de los espumosos y cavas: a pesar del repunte que se observa durante 2011, debido a su mala evolución durante el año pasado, pierden un 16,7% en valor y un 11,8% en volumen, en cifras interanuales”, expresa el informe. De todas maneras, vale señalar que en España el problema alcanza a todas las bebidas, que también tuvo cifras negativas en los datos interanuales.

Esa caída en el consumo interno español ha determinado que la mira la hayan puesto en las exportaciones. Se indica que la baja continuada en el consumo interno va acompañada de un incremento constante de las exportaciones, “que están transformando al país en una máquina de vender fuera lo que no logra consumir dentro”, se expresa, agregando que la salidas al exterior crecieron un 29,2% en los primeros siete meses del año, con un aumento del 51 por ciento en los graneles. Lo serio del caso es que esos vinos van destinados a China y Rusia, dos de los mercados que intenta ganar la Argentina para ubicar sus graneles.

Otro país que ha incrementado sus exportaciones es Francia, aunque en este caso se trata de vinos embotellados, con mercados fijos para ese país, como lo son Gran Bretaña y EEUU.

Los datos determinan entonces que la vitivinicultura argentina no escapa a la media mundial y que tendrá que agudizar el ingenio y los precios, para poder mantenerse -y ganar espacios, como es el objetivo- en un mercado cada vez más competitivo.

El último párrafo para un aspecto que ha ganado espacios en los últimos días. Durante la celebración de los 110 años de Luigi Bosca, entre las exquisiteces de vinos y gastronomía, el tema que ganó las charlas fue el de la posibilidad de discutir la indicación geográfica de los vinos de alta gama.

La situación se plantea como consecuencia del fuerte crecimiento en la calidad de las uvas de algunas zonas que se han incorporado últimamente, como sucede con el Valle de Uco o la ratificación de las existentes, como ocurre en las tradicionales de Maipú y de Luján. El problema pasa por establecer de que forma esa indicación geográfica no se mezcle con la denominación de origen. Para algunos, un tema que se viene a futuro.

Fuente: Los Andes


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