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Asociación Terres et Vins de Champagne

El proyecto ‘Terres et Vins de Champagne’ nace de la inquietud de un grupo de 18 pequeñas casas de Champaña pora compartir su gusto por vinos auténticos nacidos en todas las zonas de la región. Consideran que los terruños de Champaña son sutiles y a veces difíciles de analizar cuando se degusta el vino con sus burbujas. Para ello proponen una vez al año una cata en la que se pueden descubrir más de 30 pagos diferentes a través de los vinos tranquilos del año, que son posteriormente la base del ensamblaje. En estas catas, como no podía ser de otro modo, también se prueban sus champanes una vez finalizado todo el proceso, tal y como se puede acceder a ellos en el mercado.

Son una agrupación atípica: No tienen presidente, todos ejercen el mismo papel. Tienen en común que son pequeños productores, ‘vignerons’ que han heredado un legado que no se conforman solamente con mantener: quieren llegar más lejos. Y todos ellos proyectan sobre el terruño el pilar sobre el que desarrollan su trabajo. Entre los miembros de ‘Terres et Vins de Champagne’ hay biodinámicos y otros que no lo son, y en su conjunto representan la diversidad de todos los terruños de la región: Valle del Marne, Montaña de Reims, Côte des Blancs y Côte des Bar.
Agrapart et Fils (Avize)

Casa fundada en Avize, a finales del siglo XIX, por Arthur Agrapart y ampliada por su nieto Pierre en los años 1950-1960. Hoy por hoy, Agrapart cuenta con 9.75 ha en el corazón de la Côte des Blancs. Desde su creación mantiene el estatus de ‘Récoltant Manipulant’ (RM), conservando el privilegio de controlar en todo momento la maduración de sus uvas, la elaboración del vino y su posterior evolución. Los viñedos de Agrapart están repartidos sobre Avize, Oger, Cramant y Oiry, todos ellos Grand Cru de la Côte des Blancs. El suelo cretáceo de estos pagos permite unos vinos de chardonnay con una gran frescor, elegancia y finura. La propiedad está compuesta por 62 parcelas, algunas con cepas de más de 65 años, mientras que la media del viñedo se sitúa entorno a los 40 años.

Agrapart se caracteriza por ofrecer un millésime cada año, de tres pagos identificados. Trabajan la tierra para favorecer el arraigamiento y la vida microbiológica de los suelos. Todas sus cuvées nacen de vinificaciones parcelarias, la fermentación de los vinos se realiza con levaduras indígenas de las uvas y siempre se lleva a cabo una larga crianza sobre lías en barricas de roble.
Françoise Bedel (Crouttes-sur-Marne)

La casa Champagne Françoise Bedel & Fils, ‘propriétaire-récoltant’, explota 8,40 ha de 40 viñedos con edades comprendidas entre los 20 y los 60 años. Las diferentes parcelas y las características del suelo y el subsuelo, les permiten obtener vinos con diferentes matices que luego mezclan en el ensamblaje. Desde 1998, en la totalidad de la propiedad, se aplica la biodinámica, un método que según Françoise Bedel “favorece los intercambios entre el suelo y el sistema de raíces de la viña con el fin de permitir la plena expresión del terruño a través de las raíces”.

Champagne Françoise Bedel tiene su sede en Crouttes-sur-Marne, un bonito pueblo a las puertas de la región de Champaña entrando por el sureste del Valle del Marne. Las parcelas que poseen se extienden por los dos márgenes del río, en el propio Crouttes-Sur-Marne, y en Nanteuil-Sur-Marne, Charly-Sur-Marne, et Villiers-Saint-Denis. Por castas el reparto es de 78% pinot meunier, 13% chardonnay y 9% pinot noir. El tipo de suelo es arcillo-calcáreo y limoso-calcáreo.

