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Argentina gana atractivo global en la producción de vino

Un buen vino se mantiene estable durante años, pero los viñedos que los producen son mucho más volátiles, según el primer índice de precios de establecimientos vitivinícolas. Este nuevo ránking refleja que las propiedades más caras son las que se ubican en las mejores zonas para la industria del vino, y no las que tienen fincas con más y más lujosas habitaciones.

Para muchos compradores de residencias fastuosas ubicadas en regiones vitivinícolas tradicionales de Francia e Italia, las uvas son sólo parte del atractivo -un plus para compartir con amigos si el vino es bueno-.
En realidad, los agentes inmobiliarios sostienen que los dueños ricos de viñedos son compradores de un “estilo de vida” que buscan una casa de veraneo con unas pocas hectáreas con vides, si bien están los que se lo toman más seriamente aunque eso signifique armar y dirigir un equipo para trabajar la tierra.

Los propietarios de viñedos más conocidos van desde Sting y Trudie Styler hasta Kenzo Tsujimoto, el presidente de la japonesa Capcom Group.
Una zona tradicionalmente conocida es la región de Burdeos en Francia, donde se elaboran vinos caros muy aceptados por el creciente número de asiáticos de gran fortuna. Sin embargo, rara vez cambian de mano los viñedos de áreas que producen los vinos de mejor calidad.

Matthew Hodder-Williams de la sucursal francesa de Knight Frank señaló: “Los compradores del suroeste de Francia a menudo son entrepreneurs y empresarios. Si bien les gusta la idea de ser propietarios de un viñedo chic, su instinto es lograr que se autofinancie. Pero a menos que uno contrate gente para que trabaje, no se debería esperar que sea comercialmente viable”.

Uno de esos entrepreneurs es Bruno Conci, un empresario italiano que con su esposa Roz, están vendiendo un viñedo del siglo XII cercano a Siena que compró hace 23 años. Comenzó con el objetivo de producir suficiente vino para la familia y amigos, y terminó vendiendo Chianti Classico a establecimientos de lujo de todo el mundo, incluyendo el hotel Savoy de Londres. Reforzó el terreno de 100 hectáreas Fattoria Argiano con olivares y 12 departamentos de veraneo para turistas.

Plantar parras puede ser una estrategia más riesgosa pero potencialmente más rentable, aún cuando lleva varios años desarrollarlas. Eso puede ser más fácil en regiones vinos del nuevo mundo, donde se venden parcelas de terrenos baratos y los costos de construcción son bajos, con pocas restricciones de planificación. Matt Ridgway, director de Chile Investments, una consultora de inversiones especializada en bienes raíces, cree que Chile ofrece los terroirs más diversos del mundo, por ejemplo, con posibilidades de desarrollar un inmueble que cumpla con los requerimientos exactos que exige el dueño.

Pero los viñedos de ninguna manera tienen garantizado su éxito; muchos aspirantes a bodegueros se encuentran con que los costos son excesivos. Según Viticulture, un grupo que brinda asesoramiento a vinicultores amateur, la broma de que para hacer una pequeña fortuna en el mundo del vino es necesario empezar con una gran fortuna y comprar un viñedo en Inglaterra tiene más que una pizca de verdad.

Ken Kinsey-Quick, que trabaja para una firma boutique de administración de fondos, compró un terreno de 14 hectáreas en Surrey hace tres años y plantó 15.000 parras. Según él, es fundamental elegir el tipo de terreno correcto y encontrar la uva adecuada. Kinsey-Quick comentó que el clima del Reino Unido cambió en los últimos años y que se volvió parecido al de la región de Champange de los años cincuenta, lo que significa que es posible producir allí excelentes vinos espumantes. Experimentó y plantó la mitad del terreno con chardonnay; un cuarto con pinot noir y el cuarto restante con una mezcla de uvas Bordeaux clásicas. “Surgió la oportunidad de crear algo que fuera comercialmente exitoso, si bien realmente es un hobby que se paga solo.” Sin embargo, su familia ahora tuvo que mudarse inesperadamente a su nativa Sudáfrica, por lo que puso en venta la finca a 3,25 millones de libras.

