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Tendencias mundiales que impactan en el negocio del vino

Éste será el eje del Foro Internacional Vitivinícola. El evento contará con dos jornadas.

La cuenta regresiva está en marcha y el Foro Internacional Vitivinícola está cada vez más cerca. Este año, como novedad, la cita obligada de la industria vitivinícola, constará de dos jornadas que se desarrollarán en el Hotel Intercontinental de Mendoza. Allí, el miércoles 7 de setiembre se llevará a cabo un ciclo de charlas de carácter técnico y una Expo de todas las novedades de la industria.

Mientras que el jueves 8 de setiembre, se desarrollará una jornada de análisis que bajo el foco “Tendencias mundiales que impactan en el negocio del vino”.

Organizado por Bodegas de Argentina, la entidad empresaria más importante del sector con más de 250 bodegas asociadas y operado por Área del Vino, empresa de comunicación, capacitación y consultoría, la edición 2011 del Foro promete superar las expectativas de todos los asistentes. De hecho, contará con la mirada global del negocio de la mano de expertos internacionales como Jay Miller, Paul Hobbs, Alberto Antonini, John Gillespie, Debra Meiburg, Yummy Tanabe, José Ramón Fernández y Gustavo Reyes, entre otros especialistas.

Tendencias globales

Todos los años el Foro Internacional Vitivinícola tiene una temática como eje principal sobre la cual giran todas las charlas. Esta edición tendrá una mirada fuerte sobre las “Tendencias mundiales que impactan en el negocio del vino”.

Algunos de los especialistas que estarán presentes el jueves, adelantaron su percepción sobre Argentina y cómo debe afrontar los mercados externos.

John Gillespie, director de “Wine Opinions”, quien dictará la conferencia sobre las oportunidades de Argentina en Estados Unidos, subrayó que “el Malbec ha capturado la atención de los principales gurúes del negocio del vino en Estados Unidos y ha sido adoptado por los consumidores, especialmente por aquellos que buscan relación precio/calidad, así como también por quienes gustan de lo novedoso.

En cierto punto, la novedad desaparecerá, pero eso no significa que las ventas disminuirán. Por ejemplo, observemos lo que pasó hace un par de años, cuando sommeliers y gente influyente de la industria le dieron mucha atención al varietal Gruner Veltliner de Austria, o Albariño de España. Lo “novedoso” de esos vinos casi ha desaparecido, pero lograron establecer nichos de mercados y una gran cantidad de seguidores. En mi opinión, el Malbec aún es sólido”.

Algo importante que destacó Gillespie a Fincas es que los consumidores de Estados Unidos aún adoptan la modalidad “trading down”, en donde ante una situación de recesión intentan conservar sus hábitos de consumo con un menor presupuesto y optan por un vino alternativo más económico a lo que normalmente toman.

“Los estudios de mercados dan cuenta de que los consumidores están muy conformes con la calidad de los vinos que compran en la categoría por debajo de los 20 dólares. Sin duda, se puede ingresar al mercado con vinos más caros, pero no son muchos y los vinos de precios superiores con éxito en las ventas, deben realmente ofrecer valor fuera del precio que tengan”, indicó el ejecutivo de Wine Opinions.

Por otro lado, hizo hincapié en que “la desventaja más grande es poner el tipo de varietal por delante del lugar de origen. La industria vitivinícola australiana hoy está padeciendo permitir que sus vinos fueran rotulados como varietales. Esto sería un error. En mi opinión, habría que darle más énfasis a la ventaja excepcional del origen que tienen los vinos de Argentina. Así, el Malbec y Torrontés no se convertirán en marcas mundiales. La ventaja de los vinos argentinos es de hecho la unicidad de su origen y es este atributo es lo que debería utilizarse como apalancamiento en el mercado”.

En relación a las tendencias en consumo, mencionó que “a partir del año 2010, Estados Unidos ha sido el país con mayor consumo de vino con 330 millones de cajas (versus las 321 millones que registró Francia). Se prevé que esta tendencia continúe, sobre todo porque hay 16 millones (de un total de 70 millones) de consumidores “Millennials” que aún no son mayores de edad como para beber alcohol (actualmente tienen entre 17 y 20 años)”.

Finalmente, insistió que a pesar de que estudios han demostrado que sólo el 30% o 35% de los consumidores busca vinos ecológicos o están dispuestos a pagar más por ellos, “es sin duda una tendencia que irá en aumento entre los comerciantes de vino en los Estados Unidos. Entre las principales alternativas, se inclina por los embalajes alternativos, botellas más livianas, agricultura sostenible y otros similares”.

