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La climatología, protagonista de la vendimia en el hemisferio sur

En Sudamérica, algunos de los países que ultiman la recogida de la uva y que han comenzado a hacer públicos sus datos son Argentina, Uruguay y Chile. A uno y otro lado de los océanos que rodean este continente, también otras regiones como Sudáfrica o Australia lanzan los primeros cálculos post-vendimia.

En el continente americano, uno de los primeros países en dar por finalizada la época de recolección es la República Argentina. En este gran productor de Malbec los expertos auguran que este año será uno de los mejores en lo que a vitivinicultura se refiere.

Los últimos datos hechos públicos por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) argentino, correspondientes a la vigésima semana de vendimia, indican que hasta ese momento se habían recolectado 2.626,72 millones de kilos de uva, con los que se han elaborado 1.055,80 millones de litros de vino y 502,07 millones de litros de mosto.

Teniendo en cuenta que hasta la semana número 19 (correspondiente al 17 de abril) el total cosechado había sido de 2.421,10 millones de kilos de uva; 925,84 millones de litros de vino y 446,96 millones de litros de mosto, resulta factible que se alcancen o incluso se superen las cifras de producción de uva pronosticadas por el INV a comienzos de año para la cosecha 2011. Estas previsiones, anunciadas en su día por el presidente del organismo, Guillermo García, calculaban una estimación de producción de 2.754,43 millones de kilos de uva para todo el país, lo que supondría un incremento del 5% con respecto al volumen cosechado en la temporada anterior.

Las dos principales regiones vitivinícolas en Argentina son Mendoza y San Juan, que acaparan la gran mayoría de la producción del país. Así, hasta la semana 19 en Mendoza se habían recogido 1.553,92 millones de kilos de uva, siendo la previsión del INV para esta zona de 1.826,75 millones de kilos. Por su parte, en San Juan se cosecharon hasta el 17 de abril 705,93 millones de kilos y el INV pronostica un total de 759,74 millones para toda la temporada de recolección.

Sin embargo, y aunque en todo el país la temporada está siendo muy positiva en cuanto a volumen y calidad de la uva, gracias a la bonanza favorecida por las condiciones climáticas, la visión de los productores ha sido de continua preocupación ante las dificultades surgidas a la hora de encontrar mano de obra. El Gobierno nacional ha concedido subsidios durante el resto del año, a través de diversos planes sociales, lo que ha permitido a los obreros que habitualmente ejercen las labores de recolección subsistir sin tener ahora la necesidad de optar a los sueldos que les proporcionaría la época de vendimia. Esto ha provocado retrasos de incluso varias semanas en la recogida de las uvas.

A falta de resultados definitivos, la industria vitivinícola chilena esperaba a principios de año que la cosecha fuese un 20% superior a la temporada pasada, alcanzando los 1.000 millones de litros. Esperaban así recuperar los daños ocasionados por el terremoto que asoló el país en febrero de 2010 y que produjo pérdidas de hasta 125 millones de litros o, lo que es lo mismo, unos 250 millones de dólares.

René Merino, el hasta hace pocas semanas presidente de Vinos de Chile, la asociación que agrupa a la gran mayoría de los productores del país, manifestaba que esperaban que la vendimia resultase “normal en calidad y abundante en términos de volumen”, según recoge el portal www.latercera.com. Las expectativas se acercaban a los resultados obtenidos en 2009, cosecha que fue calificada como extraordinaria.

Sin embargo, la realidad a falta de pocos días del final de la recolección es que por el momento ésta ha sido entre un 10% y un 15% más baja de lo previsto en los citados vaticinios, principalmente debido a la escasa cosecha registrada en el valle del Maule, donde se produce más de la mitad de la uva nacional.

Los viticultores achacan la reducción a la climatología, marcada por una primavera más fría de lo deseado, que mermó el tamaño de los racimos. Una de las consecuencias del descenso en el volumen de la cosecha ha sido el incremento en el precio de la uva, lo que podría encarecer los vinos chilenos, como ya sucediera el año pasado.

Los principales expertos de la industria vitivinícola uruguaya aseguran que la vendimia de 2011 traerá resultados históricos. Por un lado, el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura del país (INAVI), Ricardo Calvo, aseguró, en declaraciones a Bodegas del Uruguay, que la de este año será una vendimia “de biblioteca”, muy propicia para la elaboración de vinos de calidad. Según Calvo, “debido a las condiciones climáticas que han hecho posible una maduración óptima de la uva, difícilmente encontraremos en la historia años como este”.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Enólogos del Uruguay, Fernando Pettenuzzo, afirma, en el mismo medio, que la vendimia que acaba de culminar será “histórica”, ya que “este año se cosechó en todo Uruguay una materia prima de excelente calidad”.