Bill Thomson, de Knight Frank, que brinda asesoramiento en Italia, comentó: “Requiere cierto tipo de personas. He conocido varios compradores que cambiaron de idea y vendieron cuando se dieron cuenta del esfuerzo que implica y que a menudo tienen pocas probabilidades de cubrir los costos”.
Para Kinsey-Quick, el proceso fue fácil porque contrató una compañía que supervisaba la búsqueda de rizoma y uvas, además de cuidar las plantaciones y encargarse del mantenimiento de las parras. Contó además que los viticultores pueden enviar sus uvas a una bodega para la producción de vino.

Un propietario que se propone ganar dinero explotando su tierra debe elegir correctamente la calidad y el tipo de uva. Jancis Robinson, experta en vinos de Financial Times, menciona la zona de Burdeos, donde según ella la denominación de la propiedad debería ser más importante que la belleza de la residencia, si es que la idea es obtener vino de alta calidad y mantener o elevar el precio de venta. “Un vino de la región Entre-Deux-Mers, que es encantadora, sólo tendrá una fracción de la calidad de uno proveniente de las mejores comunas como Pauillac, St-Julien, Margaux, St-Estèphe, Pessac-Léognan, St-Émilion y Pomerol”, aseguró

Definitivamente no hay ninguna garantía de que la tierra mantenga su valor por su propio mérito. Knight Frank y Citi Private Bank el mes próximo lanzarán el primer índice de valuación de viñedos en su informe Wealth Report anual, que indicará qué se podría comprar con 5 millones de libras en diferentes partes del mundo.
Burdeos es más de dos veces más caro que cualquier otra región vitivinícola importante a un promedio de u$s 642.000 la hectárea, comparado con los u$s 296.000 por hectárea en los valles de Napa y Sonoma en California y los u$s 259.000 por tierras en Montalcino, Italia. En estas zonas, con 5 millones de libras se puede adquirir una clásica casa estilo château de seis dormitorios en Burdeos, una vivienda tipo rancho en California o una finca en Italia.

En el otro extremo del ránking, la hectárea de viñedos más barata está en Mendoza, Argentina, o en Costa Brava en España, que está valuada en sólo u$s 27.000.
Sin embargo, sólo estos países más emergentes son los que han registrado alzas en sus valores durante el año pasado. Knight Frank asegura que las cotizaciones promedio para las tierras vitivinícolas más desarrolladas cayeron entre 15% en las principales regiones de Francia y 25% en California.

El Valle Colchagua en Chile y Mendoza en Argentina son las únicas zonas que subieron de valuación, 8% y 13% respectivamente, y los terrenos ubicados en lugares como Western Cape en Sudáfrica y Mallorca en España mantuvieron sus precios.
El desempeño de los viñedos sudamericanos parte de una base de cotización relativamente baja y ayuda su creciente reputación de buena calidad proveniente de Chile y Argentina.

Knight Frank atribuye el descenso de los valores en muchas áreas al hecho de que el mercado creció demasiado rápido durante el auge. Las valuaciones también siguen los movimientos del mercado de viviendas y los valores de los vinos a granel. En Estados Unidos, las propiedades ubicadas en las afueras de los centros urbanos se abarataron el año pasado, lo que exacerbó una caída en el valor de las uvas y las ubicó en su nivel más bajo desde 2006.

La oferta mundial de uvas y vino también se incrementó en la última década en Europa, y la caída de la demanda -posterior a la contracción del crédito- en el extremo más caro del mercado hizo retroceder las valuaciones de los viñedos.
Existen otras maneras de comprar tierras para disfrutarlas sin complicarse con el manejo de un viñedo propio. Se puede adquirir una propiedad que forme parte de esos programas de viñedos residenciales con servicios incluidos, aunque algunos de esos son, en realidad, hoteles que ofrecen una serie de botellas de vino.
Para mucha gente eso es suficiente, ya que brinda unas pocas semanas al sol con la ventaja de probar algunos Pinot directamente del barril. Otros querrán arriesgarse a comprar un terreno y ensuciarse las manos.

Fuente: El Cronista


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