Una parte de la vendimia es vinificada en barricas de roble con el fin de crear las condiciones de una cuidadosa oxidación que aporte a los vinos un poco más de redondez y que estos sean más grasos. Los trasiegos son hechos en las condiciones propicias al calendario lunar de María Thun. Gracias a una oxidación moderada que permite al vino proseguir su evolución, los champañas de Françoise Bedel van desarrollando y revelando una gran complejidad aromática.
Bérèche et Fils (Craon de Ludes)

La casa Bérèche empieza a elaborar sus champañas en 1847, y hasta mediados del siglo XX su producción es ínfima, reduciéndose a los frutos de 2,5 ha del viñedo de Ludes. Con el matrimonio entre Pierre Bérèche y Solange, nativa de Ormes, al suroeste de Reims, la propiedad se amplía, lo que permite completar las posibilidades en los ensamblajes de la casa. Su hijo Jean Pierre toma las riendas del negocio a primeros de los 70, y junto con su esposa Catherine, apuestan por el desarrollo de la casa, pasando de una producción anual de 30.000botellas a finales de los años 70 a las 85.000 a mediados de los 90, con la adquisición de 3 ha de viñedo en el Valle del Marne. Actualmente se cuenta con la producción de un total de 9,5 ha. Al concluir sus estudios de viticultura y enología, y de realizar numerosos estancias, Raphaël y Vincent Bérèche se incorporan a la explotación, en las vendimias de 2004 y 2008 respectivamente. Juntos, deciden trabajar sus viñedos bajo la máxima familiar: “Rigor, corazón y sudor”.

Sus parcelas están situadas en la Montaña de Reims (Ludes, Chigny les Roses, Trépail y Ormes), y en el Valle del Marne (Mareuil le Port y Festigny). Del mismo modo que en el viñedo, en la bodega priorizan los métodos simples y naturales para la elaboración de sus vinos. Consideran muy importante la elección de la fecha de cosecha, después de un seguimiento buscando el punto óptimo de madurez y el momento en el que las uvas han alcanzado un perfecto equilibrio.

La fermentación alcohólica arranca suave y espontáneamente y no termina hasta principios de diciembre. No efectúan la maloláctica, por el hecho de las bajas temperaturas en la cava: 8°C de media de septiembre a abril. La crianza de los vinos sobre lías finaliza en barrica y en los ensamblajes se realizan con mucha precisión en función de cada pago.
Francis Boulard et Fille (Cauroy-les-Hermonville)

A partir del año 2010, una tercera parte de Champagne Raymond Boulard se convierte en Champagne Francis Boulard, ya que los tres hijos de Raymond Boulard, decidieron separarse para seguir cada uno su camino profesional.

Francis Boulard trabaja con su hija Delphine, quien está a su lado desde 2003, tanto en el viñedo como en la bodega. Las más profundas convicciones no cambian y la orientación de esta nueva firma gira hacia la biodinámica y hacia unos vinos de Champaña naturales. La dirección de este giro ya fue tomada hace varios años y el viñedo ya está, en buena parte, certificado en agricultura biológica (certificación Ecocert). El objetivo está ahora en que esta certificación sea total en todos los viñedos de la propiedad Francis Boulard et Fille. Francis Boulard conserva leas cuvées que ya vinificaba antes: Petraea y Les Rachais. Como antes, salen al mercado en Extra-Brut (dosificación inferior a 6 g/l) y en Brut Nature (‘dosage zéro’).
Chartogne-Taillet (Merfy)

Alexandre Chartogne forma parte de una familia con larga tradición vitivinícola en el pueblo de Merfy, situado a unos 10 kilómetros al noroeste de Reims, cerca del macizo de Saint Thierry. La familia de Alexandre posee viñedos en Merfy desde hace más de 300 años. Hace tres siglos que estas parcelas ya estaban delimitadas y definidas en un viejo documento de Fiacre Taillet, ancestro de Chartogne, que data de 1711. Hoy por hoy, Alexandre es un hombre que busca incesantemente la más alta calidad, con una gran inquietud por el conocimiento de los suelos y los subsuelos de sus parcelas.

