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Moët producirá champagne premium en el norte de China

La producción de champaña se reduce a 32.000 hectáreas de tierras vitivinícolas ubicadas a 160 kilómetros al este de Paris, pero Moët Hennessy pronto estará elaborando espumante de alta gama en su nueva bodega del noroeste de China.


Moët, que es propietaria de las históricas marcas de champaña Dom Pérignon, Veuve Cliquot y Krug, unió fuerzas con un grupo agrícola estatal chino para desarrollar un espumante en la remota región de Ningxia Hui.
La bebida no se venderá como champagne ?denominación reservada a los vinos provenientes de la región homónima? pero apuntará a saciar la creciente demanda asiática de esta bebida.
Apenas al sur del centro de Mongolia y a 900 kilómetros al oeste de Beijing, las condiciones climáticas de Ningxia no son muy diferentes a las de Champagne; y el río Amarillo reemplaza al plácido Marne.
El joint venture incluirá unos 62 hectáreas de tierras, y Moët ?que forma parte del imperio del lujo LMVH, de Bernand Arnault? tendrá el control de una nueva bodega que habrá allí.
El producto terminado se venderá con la etiqueta Chandon, una segunda marca que actualmente se comercializa fuera de Francia como en California, Brasil, Argentina y Australia.
China se convirtió en un mercado próspero para marcas de bebidas alcohólicas de alta gama; el año pasado por primera vez superó al Reino Unido como el principal mercado exportador de vinos de Burdeos, según Conceal Interprofessionnel du Vin de Bordeaux, de Francia.
Entre 2005 y 2009, el consumo de vino en China se duplicó a 867 millones de litros, el equivalente a más de 1.000 millones de botellas, asegura un informe de Vinexpo.
Y el incremento en el consumo de bebidas alcohólicas derivó en un mayor interés en la producción. Vinicultores de todo el mundo se vieron impulsados a tratar de cultivar uvas en lugares más exóticos entre ellos China, India y Mongolia.
Además de atraerles el precio accesible de las tierras ?cuestan una fracción de lo valen en áreas conocidas de Europa? a los productores vitivinícolas les seduce el creciente interés por los vinos que se observa en los mercados emergentes, a diferencia de lo que sucede en los países desarrollados, donde las ventas de bebidas no dejan de caer.
En 2009, Château Lafite-Rothschild, uno de los nombres más conocidos de la industria vitivinícola, se asoció con CITIC, la mayor firma de inversiones estatal de China, para desarrollar un proyecto de 24 hectáreas sobre la costa este del gigante oriental.
El grupo francés Pernod Ricard ya cultiva en la región de Ningxia, donde ahora está apuntando Moët.

Fuente: El Cronista


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