Jay Miller, a cargo de puntuar los vinos de Argentina en The Wine Advocate, la publicación de Robert Parker, será el plato fuerte del evento que convoca cada año a los más selectos profesionales de la industria del vino.

Según su perspectiva, el “futuro del Malbec en Estados Unidos seguirá siendo excelente. Nada dura para siempre pero hasta que aparezca otra cosa que atraiga la atención de la gente, las ventas seguirán funcionando bien”.

Pero más allá de este varietal emblema, Miller comentó que “el Torrontés ya ha establecido un nicho, así como el Cabernet de Mendoza que está dando ejemplares de primer nivel”.
“Creo -continúo- que el futuro financiero aún está cuestionado y hasta que la recesión nos afecte, es por esto que veo difícil, que tanto Argentina como otros países puedan aumentar mucho los precios. El segmento ideal continuará siendo el de u$s 10-20”.

Finalmente, agregó que “la principal ventaja de Argentina es el precio en relación con su calidad en todos los segmentos de precios. La otra ventaja es que es la única región del planeta donde el Malbec obtiene tan buenos resultados. Las desventajas, creo que ninguna”.

¿Cuál es el futuro del Malbec?

En el panel sobre “El Futuro del Malbec”, un tema crucial que se abordará tanto en las jornadas técnicas como durante el Foro, importantes enólogos argentinos, importadores de los países de destino de vino argentino y dos famosos consultores externos, Paul Hobbs y Alberto Antonini, a través de sendas videoconferencias, se intentarán responder a varios de los interrogantes que tiene Argentina en torno a los problemas económicos y la competitividad, pero en particular, a los desafíos que debe sortear para sostener el éxito de su varietal emblema.

Alberto Antonini, asesor italiano oriundo de la Toscana, sostiene en un futuro próximo lo mejor será vender menos Malbec y más Argentina. “Esto no es algo que se puede lograr en un día, pero la única forma de dar fuerza a una región es que se venda la región misma, todos los clásicos son regiones y no variedades de uva (Chianti, Rioja, Bordeaux, Borgona, etc.). El Malbec se está plantando en varios lugares del mundo y a pesar de que Argentina se destaque por sus características, si el consumidor pide sólo Malbec, tarde o temprano eso se transformará en un commodity como le ha pasado a Australia con el Syrah o a Italia con el Pinot Grigio”.

Antonini comparte la visión de otros europeos en torno a la re-valorización del terroir argentino como marca.

“Mi sueño es que se hable cada vez más de las regiones y menos de la variedad de uva. En el caso del Malbec ha sido un concepto que ha permitido a Argentina desarrollarse en el mercado bastante rápido, pero es un concepto liviano y superficial que no tiene la fuerza que tiene una denominación de origen. El desafío de hacer vinos de calidad es crear valor agregado y unicidad y esta última se logra solamente cuando se crea algo que no se puede duplicar. Todos en el mundo pueden hacer y vender Malbec, nadie en el mundo puede hacer y vender Altamira, Vistaflores, La Consulta, Agrelo, Luján, etc. Si logramos eso, creo que podemos tener un futuro más sólido y con mejores perspectivas de éxito, un modelo más de Viejo mundo que ayudaría a crear más valor”.

A las mismas preguntas, Paul Hobbs responderá ahondando en un tema similar: la necesidad que tiene Argentina de salir de su “luna de miel” con los mercados foco, para ingresar en terreno seguro que permita argumentar que el Malbec de los distintos terruños argentinos es único.

“Hasta ahora Argentina ha estado en una especie de “luna de miel” con todos los mercados del mundo, pero es de esperar que cuando esta luna de miel vaya disminuyendo su intensidad, algunos verterán críticas”.

A fin de enfrentar estas críticas, los productores argentinos necesitan recordar que hoy Argentina es líder en Malbec. “Para ser líder hay que trabajar más que nunca, diferenciar terroir, trabajar en los blends con Malbec. El fenómeno Argentina necesita asentarse y madurar. Es hora de ser menos apasionados y un poco más serios. Los próximos pasos requieren mayor rigor. Necesitamos experimentar, hacer más investigación en material clonal y masal, manejo de canopia, altura, clima; hay que ir más allá del marketing para llegar a la grandeza”, advirtió.

Fuente: Los Andes


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