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Jean-Marc Brocard, una visión de Chablis

Partiendo de nada en 1973, Jean-Marc Brocard se convirtió en uno de los vitivinicultores que mayor éxito han logrado en Chablis, comarca borgoñona que tiene una gran fama mundial por sus excelentes vinos blancos, que ocupan el primer rango en Francia: cuerpo, finura y una gran mineralidad. Situado en el municipio de Préhy, a pocos metros, o mejor dicho, a pocas cepas de la iglesia de Sainte-Claire, que data del siglo XV, el Domaine Jean-Marc Brocard se extiende sobre 200 hectáreas dentro de los mejores terruños del Chablisien y del Auxerrois.

El amor por el trabajo bien hecho condujo a Jean-Marc Brocard a construir los edificios de la explotación y la bodega en pleno corazón del viñedo, con el fin de que la uva disponga de una atención constante. Nacido de una familia de agricultores de la Côte-d’Or, después de un paso de algunos años en una oficina de proyectos, nada presagiaba el destino vitícola de Jean-Marc Brocard, hasta su matrimonio con Claudine, hija de un ‘vigneron’ de Saint-Bris le Vineux.

Bajo la enseñanza de su suegro y de otro maestro, Louis Petit, comenzó a trabajar la viña en aparcería, para luego plantar su primera hectárea en 1974 sobre las tierras de Préhy. En 1980, la explotación ya alcanzaba 30 hectáreas. En 1987, ya eran 42. Hoy por hoy, es una de las más grandes propiedades de Chablis, y sus vinos entre los más reconocidos de la región.

¿Qué es lo más notable del terruño de Chablis?

La región de Chablis es particularmente escarpada, con un relieve inclinado, entrecortado de numerosos pequeños valles. Hasta la era secundaria estuvo recubierta por el mar, por lo que el subsuelo está repleto de sedimentos marinos y ostras fosilizadas (Exogyra-Virgula), en forma de coma. Los suelos, muy ricos en mineralidad, de naturaleza arcillo-caliza, datan del Jurásico y presenta tres pisos geológicos: del más antiguo al más reciente: el Oxfordiano, el Kimmeridgiano y el Portlandiano. Los Chablis Grands Crus, Chablis Premiers Crus y una parte de los Chablis AC están situados sobre el Kimmeridgiano, compuesto de arcillas calcáreas, de margas y de calizas margosas. El resto del viñedo, está sobre el Portlandiano, compuesto de calizas duras y compacto, con un grano muy fino y poca arcilla.

¿Y respecto al clima?

Chablis está situado en una zona donde el clima es templado por la tendencia continental, con lo que los veranos son cálidos y favorables para la madurez de la uva en las laderas bien expuestas, y los inviernos rigurosos con numerosas heladas de primavera combatidas desde los años 1960 mediante sistemas diversos, particularmente el calentamiento del aire por la combustión de fuel-oil y la aspersión de agua.

Veo que los terruños están muy representados en la gama de sus vinos.

Vinificamos toda la gama de Chablis, desde Petit Chablis a Grand Cru, pasando por los mejores Premiers Crus, criados en cubas de acero inoxidable con el fin de preservar la tipicidad. Tenemos la inquietud de ofrecer más accesibles a los neófitos las diversas denominaciones, para una simplificación del etiquetado. Para ello creamos dos gamas de vinos blancos del Auxerrois. La línea ‘Géologiques’ identifica los vinos que siguen su pertenencia a las diferentes capas calizas de la era secundaria: Jurásico, Kimmeridgiano, Portlandiano. Los ‘Quintessences’ reúnen los Premiers Crus en función del tipo de suelo, bajo los términos de ‘Sensuel’, ‘Minéral ‘ ou ‘Extrême’. Con el fin de preservar lo mejor posible la calidad de su terruño y de sus vinos, hemos dado grandes pasos de tipo ecológico. Así es como en 2005 el Domaine de la Boissonneuse fue certificado en agricultura biológica y biodinámica, una viticultura efectuada en lucha razonada, a un ritmo relativo al ciclo planetario.

Ciertamente es notable ese carácter mineral.

Con el fin de preservar esa mineralidad característica, optamos por una crianza en cubas de acero inoxidable para toda la gama de Chablis. La barrica de roble se adopta suavemente sobre ciertos Premiers Crus y Grands Crus para complementar su finura y equilibrio. La barrica aporta a los vinos un gusto de madera y vainilla que enmascara la finura de la mineralidad y que puede romper la frescura de nuestros blancos secos. Por ello nuestros depósitos son termorregulables con el fin de asegurar una fermentación a 18°C.

¿Cuál es su secreto?

Creo que la tierra es una ofrenda y que hay que valorizarla. El terruño, además de una identidad o un origen, es también un lenguaje, un guía cuya cepa es el vector. En esta vieja tierra cisterciense, la búsqueda de autenticidad, que bordea lo sagrado, exalta la voluntad de compartir la riqueza y el conocimiento íntimo del terruño. Encontrar el misterio del viñedo de Chablis exige todos los sentidos del deber, la fidelidad a los sarmientos, el amor del trabajo y el respeto de las tradiciones.

Con respeto al terruño…

Esta búsqueda de autenticidad, de respeto de la tierra y del terruño nos condujo a desarrollar un método respetuoso con el medio ambiente y a producir a lo largo de la cadena, a lo largo del cultivo y hasta la vinificación, un chablis único. La utilización de abonos naturales, del reciclaje de los sarmientos para la calefacción de los locales, del aceite vegetal para combustible de las maquinas, testimonian esta exigencia escrupulosa para encontrar la expresión más perfecta de los vinos de Chablis. Vemos que respetar el terruño exige una participación activa del hombre para exaltar la virtud original, para recobrar el carácter más auténtico. Es una obra que da a nuestros vinos su singularidad tan particular. Cada uno encontrará su botella en la variedad de las fincas, el reflejo de una diversidad única.

¿Cómo realizan las vendimias?

Fuimos de los primeros en encontrar interesante la vendimia mecánica con el fin de traer las uvas a la bodega tan rápido y tan frescas como sea posible. La máquina de vendimiar permite una selección selectiva sobre pie. En el Domaine Brocard, las uvas de cada pago, de cada parcela de viña son vendimiados por separado para preservar la identidad de cada terruño. Ciertas parcelas más frágiles todavía se vendimian a mano para garantizar un máximo de control.

¿Que representa para usted la viña?

Un medio de hacer descubrir un arte de vivir y de acompañar al cliente a descubrir nuestra pasión por la viña y por el vino.

¿Realizan muchas actividades pensando en el consumidor?

Efectivamente, llevamos a cabo un conjunto de actividades enoturísticas que dirige mi hija Céline. Organizamos eventos entorno al vino, estancias de degustación, jornadas temáticas, armonías gastronómicas insólitas, como por ejemplo chablis con quesos de cabra ecológicos, jornadas de vendimia… También tenemos una posada, el Réfuge Petit Louis, en la periferia del viñedo, con siete habitaciones muy refinadas.

Se le nota que es un apasionado del vino.

¡Apasionado del trabajo, yo trabajo sin relajarme!

¿Cómo se toma el tema la generación que le sigue?

Hoy la sociedad está dirigida por mis dos hijos: Julien y Céline. El viñedo lo dirige Frédéric Guéguen, marido de Céline. La filosofía de la familia es hacer una firme apuesta por la agricultura biológica y biodinámica. Es así desde hace 12 años y vamos a seguir este camino en el futuro.

Fuente: Mundo Vino


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