La gama de Chartogne Taillet está formada por Blanc de Blancs, Brut (Millésime), Le Rosé, Brut Sainte-Anne, Fiacre Tête de Cuvée y Les Barres, Extra-Brut (Parcelle de Merfy – Plants non greffés). Este último está elaborado 100% con pinot meunier, de viñedos de viejas cepas no injertadas, o sea, como se hacía antes de la crisis de la filoxera a finales del siglo XIX. En el proceso de elaboración ha habido poca intervención, con levaduras naturales indígenas, ninguna filtración, ningún producto enológico. Tampoco se le ha añadido ninguna cantidad de licor de expedición, con lo que el vino se expresa flexible, con una boca larga, potente y con un final mineral muy sutil.
Couche (Buxeuil)

Vincent Couche cultiva 12 ha de viñas en biodinámica (conversión desde 2008), en el corazón de la Côte des Bar. Su viñedo se reparte en dos pueblos del Aube: Montgueux, donde posee 3 ha de chardonnay con exposición plena al sur, sobre un suelo cretáceo (con solamente 40 cm de tierra sobre la ‘craie’); y Buxeuil, con 9 ha esencialmente de pinot noir, con algunas parcelas de chardonnay. Desde hace varios años, su plantación es de unos 10.100 pies por hectárea, cuando lo habitual son de 8.000 a 8.300 pies por hectárea. Esto aumenta la competencia entre cepas en la viña. Para todo lo que respecta a los suelos, Vincent Couche cuenta con el asesoramiento del ingeniero agrónomo Claude Bourguignon.

Desde hace 10 años, Vincent Couche no cesa de profundizar sus conocimientos respecto a los vinos bio y se rodea asiduamente de otros ‘vignerons’ con las mismas inquietudes. Tras diversos cursos de formación con Pierre Masson, consultor en biodinámica, da el paso a estas prácticas en el año 2008. En sus viñedos, entre otras aplicaciones, se realizan infusiones de plantas medicinales (valeriana, ortiga, mimbre…), pulverizaciones de sílice cristalizada (cuarzo reducido en polvo), aportación de compost, etcétera.

Los depósitos termorregulables, las barricas de roble… contribuyen a una vinificación armoniosa de los vinos, que son regularmente degustados a lo largo de todo el proceso. La producción es de 70.000 botellas, que envejecen un mínimo de 3 a 5 años, a excepción de los millésimes.
Pascal Doquet (Vertus)

La casa Doquet-Jeanmaire está situada en el sur de la Côte des Blancs, concretamente en Vertus. La chardonnay es la casta principal de la propiedad, abarcando un 95% de la superficie, mientras que la pinot noir cubre el 5% restante. La historia de la firma se remonta a 1974, año en el que Michel Doquet y Nicole Jeanmarie unen sus viñedos para elaborar champagnes con espíritu de ‘vigneron’. La finca está dirigida por su hijo Pascal, quien desde 1995 trabaja en “viticultura razonable”, dirigiendo cada vez más sus viñedos hacia métodos culturales todavía más respetuosos con el terruño.

A través de la degustación de sus champagnes, se puede apreciar este trabajo en el viñedo, cuyo fruto es una materia prima de primera calidad con la que Pascal Doquet elabora, entre otros, un Blanc de Blancs Grand Cru Le Mesnil-sur-Oger millésime y un Premier Cru de Vertus, también de añada. Produce unas 85.000 botellas al año.
René Geoffroy (Aÿ)

Implantada en el corazón del gran Valle del Marne desde el siglo XVII, la casa René Geoffroy coloca al terruño en el centro de su apuesta. En este contexto de respeto a la tierra, trabajan sus viñedos en “lucha integrada”, un método que se basa esencialmente en la observación para proscribir la utilización de herbicidas químicos. Para preservar mejor y reforzar la vida del suelo, fuerzan a las raíces de las viñas para que saquen de lo más profundo elementos nutritivos a través de prácticas naturales. En René Geoffroy están convencidos de que la calidad y autenticidad de sus champañas reside en esta sutil alianza entre los suelos, las castas, el clima septentrional de la región, la exposición de cada parcela y el trabajo de varias generaciones.