Los datos analizados por el INAVI, hasta marzo de este año, indican que en 2010 se elaboraron 76,86 millones de litros de vino, 14 millones más que los 62,05 de 2009. A 31 de marzo de 2011 las existencias de vino eran de 41,17 millones de litros, de los cuales 16,33 son de rosado; 15,42 de tinto; 5,13 de clarete y 4,28 millones de litros son de vino blanco.

Estas mismas estadísticas indican que, si en 2010 las ventas de vino uruguayo sumaban 76,38 millones de litros, en el acumulado hasta marzo de 2011 la cifra asciende a 14,61 millones de litros, lo cual indica que el grueso de ventas de este año está aún por llegar.

Cosecha similar a la del año pasado es la que se espera obtener esta temporada en tierras sudafricanas. Las estimaciones realizadas por el South African Wine Industry Information & Systems (SAWIS) a fecha de 23 de febrero de 2011 indicaban que se obtendrían unos 1,255 millones de toneladas de uva, aproximadamente un 0,3% menor que en 2010, con los que se elaborarían 969,3 millones de litros atendiendo a un promedio de recuperación de 772 litros por tonelada.

Una más reciente estimación, efectuada por esta organización (principal fuente de estadísticas del sector del país) durante la segunda semana de marzo, pronostica una mejoría, con un 0,4% más de lo previsto en febrero. Así, la vendimia de 2011, incluidos zumos y concentrado para fines no alcohólicos, y vino para brandy y destilados, se espera sea de 973,7 millones de litros, con el mismo promedio de recuperación de 772 litros por tonelada. Es decir, 4,3 millones de litros más de lo calculado en el mes anterior.

Esta diferencia de resultados hay que atribuirla, principalmente, a las estimaciones de uva dañada en la región de Orange River, azotada por fuertes lluvias e inundaciones que han anegado las explotaciones de viñedos desde el pasado mes de diciembre. Si en febrero se creía que se perderían hasta 36.000 toneladas de uva, en marzo la cifra oscila ya entre 24.000 y 25.000 toneladas, gracias a los cuidados proporcionados a las plantas por los viticultores de la región.

Lo que no se ha podido evitar, debido a la climatología, es que el tamaño de los racimos y las uvas sea menor que en temporadas anteriores. Mientras en los distritos de Orange River y Olifants River el agua ha sido demasiado abundante, en otras regiones del país se ha producido el fenómeno contrario: escasez y restricciones de riego, provocadas por una ola de calor.

A pesar de todos los contratiempos, en general tanto enólogos como viticultores se muestran satisfechos con la calidad de las uvas obtenidas. Están sanas y los análisis son buenos, especialmente en las uvas rojas, lo que augura una cosecha aceptable.

La vendimia en el continente australiano está marcada, en la temporada 2010-2011, por duras condiciones climatológicas, con elevados niveles de humedad, especialmente en la región este del país. Aun así, las últimas previsiones del Abares (Australian Bureau of Agricultural and Resource Economics and Sciences), organismo dependiente del Departamento australiano de Agricultura, Pesca y labores Forestales, indican que la producción total de uva de vinificación del país sólo sufrirá una merma del 2%, hasta 1,5 millones de toneladas.

El mayor descenso se espera que se produzca en zonas de climas cálidos, como Murray, Darling o Swan Hill, con una producción de unas 297.000 toneladas, mientras que en las zonas más húmedas se augura que la cosecha crezca respecto a la temporada anterior. Aun así, casi todas las regiones productoras se han visto afectadas por la humedad, que ha provocado podredumbre en muchos frutos, además del peligro de enfermedades como el mildiu, el oidio y la botritis, lo que ha requerido de un incremento de la fumigación antifúngica.

Pensando ya en el futuro, en concreto, en la temporada 2011-2012, el Abares vaticina un incremento del 10% en la cosecha, alcanzando 1,7 millones de toneladas de uva, en caso de que las condiciones climatológicas no lo impidan. Para 2012-2013 se mantendría la cifra de 1,3 millones de toneladas, aunque parece aventurado realizar proyecciones a dos años vista.

La Syrah seguirá siendo la variedad predominante en Australia en las próximas dos temporadas, aunque la Cabernet Sauvignon y la Chardonnay continúan aumentando en volumen. Estas tres variedades representan casi dos tercios del total de la producción en la actualidad.

Fuente: Wine Clan


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