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El Martini de los U$S 22.000

El día de San Valentín siempre trae su cuota de gestos románticos, pero la gente del Ritz-Carlton Tokio pensó en algo más que simplemente flores y chocolates. Para quienes querían gastar sin reparos en la persona especial en sus vidas, el hotel ofreció un cóctel de 1,8 millones de yenes (unos U$S 22.000).

El Martini Ritz Diamond, creado en 2007 cuando el hotel fue inaugurado, tiene unos pocos ingredientes: vodka Grey Goose y un poco de lima, revuelto o batido con hielo, junto con un adorno especial: un diamante de un quilate.

El hotel vendió la bebida cuatro veces; la última fue hace un año.

¿Quién la compró? “Solamente están disponibles los detalles de dos oportunidades”, afirma Radu Cernia subgerente ejecutivo de comida y bebida en el hotel. “Una vez fue un señor de algo más de 30 años que le propuso casamiento a su novia”, explicó. La futura novia recibió dos diamantes esa noche: uno en el anillo de compromiso y otro en el Martini, agregó. “El otro fue comprado por otro señor como regalo para su esposa por su vigésimo aniversario de casados”, indicó Cernia.

Si se lo valora por sí solo, el diamante —de un quilate, corte brillante, solitario redondo, con un color de grado H y claridad SI2 de la joyería japonesa AP Co.— no es el ejemplar más valioso de su tipo. El grado de mayor claridad es IF seguido de VVSI1; SI2 está en el nivel medio-bajo del espectro. Su color, de grado H, o casi incoloro, se ubica por debajo del nivel máximo al que llegan los denominados diamantes incoloros.

Cernia calcula que el precio de mercado del diamante actualmente en depósito (el hotel tiene solamente un diamante hasta que se vende) es de alrededor de US$7.500. El calculador de precios de diamantes Rapaport estimó un precio similar, de unos US$8.000.

Pero los compradores del Diamond Martini en el Ritz-Carlton pagarán cerca de tres veces el valor minorista del diamante. Por supuesto, el precio incluye el impuesto gubernamental de 5%, pero no el 10% adicional de servicio que cobra el bar del hotel. ¿Por qué la diferencia de precio?

“El momento justo”, dice Cernia. “El momento perfecto puede pasar y, a menudo, esas compras espontáneas son las más románticas”. Agrega que el hotel también ofrece servicios adicionales. En una ocasión, los gerentes del hotel le pidieron a la banda de música en vivo del bar que tocara la famosa canción “Los diamantes son eternos”, de Shirley Bassey, para que la ocasión fuera extra especial.

La pregunta real es: ¿a fin de cuentas, alguna mujer se impresionará por un regalo de esa magnitud?


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