RSS

Una automotriz coreana se asoció con una bodega mendocina para exportar vinos

Obligada por el Gobierno argentino a equilibrar su balanza comercial, Hynudai firmó un acuerdo con Dante Robino, ubicada en Perdriel, Luján. La firma extranjera distribuirá las etiquetas locales en India y Corea.

En 2010, Robino destinó u$s 1,5 millón para ampliar su capacidad para elaborar vinos de media y alta gama; y remodeló su bodega de 1920 para recibir turistas – Facebook

La necesidad de las automotrices de exportar productos para poder importar vehículos, por requisito del Gobierno, está generando nuevos negocios a las bodegas argentinas.

Dante Robino, empresa mendocina de la familia Squassini, acaba de cerrar un acuerdo con la coreana Hyundai para llegar con sus vinos a mercados asiáticos.

“Nos asociamos con Hyundai Argentina para que sean nuestros distribuidores en Corea e India, mercados donde no estábamos. Ellos son uno de los principales grupos coreanos, que controla varias empresas, no sólo del sector automotriz, es una buena oportunidad para ingresar en ese mercado”, explicó Rafael Squassini, director Comercial de la bodega Dante Robino, ubicada en Perdriel, Luján de Cuyo.

La semana pasada, Hyundai había anunciado su compromiso de revertir su déficit de balanza comercial de u$s 91 millones a través de una reducción de sus importaciones y convirtiéndose en un exportador de vinos, biodiesel, maní y harina de soja. En el caso del vino, la operación suma u$s 2 millones.

La bodega, que el año pasado celebró su 90º aniversario, exporta hoy a 36 países el 20% de su producción. Pero además, sus ventas crecen fuerte en el mercado local, nada menos que 32% en volumen y 57% en facturación, a $ 60 millones. Lo logra merced a una estrategia de distribución iniciada en 2008, cuando comenzó a vender marcas de productos gourmet importados de alta gama, que incluyen desde pastas secas, salsas y aceites de oliva hasta chocolates y turrones, entre otros.

“Hoy no alcanza con tener un buen producto. Hay 1300 bodegas y cuando hay mucha oferta el consumidor termina eligiendo lo que más conoce, vinos de las bodegas grandes. Así, los canales se concentran en las marcas más tradicionales y conocidas y a las medianas y chicas les cuesta ingresar”, comentó Squassini. Por eso, y ante un mercado aún atomizado que tiende a la concentración, la empresa inició la distribución de alimentos importados, donde ya suma 170 referencias de productos.

“Nos ayudó mucho a entrar a restaurantes y vinotecas, donde ahora no sólo vendemos los vinos, sino también los productos importados; así, agregamos 500 puntos de venta en todo el país, hasta 700; eso fue los que nos permitió crecer tanto en vinos”, explicó Squassini.

La empresa produce 9 millones de botellas al año, con líneas como Novecento ($ 20), Dante ($ 44) y el ícono Gran Dante ($ 145), entre otras, además del frizzante Suá ($ 19). Pero, además, es fuerte en espumantes, con 7,5 millones de botellas al año y marcas como Novecento ($ 28) y Novecento Cuvee ($ 40).

“Como registramos un fuerte crecimiento, ampliamos en 2010 la capacidad de vasija de 9 a 12 millones de litros y ahora agrandamos la champañera en 1,5 millón de botellas, para llegar a 9 millones, categoría donde prevemos crecer 20%”, explicó. Cuenta con 100 hectáreas de viñedos en Perdriel y Santa Rosa y trabaja con otras 300 ha. de productores asociados.

En 2010, Robino destinó u$s 1,5 millón para ampliar su capacidad para elaborar vinos de media y alta gama, con una línea de selección manual de uva, pequeños tanques de acero inoxidable, equipo de prensado y sala de barricas climatizada. Además, remodeló su bodega de 1920 para recibir turistas, con un recorrido subterráneo, en el que se funciona un museo.

Fuente: El Cronista


Comments are closed.