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Débora Franco Quatrocchi: “El vino argentino seguirá creciendo en el exterior por su relación precio-calidad”

Diseñar el perfil exportador; definir el estilo del vino y un packaging atractivo para el consumidor global, son ejes estratégicos para una mejor inserción en los mercados.

Con tres distinciones internacionales en lo que va del año, Bodega Quatrocchi consolida el reconocimiento de sus productos fuera del país, al tiempo que pone de manifiesto la medida en que  el departamento Lavalle, al Noreste de Mendoza, se afianza como región productora de vinos de calidad. La firma -que inició su actividad en 1975- es propietaria de unas 1.000 hectáreas, aunque tiene cultivadas -con vid- cerca de 300.

Finca “Elenita”, enclavada en el distrito lavallino de La Holanda, concentra la mayor superficie, con unas 200 hectáreas; hay otra propiedad en Costa de Araujo (pocos kilómetros más al Este) con 70 hectáreas cultivadas; y una más en el Central (San Martín) con 30 a 40 hectáreas de viñedos.

Torrontés, Chenin (entre las varietales blancas) y algunas comunes como Pedro  Ximenez, Moscatel; y Malbec, Barbera, Bonarda, Cabernet Sauvignon y Sirah, constituye la gama varietal que da origen a los vinos que comercializa la firma. Están desarrollando otros viñedos con otras variedades como Tempranillo, Sangiovesse o Montepuciano.

La bodega, enclavada en “Elenita”, tiene una capacidad de 6 millones de litros (5 para guarda, a lo que hay sumar 1 millón de la vasija de fermentación), aunque la producción actual se ubica en alrededor de 4 millones de litros.

Débora Franco Quatrocchi, gerente de Exportaciones del establecimiento conocido por el apellido del abuelo materno, comenta cómo llevan adelante la actividad; cómo ven hacia adelante el negocio exportador y adelanta algunos planes de inversión.

-¿Qué criterio aplican para decidir de qué fincas serán las uvas con las que van a elaborar uno u otro vino?

Elegimos lo mejor de cada cuartel, de cada una de las fincas. Depende de cada vino en particular y de cada añada. Generalmente se elige, al momento de cosecha, los mejores cuarteles. Sobre todo cuando se trata de los vinos que va a salir en botella. De todos modos, la finca de San Martín es mucho más chica, por lo que siempre participa en una proporción mucho menor.

-Todos los vinos son de una variedad o tienen algún corte?

Tenemos un blend que caracteriza a la Compañía que es 50% Cabernet Sauvignon y 50% Syrah. Pero siempre manteniendo las expresiones típicas de cada variedad.

-¿Qué parte de la producción se comercializa en el mercado interno y cuál sale del país?

Nosotros tenemos dos unidades de negocios: el de granel y el proyecto de vino embotellado. En volumen, el 90% lo destinamos a granel y sólo el 10% sale envasado; y estamos tratando de aumentar la participación relativa de este segmento del negocio. El vino en botella va, principalmente, a exportación, aunque ahora estamos tratando de abrir el mercado interno para este producto. Para el producto a granel, nuestro mercado son clientes grandes de Mendoza.

-¿Cuándo empezaron a fraccionar?

Comenzamos a fraccionar hace unos diez años, cuando surgió la iniciativa de exportar; porque hasta ese momento toda nuestra producción se comercializaba a granel. En aquel tuvimos algunos primeros pasos, muy tímidos, con demandas muy acotadas de algún cliente puntual. Pero la exportación continua, que no se ha detenido y que ha ido creciendo año tras año, empezó en el 2005.

-¿Cómo ha sido esta experiencia de cinco o seis años de negocios -en firme- con el exterior?

Nos ha costado llegar hasta donde estamos. Tuvimos que definir nuestro perfil exportador, en el sentido de establecer primero los objetivos, como empresa; de sostenerlos en el tiempo independientemente de las condiciones del mercado (como camino estratégico).

Por supuesto, definir el estilo del vino de acuerdo a las tendencias del mercado. Vinos con marcadas características varietales; con notas algo sobremaduras; elegantes pero a la vez fáciles de consumir. Además, encontrar el packaging adecuado, que fuera fino, moderno, atractivo para un consumidor global. Todo esto no se logra de la noche a la mañana.

-¿En qué rango de precios se ubican los vinos que exporta Quatrocchi, y a qué países llegan?

-Estamos presentes en Brasil, Perú, Colombia, México, Canadá, China, Inglaterra, Bélgica, Polonia y República Checa,  estamos entrando ahora en Estados Unidos… con vinos que van, en góndola, desde los U$S 9,99 hasta los U$S 20 a U$S 21 la botella.

-¿Cómo visualizan el negocio exportador a futuro?

El vino argentino seguirá creciendo en los mercados del exterior, debido a su gran valor. Cuando hablo de valor me refiero a la relación precio-calidad del vino argentino. Eso nos ha abierto las puertas en varios mercados. Hoy, los vinos argentinos han doblado, en los últimos 4 ó 5 años, su participación relativa en las importaciones de mercados tan importantes como el de Estados Unidos, Canadá o China…

-¿Cómo impacta en los números de la empresa (al menos en los negocios con el exterior) esta situación de falta de competitividad cambiaria?

Realmente nos complica mucho un tipo de cambio estancado junto con un aumento constante en los costos de insumos y servicios. En algunos casos estamos teniendo aumentos del 25%. Esto nos pone en la disyuntiva de aumentar los precios y no poder respetar las condiciones a nuestros clientes, o respetarlas a costa de perder rentabilidad. Es una situación que deteriora mucho la competitividad. Sobre todo para una pyme como nosotros.

-¿Tienen previsto realizar nuevas inversiones?

Este año vamos a implantar unas 40 hectáreas. Más o menos la mitad van a ser reposiciones y la otra mitad viñedos nuevos. Vamos a poner fundamentalmente Malbec, Barbera, algo de Chardonnay (que tenemos muy pocas hectáreas y todavía no entran en producción). Por otra parte, vamos a avanzar en la reconversión del sistema de riego. Hemos instalado goteo en el 20% de la superficie cultivada. Ese es otro de los objetivos que tenemos para este año. Lo que pasa que son todas inversiones muy caras.

Fuente: Los Andes


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