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Chile está del lado equivocado de los Andes para hacer Malbec

Susana Balbo, vicepresidente de Wines of Argentina, aseguró que el mundo siente envidia por la alta calidad lograda con este varietal en tierras argentinas.
El domingo 17 de abril se celebró el Malbec World Day. Una iniciativa que buscó posicionar definitivamente en la mente de los consumidores de todo el mundo a este varietal que, según destacan cada vez más expertos, ya cruzó la línea entre lo que es considerado una simple moda o un varietal clásico.

Esta diferencia es clave, ya que de ese salto dependerá que la Argentina se siga beneficiando con altas tasas de crecimiento de producción y exportaciones, un factor clave considerando que, durante el primer bimestre, las ventas al mundo de vino embotellado con esta cepa representaron nada más y nada menos que el 50% del total.

De este modo, con eventos en Mendoza, Nueva York, Londres, Montreal y otras 30 ciudades alrededor del mundo, Wines of Argentina, la entidad que agrupa a las principales bodegas exportadoras, buscó apuntalar la imagen de marca país asociada a esta uva que, si bien es originaria de Francia, fue aquí donde encontró el terroir ideal para alcanzar todo su potencial.

En este contexto, Vinos & Bodegas estuvo en Mendoza y pudo dialogar con Susana Balbo, vicepresidenta de WofA y destacada winemaker, quien festejó el dominio que logró la Argentina con esta cepa y, además, no ahorró críticas hacia otros países productores.

En los últimos días se debatió acerca de por qué esta estrategia fue bautizada como “Malbec World Day” y no se hacía referencia a la Argentina.

Para nosotros Malbec es sinónimo de la Argentina. Hubiese sido redundante llamarlo Argentinian Malbec World Day. Otros países están tratando de desarrollar esta variedad pero no logran los mismos resultados que nosotros. Además, tenemos la principal superficie cultivada en todo el mundo. ¿Quedan dudas?

Últimamente, Chile y Estados Unidos están tratando de sumarse al boom del Malbec y Francia quiere recuperar su lugar perdido. ¿Pueden tener éxito?

Si, es cierto. Pero no pueden, no les da el piné. Quieren subirse a nuestro caballo pero cabe una sola montura y es de la Argentina.

¿Probaste algún Malbec chileno?

Sí, los he probado y para mí Chile está del lado incorrecto de los Andes para elaborar este vino. Nosotros, en cambio, estamos en el lado correcto. Además, este año que les ha llovido tanto no están haciendo grandes Malbec. Un año cada tanto pueden hacer excelentes vinos con esta variedad. Pero nosotros los logramos todo el tiempo. Esa es una ventaja sólo nuestra.

¿Cahors puede hacer algún día grandes Malbec?

Difícil. Sus vinos son de color negro y tienen taninos muy rústicos. No son placenteros. El nuestro es muy distinto: sedoso, aterciopelado, mucho final y enorme expresión frutal. En Cahors, cuando quieren lograr algo parecido a nuestros taninos dulces, las uvas están sobremaduras y el vino tiene un dejo a pasa. En esto influye mucho la amplitud térmica, que nosotros la tenemos y ellos no. Otra clave es el sol, nuestra luz es muy clara y nos permite una síntesis de polifenoles y aromas extraordinarios.

Con respecto al Malbec World Day, ¿es una demostración de que esta variedad se convirtió en un clásico?

Sin dudas. El Malbec ya es un clásico, no es una moda. Llegó para quedarse. Esto está apoyado en que ahora vemos etiquetas con una capacidad de envejecimiento impresionante, vinos de 30 años que están muy bien. Esto demuestra que estamos ante una gran cepa.

Sin embargo, desde Wines of Chile siempre hacen hincapié en que es una moda y un día el mundo perderá interés en él…

La verdad es que el presidente de Wines of Chile (René Merino) es bastante inoportuno en varias de sus declaraciones. Yo le tenía mucho respeto y se lo perdí recientemente. Cuando sucedió el terremoto de Chile, por ejemplo, la primera entidad que salió a ofrecer ayuda fue WofA. Yo era presidenta en ese momento, me comuniqué con ellos y les ofrecí nuestra capacidad de bodega por si necesitaban mover vinos. Y me pareció muy injusto que luego declarara que nos queríamos aprovechar de la situación de Chile para ocupar sus mercados porque es algo que estuvo muy lejos de la realidad. Me sentí personalmente herida y sobre todo por la industria vitivinícola, que muy generosamente actuó para ayudar a las empresas chilenas. Y ahora, que esté saliendo a decir que es una moda muestra que hay quienes sangran por la herida porque el Malbec es argentino.

¿Y cómo se puede seguir creciendo con el Malbec?

La Argentina tiene una enorme diversidad de climas. A lo largo de los 2.600 kilómetros de la cordillera hay viñedos donde crece el Malbec y desarrolla características tan distintas de acuerdo a la altura, la exposición al sol, de acuerdo al suelo, de acuerdo al agua. Son tantos los factores que tenés infinitas gamas de productos y de Malbec. Es una variedad muy plástica y son todos magníficos ejemplares. Por eso ahora viene la expresión del terruño, la competencia por la influencia en el enólogo con un manejo más dedicado, más especializado.

¿Cuándo fue la primera vez que tomaste un Malbec?

¿Nadie va a tomar represalias con mis padres? (risas). Yo era muy pequeña, mi padre ha sido un gran vendedor de vinos y a él le gustaba en especial un Malbec de la bodega Bombal. Me acuerdo que tenía cinco años y tomaba vino con agua. Ahí me enamoré de los vinos. Y, obvio, del Malbec.
Fuente: Iprofesional



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