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La competencia se vuelve feroz para la vitivinicultura argentina

Con inflación en dólares, el vino argentino tiene que competir en los principales mercados del mundo.

La competitividad por tipo de cambio ya no corre para la vitivinicultura.

La inflación en dólares en el mercado interno y los efectos de la crisis en las distintas economías del mundo están poniendo en aprietos al modelo de crecimiento que ha venido alimentando al sector en la Argentina. Casos como el de España, que bajó sus precios un 10% crece en exportaciones a tasas del 40% anual en volumen, encienden la luz de alerta sobre la competitividad y el futuro.

Calidad a buen precio no es patrimonio exclusivo de los vinos argentinos. Menos en tiempos difíciles. La crisis en los países desarrollados y la inflación en dólares con tipo de cambio planchado están armando un cóctel que amenaza la creciente presencia de la vitivinicultura nacional en los principales mercados del mundo.

Un caso ejemplificador es lo que está pasando actualmente en España, si se lo compara con la performance que exhibe Argentina.

En los dos primeros meses de 2011 las ventas al exterior de vinos españoles han experimentado un incremento del 40% en volumen y del 26% en facturación, según los datos manejados por el Observatorio Español del Mercado del Vino. Estas tasas suponen que España seguirá por la senda del pasado año, cuando logró un récord histórico en ventas al exterior con 16,5 millones de hectolitros.

Las exportaciones españolas de vinos (fraccionados y a granel) crecieron en volumen, durante los dos primeros meses de 2011, un 40%, hasta alcanzar los 301,3 millones de litros, frente a los 215 millones obtenidos en enero de 2010. En términos de valor, el crecimiento logrado es del 26%, hasta los U$S410,54 millones, lo que supone que se han facturado U$S84,96 millones más que en los dos primeros meses de 2010, según datos del Observatorio Español del Mercado del Vino.

En igual período (enero – febrero), Argentina exportó 42,98 millones de litros de vinos (entre fraccionados, a granel y espumantes) por un valor total de U$S115,53 millones, lo que supone un crecimiento del 28,6% en facturación y del 21,4% en volumen, según Caucasia Wine Thinking en base a datos de la Aduana Argentina.

Que España crezca mucho más en volumen que en facturación, un caso inverso al de Argentina, es consecuencia directa del nuevo escenario económico que ha surgido en Europa como consecuencia de la crisis.

En su afán por ganar mercados, el precio promedio del vino español (granel y fraccionado) exportado cayó un 10% hasta los 0,96 euros por litro sólo en el último año. Esto es U$S1,35 el litro de vino al tipo de cambio actual (1 euro = U$S1,416).

Argentina, en cambio, ajustó sus precios en dólares un 6%, ya que el litro promedio de vino exportado (a granel y fraccionado) pasó de U$S2,54 a U$S2,69 entre el primer bimestre de 2010 a igual período de 2011.

Desagregado
Siguiendo con los datos del Observatorio Español del Mercado del Vino, en el análisis por productos destaca que durante los dos primeros meses de 2011 las exportaciones de vinos envasados con denominación de origen protegida -DOP-  (equivalente en Argentina a los varietales y blends de mayor calidad enológica) aumentaron un 38,5% en volumen, hasta los 42,5 millones de litros, y un 38,3% en valor, hasta los U$S180,68 millones.

Por su parte, los vinos sin DOP exportados a granel por España crecieron 65% en volumen y 61% en valor, mientras que los sin DOP envasados, que fueron los grandes protagonistas del crecimiento en 2010, crecieron un 20% en volumen, alcanzando los 57 millones de litros y un 5,7% en valor, hasta los U$S71,21 millones.

Otra vez, sirve la comparación con lo que está pasando en la vitivinicultura Argentina.

Los vinos fraccionados en botella exportados por la Argentina cerraron el primer bimestre del año con un crecimiento del 25,6% en facturación (de U$S80,16 a U$S100,70 millones entre 2010 y enero y febrero de 2011) y del 10,7% en volumen (de 24,41 a 27,02 millones de litros). Aquí el ajuste de precios fue del 13,5% en dólares sólo durante el último año, según datos de Caucasia.

La mayor competencia internacional está poniendo en problemas a la vitivinicultura argentina, en un contexto donde la inflación real supera el 25% anual y el dólar permanece planchado.

Con competidores fuertes como España (que no difiere mucho a lo que pasa en Italia o Francia, por sólo nombrar algunos casos), que tienen margen para bajar sus precios en el plano externo aún con costo de producción en euros, y un escenario interno con inflación en dólares, el margen de maniobra para las empresas vitivinícolas argentinas se reduce hasta casi desaparecer.

Que España haya podido bajar sus precios promedios en euros un 10% en el último año, mientras que Argentina los subió 6% en general y 13,5% en el caso particular del vino fraccionado en botella, enciende la luz de alerta. Cada vez está más cerca la línea divisoria entre subir precios y salirse del mercado por falta de competitividad.

Fuente: MDZOL


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