Las uvas nacidas de las tres castas champanesas (pinot noir, pinot meunier y chardonnay), son primeramente estrujadas en las prensas tradicionales. Después, Jean-Baptiste Geoffroy lleva a cabo una vinificación parcelaria, lo que le permite jugar mejor con el carácter de cada pago, con el fin de obtener su máxima esencia. Con la utilización de fudres de roble en la vinificación, obtiene aromas sutiles que aportan una mayor complejidad al vino. Jean-Baptiste Geoffroy, como todos sus ascendentes, evita la fermentación maloláctica con el fin de que el vino conserve su frescor original. Con ello toma algunos riesgos, pero los acepta con el fin de mantener la diferencia natural de sus champañas.
Henri Goutorbe (Aÿ)

La casa de Champagne Henri Goutorbe está situada en Aÿ, reconocido Grand Cru en el corazón de Champaña, a 3 kilómetros de Epernay. Emile Goutorbe era ya viverista cuando su hijo Henri nació en Aÿ en 1922. René Goutorbe continua el desarrollo del viñedo desde los años 70 y se ocupa de la elaboración de cuvées con la misma pasión que sus hijos Elisabeth y Etienne, que contribuyen con su trabajo a la reputación de los champañas de la casa.

La preocupación de seleccionar las mejores plantas con arreglo a sus características genéticas y parcelas permite apreciar la calidad de las uvas recogidas manualmente. Después de un prensado lento y una vinificación parcelaria en cubas acero inoxidable previo al ensamblaje, la segunda fermentación de los vinos se produce en las botellas colocadas en posición de rima, durante un mínimo de tres años.
Jeaunaux-Robin (Talus-Saint-Prix)

Fundado en 1964 por Michel y Marie-Claude Jeaunaux, con una única hectárea familiar, la finca cuenta hoy con 5 ha que se encuentran principalmente en Talus-Saint-Prix. Después de titularse en viticultura y enología en el Liceo Vitícola de Avize y de un diploma en ingeniería agrícola en Lyon, Cyril Jeaunaux se une a sus padres para trabajar en la explotación en 1999. En los años posteriores y preparando su jubilación, Michel y Marie-Claude Jeaunaux apoyan su hijo Cyril en sus proyectos.

Situado a 35 kilómetros al sur oeste de Epernay y a 12 kilómetros al norte de Sézanne, Talus-Saint-Prix es un pequeño pueblo de 85 habitantes que cuenta con 40 hectáreas de denominación. Las tres castas de la Champaña están presentes, aunque predomina la pinot meunier, con el 73,8% de la superficie, que completan la pinot noir (23,4%) y la chardonnay (2,8%).

Preocupado por la calidad medioambiental de las prácticas aplicadas sobre el viñedo, Cyril Jeaunaux investiga en el conocimiento de las prácticas culturales alternativas y participa en formaciones sobre viticultura biológica y biodinámica. En 1999 la firma se adhiere a ‘Vignerons Indépendants’, cuya carta resume perfectamente la filosofía de Champagne Jeaunaux-Robin.
Olivier Horiot (Les Riceys)

Les Riceys, con sus 750,4 ha, es el municipio de Champaña que posee una mayor superficie vitícola. Situado en la Côte des Bars, es al mismo tiempo el único pueblo que cuenta con 3 AOC: Champagne, Coteaux Champenois y Rosé des Riceys. Detrás del apellido Horiot hay una larga tradición familiar dedicada a la viña y de generación en generación han ido transmitiendo esa preocupación por el respeto a todas las etapas del proceso de elaboración. Respeto por el suelo, por la fauna, por el hombre, por la cepa, por las uvas, por las levaduras, por el tiempo…

Desde el año 2000 producen vinos tranquilos que representan la diversidad de los pagos de Riceys y que reflejan perfectamente el potencial cualitativo de las diferentes zonas: Rosé des Riceys (en Valingrain) y Rosé des Riceys (en Barmont), Esquisse de Rosé des Riceys; Coteaux Champenois: Riceys Rouge (en Barmont) y Riceys Blanc (Valingrain). Desde 2004 y bajo la marca Olivier Horiot, producen una original gama de champañas millésimes, vinificados y criados durante un año en barricas de roble, en las que el vino permanece en contacto con las lías, realizándose periódicamente el ‘bâtonnage’, con el fin de revelar cada añada del modo más natural posible.
Benoit Lahaye (Bouzy)

Casa fundada en 1930, situada en Bouzy, y cuyas casi 5 ha de viñedos se reparten por los pueblos de Bouzy, Ambonnay y Tauxières, entre los que predomina la pinot noir, con una edad media de 40 años. Valérie y Benoît Lahaye han retomado la propiedad familiar y basan gran parte de su trabajo en el equilibrio de los suelos.

