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Los malbec del Valle de Uco se lucieron en la Evico 2011

Los catadores aseguraron que los vinos de la última cosecha alcanzaron un “óptimo” nivel.

“Como podría decir Serrat, a menudo algunos vinos nos besan en la boca y éste es uno de esos casos”, resumió Jorge Nazrala antes de calificar con 91 puntos uno de los malbec seleccionados para la degustación de Evico. Es que seis de los quince vinos elegidos por el comité de Evaluación de Vinos Cosecha 2011 son malbec y -de esos- sólo uno se elaboró fuera del Valle de Uco mendocino.

Así, el varietal insignia de la provincia se sigue consolidando por sobre otros en la industria vitivinícola. Esta edición, además, se caracterizó porque la mayoría de los vinos elegidos quedaron en Mendoza, cuando en otras oportunidades el reparto había sido más variado entre otras regiones vitícolas.

La Evico propone clasificar el año de cosecha a través de los expertos locales cuyo cierre se da en una gran degustación dirigida en la que las muestras se evalúan sin observar la bodega a la que pertenecen. El puntaje va de 0 a 100 y se reparte entre las características de vista, olfato, gusto y armonía.

En este marco, todos los malbec degustados (de consumo anual y de guarda) obtuvieron más de 90 puntos y se llevaron los elogios de los participantes. En líneas generales, no obstante, la cosecha 2011 obtuvo un promedio de 87 puntos y fue calificada como “óptima”.

“Creo que esta edición marca la consolidación del malbec en sus distintos tipos y estilos de vino”, sostuvo Estela Jaime, presidenta de la evaluación actual quien explicó que se analiza el 10% de la cosecha nacional por lo que la muestra es más que representativa. Este año, los vinos mendocinos obtuvieron puntajes superiores a la media, por lo que 13 de los 15 elegidos fueron elaborados en la provincia; algo que no siempre se da.

La evaluación calificó a los blancos con un puntaje promedio de 86 y destacó la evolución enológica de estas variedades en general y del sauvignon blanc en particular. De acuerdo con el análisis sensorial realizado en la Facultad de Enología Don Bosco, los blancos reflejaron el trabajo conjunto entre agrónomos y enólogos.

A diferencia de otras veces en las que La Rioja o Catamarca se habían destacado con sus blancos, esta vez los tres blancos y el espumante (rosado) elegidos fueron de Mendoza.

En tanto, el puntaje medio obtenido por los vinos rojos fue 88. Los 90 puntos promedio que cosecharon los malbec presentados en sus diversas variedades y categorías como de consumo anual sin madera y con madera, de guarda sin madera y con madera, no sólo muestra cómo se destaca esta variedad sino que también ratifica a la zona del Valle de Uco como privilegiada para este tipo de cultivos.

Dos malbec de Tunuyán, dos de San Carlos y uno de Tupungato se llevaron las palmas en la degustación de ayer por la mañana. El otro malbec que también obtuvo un muy buen puntaje provenía de Neuquén. Los seis se venden en el exterior;algunos con precios altos pero que, en general, van desde los 4 a los 18 dólares FOB (las siglas en inglés de Free On Board que significa puerto de carga convenido).

Durante la degustación dirigida, los integrantes de la mesa principal encargados de clasificar los vinos, no sólo se limitaron a describir lo que cada malbec transmitía a partir del análisis senso- rial sino que hasta se atrevieron a felicitar a los correspondientes enólogos y hasta hubo quien dejó de lado los formalismos y calificó a uno de los malbec de guarda como un “vinazo”.

Dentro de los tintos, además, hubo variedades poco comunes para Argentina que también lograron un lugar destacado. Uno fue un petit verdot sanjuanino. En el país la variedad no está muy difundida y sólo hay 400 hectáreas plantadas y se centran en el Valle de Uco, Luján y la mencionada San Juan.

El otro fue un lambrusco maestri de Rodeo del Medio, sumamente elogiado por Marcela Sánchez,  encargada de dirigir su cata. Este varietal tampoco es tan conocido aquí por lo que, para la enóloga, no es fácil lograr tan buena calidad en este tipo de varietales. Aunque el comité lo calificó con algunos puntos menos, la especialista destacó que “este vino nos trae a nuestros abuelos a la memoria”.

La metodología de Evico  se propone clasificar biometeorológicamente el “año de cosecha” para llenar un vacío reclamado por la industria vitivinícola y las empresas exportadoras. Según el comité, un año de cosecha es la marcha diaria de los elementos del clima durante el ciclo vegetativo que gestó la cosecha de uva. En este sentido, se trató de separar la influencia del año de cosecha del resto de los factores que determinan la calidad del vino como el suelo, el clima, los sistemas de cultivo, la elaboración y el añejamiento.

Fuente: Los Andes


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