RSS

La unión aduanera en el MERCOSUR

Los cancilleres de los países integrantes del Mercosur establecieron recientemente que para el 2019 se alcanzará en su plenitud la unión aduanera. Dicen que mientras tanto se irán jalonando acuerdos previos y es de esperar que ello favorezca a los productos mendocinos.

Cuando se produjo la creación formal del Mercosur, el 26 de marzo de 1991, con la firma del Tratado de Asunción, los Estados miembros -Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay- establecieron como pautas fundacionales la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países; el establecimiento de un arancel externo común; la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales entre los países partes y la armonización de las legislaciones para lograr el fortalecimiento del proceso de integración.

Sin embargo, esas buenas intenciones no se concretaron plenamente en la práctica, en razón de que el arancel externo común cuenta con numerosas excepciones.

Cada Estado puede confeccionar una lista de aquellos productos que quedan afuera de los acuerdos, la que puede ser más extensa en los casos de Uruguay y Paraguay, en razón de que son los países menos desarrollados del bloque, pero que ha tenido mayor trascendencia pública cuando los problemas alcanzan a Brasil y la Argentina.

A modo de ejemplo, sólo basta recordar las discusiones que se produjeron con motivo de la circulación de electrodomésticos o de calzado y que terminaron afectando la comercialización de productos mendocinos en Brasil, porque ese país estableció una serie de controles aduaneros para el ingreso de ajos y vinos, lo que en los hechos se convertía en una traba para-arancelaria.

En el caso específico del vino, el gobierno brasileño aún no ha suscripto el protocolo vitivinícola, lo que determina que no exista una libre circulación de productos. La decisión responde -según se afirma- al hecho de que si se permite el ingreso masivo de los vinos argentinos se producirá una debacle en gran parte de la zona vitivinícola brasileña, donde parte de los vinos se elaboran con uvas no vitiviníferas, lo que da un producto de muy baja calidad.

Ese hecho derivó en que industriales argentinos y brasileños -estos últimos representantes del sector de uvas finas- comenzaran a trabajar en conjunto con el objetivo de incrementar el consumo de vinos en ese país y, de ese modo, beneficiarse mutuamente.

En el caso de los ajos, Brasil es el principal importador de ajos argentinos (Mendoza es ahora el segundo productor en el mundo), pero el ingreso masivo de ajos chinos generó un problema de competitividad para la provincia.

También en este caso hubo inconvenientes cuando se plantearon las diferencias por los electrodomésticos y los camiones con ajo mendocino fueron demorados en el ingreso a Brasil. Otro tanto podría decirse con relación a varios productos, como es el caso del durazno enlatado, las aceitunas y el aceite de oliva.

El cronograma para eliminar los regímenes especiales vence en 2019, pero existe la intención -según lo aseguraron los propios funcionarios durante la última reunión- de ir alcanzando acuerdos previos en diferentes etapas. Es de esperar que ello se produzca en el corto plazo, porque gran parte de las exportaciones locales van dirigidas hacia ese país y las cifras son elocuentes en ese sentido.

De los 226,9 millones de dólares que se exportaban en 2005, se pasó a 350,4 millones en 2007, cifra que fue superada en 2008. Con expectativas cada día más favorables como consecuencia del aumento del poder adquisitivo que ha alcanzado la población brasileña durante los últimos años.

Fuente: Los Andes


Comments are closed.