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¿Qué hacer en el mes de enero?

Aunque es una época que no está caracterizada por una labor cultural fuerte. El autor propone trabajos para mejorar el desempeño de la vid.

Empecemos por aclarar que en el manejo de la vid hay labores importantes y clásicas que se relacionan directamente con algún mes en particular, por ejemplo   desorillar al final del mes de agosto. Enero se caracteriza por no tener asociado a él un trabajo exclusivo que pueda generalizarse a todas las situaciones, y los quehaceres de este mes pueden tener lugar, por ejemplo, en los meses de diciembre y febrero dependiendo de cada finca en particular.

Claro está que la cantidad y los tipos de actividades realizadas en el mes de enero dependerán de la zona en que esté el cultivo, de la variedad a manejar, del régimen de labranza que se tenga  y del nivel de cumplimiento de las labores planeadas.

Entonces, ¿Qué trabajos podemos encontrar en este mes?

-Primero y principal el riego, sobretodo considerando las altas temperaturas que hacen que la evapotranspiración del cultivo sea elevada, por lo tanto se debe regar en forma abundante (en frecuencia o en lámina, dependiendo de la profundidad del suelo), en especial si no se desea que las plantas entren en estrés hídrico; no obstante, en aquellas variedades sensibles a las podredumbres, y sobretodo si el año viene con muchas lluvias, es recomendable la racionalización adecuada del agua (no cortarla) a los fines de evitar problemas sanitarios.

En años de escasez de agua, tal como viene planteado este, conviene evitar el requerimiento de lixiviación que normalmente hay que erogar en el riego, y dar buenas láminas de agua al finalizar el ciclo (ya que podemos distanciar más un riego de otro en el mismo cuartel al haber temperaturas menores), con esto lograremos ahorrar agua temporalmente en esta época de mucha demanda y dejar el suelo con un nivel de sales adecuadas para el ciclo siguiente.

-Con respecto a los tratamientos fitosanitarios, si se ha seguido un plan riguroso de tratamientos preventivos, no deberían haber grandes sobresaltos en este mes, ya que las altas temperaturas complican el desarrollo de las enfermedades, no obstante, el monitoreo y las atenciones correspondientes no deben eludirse ya que si las condiciones del tiempo son adversas pueden empezar los primeros focos de podredumbres.

En este mes, si se está siguiendo un tratamiento completo contra dicha enfermedad, es probable que se den las fases fenológicas de las plantas para realizar la tercera y/o cuarta aplicación del tratamiento completo (sería el caso en que se verifique el envero y/o los diez brix en sólidos solubles, este último como indicador de contenido de azúcar).

El oídio puede ser otra enfermedad a controlar, sobre todo en aquellas variedades sensibles; una de las la precauciones a tener en cuenta es que si se coloca azufre (como preventivo) debe hacerse con temperaturas menores a veinticinco grados Celsius (centígrados) ya que, caso contrario, puede provocar fitotoxicidad; otra precaución para tratar esta enfermedad, y en el caso de usar un producto que no sea azufre, radica en el hecho de hacer una rotación adecuada en los principios activos de los productos a colocar, ya que de no hacerlo pueden aparecer formas resistentes del patógeno con la consecuente continuidad del problema.

Si hablamos de la peronóspora, dependiendo de las lluvias, rocíos y de las temperaturas, o posicionando al cultivo en los meses de febrero, marzo o abril (meses en los que aumenta la probabilidad de que se den los factores combinados de tal forma que sea favorable para el desarrollo de la enfermedad), se pueden tener serios problemas tales como una desfoliación prematura (caída de hojas) que dejen las uvas al sol directo y sin posibilidad de madurar ya que los fotoasimilados se sintetizan en ellas, además el cultivo quedará comprometido para el ciclo siguiente por no haber acumulado reservas suficientes para la brotación y/o gastar los ya acumulados en posibles rebrotes. Para evitar todos estos problemas, se puede tratar al cultivo en forma preventiva y según la época analizada apelar a la aplicación de un fungicida cúprico (ej.: sulfato de cobre mas cal, etc.) cercano a la Navidad.

Más Tareas

-El control de las malezas es otra probable tarea a realizar en este mes, aunque va a depender del plan de labranzas y/o colocación de herbicidas que haya en el cultivo. La importancia de mantener el cultivo “limpio” radica en evitar la competencia entre las malezas y la vid, como también evitar posibles microclimas húmedos que generen condiciones favorables para el desarrollo de las enfermedades.

-Otra labor posible está dada en el manejo de la canopia, tal es el caso dado cuando se repasa el cruzado y/o “despampanado” en las viñas y se refuerza el levantado de pámpanos en los parrales. En este trabajo en particular, sobretodo en espalderos, conviene tener en cuenta que comienza mas temprano, estamos hablando cuando los pámpanos pueden manipularse sin que se quiebren y se corten; si retrasamos el comienzo de este trabajo, se dejarán los racimos, ya bastantes crecidos y acostumbrados a la sombra, al sol directo y se producirán quemaduras irreversibles que se traducirán en vinos de calidad organoléptica inferior y posibles pérdidas en las kilogramos de uva a obtener por hectárea.

También es recomendable cruzar y no envolver los pámpanos; todavía se ve en algunas fincas con espalderos altos el hecho de que envuelven a los pámpanos e incluso lo hacen de forma tal que estos quedan amontonados, solapados, en manojos que terminan por producir automáticamente una cantidad enorme de hojas parásitas que están destinadas a morir cuando podrían ser funcionales a nuestros objetivos. Además  rematan con la envoltura en el último alambre, cuando sería correcto, en el caso de tener mucho vigor, cortar los pámpanos lo mas alto posible, sin envolver y tomando como límite de altura aquella en que permita que los pámpanos no se vuelquen para que no produzcan sombra en la pared verde que debe existir.

-Es oportuno, si todos los trabajos están al día, dedicarle algo de tiempo a la limpieza y al mantenimiento general de la finca, por ejemplo, mantener los callejones y alambrados limpios y en buen estado.

-No está de más decir que conviene aprovechar las horas de menor exposición a las altas temperaturas, es decir, las primeras horas del día y las últimas, con las precauciones correspondientes a lo que hace a las coberturas solares y a la hidratación del cuerpo.

Fuente: Los Andes

Ing. Sebastián San Román – Asociación de Cooperativas Vitivinícolas


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