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La inflación frena el consumo de vino

A pesar de haber sido declarado como la “bebida nacional”, el consumo interno de vinos no acompañó al nuevo récord histórico de exportaciones que se registraron en 2010 de la mano del malbec. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el despacho total de vinos al mercado interno cerró el año pasado con una baja del 5 por ciento en comparación con 2009.

Los problemas de disponibilidad de vinos por la escasa cosecha de 2009 y los consecuentes aumentos de precios, que hicieron perder atractivo a las segundas marcas (o vinos de mesa) frente a las bebidas sustitutas en el primer semestre de 2010, fueron las principales causas.

“En los primeros seis meses del año pasado tuvimos un desabastecimiento importante porque en 2009 produjimos poco. Los consumidores iban a la góndola y no encontraban vinos de segundas marcas y, además, los precios se habían incrementado con respecto de otras bebidas”, explicó Guillermo Daniel García, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura.

Esta caída siguió la tendencia en baja que había comenzado en 2008, cuando el consumo interno cayó 4,38 por ciento respecto de 2007, y que continuó en 2009, con una baja del 3,14 por ciento.

En la primera parte de 2010, el sector llegó a tener stock cero y se debió recurrir a la importación de vinos chilenos para abastecer el mercado interno.

Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina, apuntó que, mientras los precios de botella aumentaron entre 28 y 29 por ciento, el tetra pack, que tiene un 40% de despacho nacional, duplicó hasta un 50% su precio en comparación con otras bebidas.

“Mientras un 25% acompañó a los aumentos del índice general de las bebidas, el otro 25 se debió a las pérdidas por las cosechas que no llegaron a niveles de producción promedio”, afirmó Villanueva.

Con una producción que rondó, según García, los 22 millones de quintales en 2009, cuando el promedio de una buena cosecha se aproxima generalmente a los 27 o 28 millones, el resultante fue que el consumidor “privilegió precios y recurrió a otras bebidas”.

Juan Carlos Pina, presidente de Bodegas Argentinas, cámara empresaria que agrupa a bodegas de todo el país, afirmó: “El precio padeció dos problemas respecto de la composición de los costos. Por un lado, el sector experimentó el incremento de salarios y otros costos de producción, y por el otro, la baja cosecha produjo subas en los precios de la uva y el vino a granel”.

Lo cierto es que el sector vitivinícola sufrió el año pasado los efectos de dos cosechas consecutivas reducidas, que llevaron a duplicar el valor de la uva. Los despachos de bodegas para el consumo local tuvieron la mayor baja en seis años, cuando, de enero a septiembre, cayeron 7,91 por ciento respecto del mismo período en 2009, impulsados sobre todo por el retroceso de los tetra-brik y las botellas de menos de $ 12.

La comercialización de volúmenes de vinos argentinos totalizó, de enero a noviembre de 2010, 11.321.280 hectolitros, una disminución de 6,6% respecto del mismo período de 2009. Estos datos contrastan con el éxito que los vinos tuvieron en el exterior por el aumento de la participación de varietales de mayor valor unitario.

Según un informe elaborado para Vinos de Argentina por la consultora especializada Caucasia Wine Thinking, sobre la base de datos de la Dirección General de Aduanas, las exportaciones vitivinícolas argentinas alcanzaron en 2010 los US$ 865 millones y registraron un nuevo récord en divisas, al superar US$ 860 millones de 2008.

Según el informe, el crecimiento fue impulsado por las exportaciones de vino embotellado, que sumaron US$ 649,1 millones, lo que implica un alza interanual de 17,6 por ciento.

Inquietud
Para Pina, no todo es positivo: “El tema de las exportaciones nos viene preocupando los últimos años y también en 2011. Tenemos un dólar estable, pero con aumentos crecientes de precios en los últimos 3 años y con retenciones que a esta altura no tienen sentido que se apliquen”.

Aunque los números de fines de 2010 arrojan una mejora sustancial y marcan el comienzo de una tendencia de recuperación proyectada para este año, no alcanzaron a revertir la caída en el volumen total despachado de vino. Las subas de noviembre y de diciembre, en un 7%, sólo redujeron la proyección de caída arrojada en los primeros seis meses del año, estimada para ese entonces en 8% anual.

Finalmente, el INV confirmó que la disminución en el volumen total despachado para todo 2010 había sido del 5 por ciento. “Hay que esperar las declaraciones juradas de las bodegas para confirmar la cifra final, pero con seguridad el año terminó en baja”, explicó García.

Fuente: La Nación


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