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Códigos láser para saber si los vinos son genuinos

El INV empezará a aplicarlo desde setiembre con los envases tetra-brik e involucrará a imprentas. Se invirtió $ 1,1 millón para comprar impresoras.

Las maniobras fraudulentas se habían incrementado el último año y había que hacer algo al respecto. Por eso, el Instituto Nacional de Vitivinicultura primero abrió un registro obligatorio de etiquetas de vino en circulación y, sobre el fin de semana, anunció una medida complementaria: desde setiembre empezará a implementarse un nuevo sistema de trazabilidad mediante códigos láser en los envases, para ajustar los controles de genuinidad de los productos.

Primero será el turno del cartón o tetra brik y, a partir de octubre, el de las botellas. Según se explicó en la presentación, consiste en la impresión, mediante una impresora láser, de un código en la etiqueta de cada producto, que servirá para garantizar, mediante la posibilidad de un mejor rastreo del proceso de elaboración (con números de análisis incluidos), la inocuidad del vino y también su calidad a futuro. Pero, primero y principal, el fraude de marcas.

En cuanto a las ventajas, el presidente del INV, Guillermo García, hizo hincapié en un abaratamiento de costos para la industria en comparación con los sistemas tradicionales, como obleas de seguridad o estampillas fiscales. “Significa que las bodegas dejarán de gastar entre 24 y 200 millones anuales”, señaló.

Asimismo, García resaltó que para la implementación del nuevo sistema, se adquirieron 10 impresoras láser para ser instaladas en imprentas de Mendoza y San Juan. La inversión, superior a $ 1,1 millón, se solventó con fondos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

Cómo funciona

Según se explicó, la trazabilidad por códigos láser permite ser aplicada a todo tipo de envases y vinos sin distinción por segmentos de precios. Y, con la emisión de certificados de genuinidad vía on-line, tanto los consumidores, como clientes de las bodegas y sobre todo para que los inspectores del INV puedan verificar los análisis del producto, además de ser compatible con los sistemas internos de las bodegas.

En general, la secuencia de funcionamiento del sistema requiere al menos 5 pasos y comprende también a las imprentas responsables de producir las etiquetas:

1) La bodega hace el pedido de impresión de etiquetas a la empresa gráfica.

2) La imprenta ingresa al sistema del INV y declara el pedido, con un detalle de los datos del establecimiento y del producto.

3) Completado ese trámite, el Instituto otorga un número de control.

4) La empresa imprime las etiquetas y entrega el pedido al establecimiento vitivinícola. Al mismo tiempo, debe informar vía web sobre el aprovisionamiento a su cliente.

5) Finalmente, la bodega, con las etiquetas en su poder, viste los envases y transmite un formulario al INV en el que debe indicar el número de control de las etiquetas.

Por sus características, de acuerdo con García, la República Argentina se convierte en pionera en la materia. Incluso en comparación con la industria del vino en España, donde aún se trabaja para un sistema anti-fraudes.

Fuente: Los Andes


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