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Los cambios que se debaten: ¿se viene el vino sin alcohol?

Tras la última cumbre del Grupo Mundial de Comercio del Vino y la OIV se discute la desalcoholización. La Unión Europea aceptaría usar “Reserva” y “Gran Reserva” en etiquetas.

Se viene cambios en la industria. La etiqueta y el grado alcohólico, en el centro de las discusiones.

Si bien la producción mundial de vino decayó el último año hasta en un 5%, y en menor medida el consumo (resta esperar los datos del Censo Vitícola a fines de abirl para actualizar el impacto de la superficie productiva argentina), la industria vitivinícola mundial  avanza hacia cambios que, anclados en la realidad social, prometen controversias.

Uno de ellos es la desalcoholización de vinos y reducción de azúcares en la uva, que podrían derivar en una resignificación del concepto de “vino”, temas discutidos en las últimas cumbres del Grupo Mundial de Comercio del Vino y de la OIV a fines de marzo. Ocasión que además renovó las chances de un viejo reclamo de Argentina:  que la Unión Europea admita, después de más de una década, el uso de expresiones “Reserva” y “Gran Reserva”.

Inicialmente, la mayor parte de las expectativas estaban depositadas en la presentación de oferta (listados y cronogramas de desgravación arancelaria de productos) como parte de la negociación Mercosur-Unión Europea, que finalmente no se produjo. Para la delegación argentina, una circunstancia positiva, habida cuenta de cierta oposición de Brasil respecto a un eventual acuerdo interbloque, y que dará más tiempo para consensuar con el principal socio del Mercosur.

Así, todo derivó en cuestiones con saldo favorable al país, como el vencimiento el 17 de marzo de una reglamentación  de UE que limitaba el uso  de “Reserva” y “Gran Reserva” en etiquetas, de lo que se infiere su reconocimiento.  Sin embargo, Cristina Pandolfi, gerente de Asuntos Técnicos Internacionales del INV, desalienta adoptar inmediatamente el cambio.
 
“No habría obstáculos, pero tampoco es conveniente incorporar las expresiones ahora, al menos hasta que se emita la habilitación correspondiente”, señala, respecto a mercados resistentes como Reino Unido y Suecia.

Otro punto, también planteado por la delegación nacional se vincula a un pedido de excepción al cobro de un arancel diferencial para vinos por encima de los 15° de alcohol. Algo que, aunque los europeos estarían dispuestos a estudiar caso por caso, a juzgar por las últimos planteos de recategorización de los vinos en la OIV, podría ser innecesario a futuro.

Al repasar la agenda de la cumbre del Grupo Mundial del Comercio del Vino (24 y 25 de marzo en Bruselas), queda claro que buena parte del tiempo se lo llevó la información que deben recibir los consumidores a través de las etiquetas. Argentina, Australia, Canadá, Chile, EEUU, Nueva Zelanda y Sudáfrica prosiguen el debate entre la armonización  o aceptación mutua (pre-acordada en la reunión anterior en Mendoza) de reglamentos.

Todo indica que cualquier resolución (como también la de los límites admisibles de residuos de pesticidas) quedará para la próxima reunión, el 5 de octubre en Chile. Igualmente, se avanzó en las menciones complementarias; en general, los miembros convinieron en que debe indicarse variedad, añada, origen y tolerancia de alcohol. Y en particular, los representantes argentinos aprovecharon para introducir sus temas, como el de los Reserva en Europa, y la exigencia de estampilla fiscal de Brasil. 

Mientras los miembros de la OIV terminan de definir información sobre sustancias alergénicas y emisión de CO2,  en el mercado interno el INV dispuso un método para neutralizar los problemas de etiquetas falsas en productos genuinos  detectados en distintos operativos.

Un sistema de control electrónico de las que están en circulación incorporará, hasta el 14 de julio, todas las que las bodegas transmitan, en una base de datos on-line, “accesible no sólo a inspectores sino a elaboradores y consumidores”, explica Daniel Siragusa, subgerente de Planificación.

¿Vinos sin alcohol?

El disparador es la problemática del alcoholismo para varios países con poder de decisión, al punto que ya se ensayan nombres de probables futuras nuevas categorías de vinos, como “parcialmente desalcoholizado” o “desalcoholizado”.

Claudia Quini, una de las representantes de la delegación nacional que participa en las comisiones de Viticultura y Enología de la OIV, reconoce que, así como el cambio climático y el control del comercio de material genéticos, “el tema de la reducción de azúcares en la uva ya está instalado”. Por ahora, se habla de desalcoholización “correctiva” (20%) y de alrededor de 0,5% en vinos de menor contenido etílico.

“Hasta se puede hablar de vinos sin alcohol a futuro. Antes eran más los países opuestos a usar el término “vino” en productos con un tenor alcohólico bajo, pero ahora las posturas están en un 50/50”, dice Quini.

Fuente: Los Andes


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