Los vinos de Benoit Lahaye se crían en barricas y se caracterizan por un toque mineral y matices de cítricos que contribuyen a la frescura y a la elegancia con una gran longitud. A la exuberante potencia de sus vinos, Benoit Lahaye añade muy poca dosificación después del degüelle. En sus champañas se aprecia una gran expresión del terruño.
Laherte Frères (Chavot)

Laherte Frères fue fundada en 1889 por Jean-Baptiste Laherte, y está situada en el pequeño pueblo de Chavot (antiguamente llamado Chavost), que se encuentra en un enclave especial, desde el que se divisan la parte norte de la Côte des Blancs al este, Épernay al norte y la parte más oriental de la Valle del Marne al oeste. Actualmente la casa está dirigida por los hermanos Christian y Thierry Laherte, y por Aurélien, el hijo de éste último.

Laherte Frères explota poco más de 10 ha y dispone de más de 75 parcelas en la Côte des Blancs (Vertus y Voipreux, en chardonnay Premier Cru), la zona denominada Coteaux Sud d’Épernay (Chavot, Épernay, Vaudancourt, Moussy, Mancy, con las tres castas champanesas), y en el Valle del Marne (Le Breuil y Boursault, en pinot meunier). Cuando la maduración llega a su estado óptimo, en Laherte Frères prensan las uvas en las instalaciones propias situadas en el centro de Chavot, para lo que utilizan las tradicionales prensas de 4.000 kilos, con las que consiguen un prensado lento y muy delicado. Después de más de 25 años, vinifican y crían gran parte de sus vinos (más del 70%) en viajes barricas borgoñonas. No realizan la maloláctica de modo sistemático, sino en función de las añadas y de las castas.
David Léclapart (Trépail)

Trépail es un pequeño pueblo con no más de 400 habitantes, entre los cuales se encuentran los Léclapart. David Léclapart, autodidacta, retoma los viñedos familiares tras fallecer su padre y apuesta plenamente por la viticultura biodinámica.

Bisnieto, nieto e hijo de ‘vignerons’, Léclapart ha sido un gran apasionado y un estudioso de los ritmos de la viña y del vino. La alquimia de terruño, clima, cepa y trabajo del hombre estimulan su espíritu de ‘vigneron’ y trabaja convencido de su filosofía las 3 hectáreas en monocru (Trépail, Premier Cru), cuyo 90% está constituido por la chardonnay y el resto por la pinot noir, que vinifica en ‘coteau champenois rouge’ y en champán rosado obtenido mediante maceración. El trabajo en bodega es comparable al que aplica en el viñedo: precisión, respeto de los ritmos naturales y salvaguarda de la pureza. La fermentación maloláctica en sus vinos es sistemática con el fin de limitar la utilización de azufre, y arranca de modo natural.
Franck Pascal (Baslieux-sous-Chatillon)

Isabelle y Franck Pascal cuentan con un viñedo de 4 hectáreas, de las que el 67% pertenecen a la casta pinot meunier, el 27% a la pinot noir y el 6% a la chardonnay. En los viñedos trabajan la biodinámica y cuentan con un empleado por cada hectárea, y están repartidos en 5 municipios de la ribera derecha del Valle del Marne. La mayoría de los viñedos se encuentran en laderas expuestas al sudeste, sobre distintos suelos de arcilla.

Los champanes de Franck Pascal son especiales y detrás de sus nombres hay un significado especial. Sagesse, Harmonie, Tolerance, Quinte Essence, Confiance, no son marcas elegidas al azar, detrás de cada una de ellas hay una filosofía. Las vinificaciones son naturales y con una justa adición de licor de expedición, para que los champagnes puedan expresar todo el potencial del pago del que proceden. En total, producen tan solo unas 30.000 botellas.
Hubert Paulet (Rilly-la-Montagne)

Champagne Hubert Paulet cuenta con 8 ha implantadas en Rilly-la-Montagne, pueblo cercano a Reims y clasificado como Premier Cru. La casa tiene su origen a principios del siglo XX y se desarrolla en los años 30, con Hubert Paulet creador de la marca. En 1998 su nieto Olivier, toma las riendas del negocio. Olivier Paulet no se considera bio, lo que no significa que no desarrolle un buen trabajo en el viñedo.

Entre sus champañas están la Cuvée Risléus, con un ensamblaje que varía según la añada, pero en el que predomina la presencia de pinot noir y pinot meunier, sobre el chardonnay. Con el vino base fermentado en barrica, la madera se muestra perfectamente integrada y aporta toques de vainilla que se expresan junto con notas de mantequilla, cítricos y tostados. El Hubert Paulet Brut Tradition (50% pinot meunier, 25% chardonnay y 25% pinot noir), en el que se puede apreciar una gran profundidad, también es un ejemplo del buen hacer de este ‘vigneron’ de Rilly-la-Montagne.
Pouillon et fils (Mareuil-sur-Aÿ)

En 1947, Roger Pouillon decide elaborar su propio champán en Mutigny, con las uvas del viñedo familiar. En 1965 su hijo James, un ‘vigneron’ apasionado por su trabajo, junto con su esposa Josette, originaria de Le Mesnil-sur-Oger, eligen ser ‘Récoltant-Manipulant’, con lo que controlan todo el proceso de elaboración, garantizando la tipicidad y calidad de sus champanes. En 1998, ansioso para perpetuar la empresa familiar, Fabrice, el más joven de sus hijos, se une al trabajo de sus padres, y en el 2000, su esposa Elodie, también de familia de viticultores, se incorpora a la actividad comercial de la empresa. Desde 2004, Elodie y Fabrice han retomado progresivamente la explotación vitícola de los padres de Elodie, cuya familia, los Desbordes-Amiaud, trabajan desde hace siglos en Ecueil, pueblo situado al sudoeste de Reims.

El Domaine Pouillon-Desbordes cuenta con 15 hectáreas repartidas en 68 parcelas en los pagos de Aÿ (Grand Cru); Mareuil-sur-Aÿ, Mutigny, Tauxières, Mutry, Avenay Val d’Or, Ecueil, Sermiers, Chamery y Sacy (Premier Cru); Festigny, Epernay y Faverolles.

Realizan la vinificación parcela por parcela, las fermentaciones (alcohólica y maloláctica) se llevan a cabo en barricas, fudres y pequeños depósitos de acero inoxidable, realizándose el ‘bâtonnage’ para conseguir unos vinos con más estructura. Toda la familia participa en las degustaciones para realizar los ensamblajes, con el fin de respetar el estilo de la casa. Sus champagnes nacen en la profundidad de las cavas de ‘craie’, la misma ‘craie’ de la que se alimentaron las raíces en el viñedo.

Tarlant (Oeuilly)

Viticultores desde 1687, los Tarlant son el más puro ejemplo del espíritu familiar de las casas de Champaña. Champagne Tarlant tiene sus instalaciones en Oeuilly, en la ribera izquierda del Marne, y cuenta con 14 hectáreas repartidas en cuatro pagos (‘crus’) y 55 parcelas, dentro de los pueblos Oeuilly, Boursault, St-Agnan et Celles-les-Condés. Sobre suelos de albariza, calizos, arcillo-calcáreos, arenosos y de gravilla fina, hunden sus raíces viñas de pinot noir (50%), chardonnay (30%) y pinot meunier (20%), con una densidad media de plantación de 9.000 cepas/hectárea y una edad media de 31 años.

La vinificación se realiza por separado según el origen de las parcelas, para expresar plenamente la tipicidad de los terrenos. Las etapas se van encadenando desde la primera fermentación, seguida del rellenado de las barricas, del ‘bâtonnage’ y de la clarificación del vino. La simbiosis entre el vino y la madera mediante la micro-vinificación, confiere a los vinos de Tarlant una gran expresión y una estructura notable. No realizan la maloláctica y empiezan a trabajar con sus barricas siempre nuevas. Para la casa Tarlant lo primordial es el trabajo en la viña para obtener una buena maduración y concentración, y que el objetivo más importante es contar con una materia prima de primerísima calidad.

Fuente: Mundo Vino


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