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Los vinos patagónicos se consolidan en el mundo

En 2010 las exportaciones desde la Norpatagonia crecieron cerca del 30%, 10 puntos por encima de la media nacional y rondarán los 13 millones de dólares.

Los datos no son nuevos. Quizá asombre su continuidad. La vitivinicultura argentina no deja de crecer año a año a tasas muy altas. Lo que alguna vez fue una producción industrial orientada a la cantidad y con miras al mercado interno se convirtió en la última década en una industria exportadora con participación creciente, en cantidad y calidad, en los mercados más exigentes del mundo.
De acuerdo a las declaraciones FOB en Aduana, las exportaciones argentinas de vinos en botella fueron, para el período enero-octubre de 2010 de 555,23 millones de dólares. Valor integrado por la venta de 18,44 millones de cajas de 9 litros. Esto significó un aumento del 18,5% en divisas y del 9,9% en volumen respecto de igual período de 2009. Un dato adicional es que, en promedio, se obtuvieron precios 7,8% más altos. Si se proyecta el crecimiento de los primeros 10 meses a todo el año, surge una estimación de exportaciones por más de 670 millones de dólares sólo para esta categoría de vinos.
El crecimiento de la industria derramó también sobre el mercado interno. No sólo por el efecto multiplicador que tiene la expansión de cualquier actividad  económica, sino también por la “construcción” de la demanda fronteras adentro. El mercado interno funcionó como plataforma de contención para el desarrollo exportador y fue transformándose junto con la oferta. Así, los consumidores locales demandan hoy menos cantidades de vino, pero de mayor calidad.

Clúster norpatagónico
El desarrollo del clúster vitivinícola de la Norpatagonia no estuvo separado de este proceso. Si bien en el caso neuquino medió la decisión política de impulsar con políticas activas el desarrollo del polo, el mismo no habría prosperado si no hubiese mediado esta transformación profunda del mercado local. Sucede que en la región, por los tipos y rindes de la producción primaria, la vitícola, sólo cierran los números para los vinos de calidad; precisamente la que hoy demanda el mundo y el mercado interno.
Hablar con los bodegueros de la Norpatagonia, los pocos con historia del lado rionegrino y los muchos nuevos de Neuquén,  es una experiencia extraña. No se escuchan las constantes quejas de los empresarios de cualquier actividad que tenga la más remota base agraria, sino un panorama de optimismo, de objetivos anuales cumplidos y de negocio en expansión. Las preocupaciones son menores y se relacionan con pequeños avatares de la competencia en los mercados internacionales y algo menos con el deterioro cambiario. El mundo de los empresarios vitivinícolas parece más glamoroso e idílico que el de otras actividades regionales, como la fruticultura. Imposible no comparar, aunque destacando que todavía y por mucho tiempo, se trata de volúmenes de negocio muy diferentes.
Los datos de Aduana para los primeros 10 meses de 2010 mostraron exportaciones desde Río Negro y Neuquén por 10,88 millones de dólares, un aumento interanual del 28,5%. La Norpatagonia exportó cajas de 9 litros a un promedio de 41,35 dólares. Esto es unos 10 dólares por encima del promedio país, lo que indica la calidad de los vinos exportados desde la región. La proyección para todo el año es de exportaciones en torno a los 13 millones de dólares.
Las firmas vendedoras fueron este año 15. La primera del ranking concentró el 35% de las ventas externas y las primeras cuatro, 3 de Neuquén y una de Río Negro, representaron alrededor del  80% de las exportaciones. A las firmas más industriales se le suman también, del lado rionegrino, dos bodegas hiperespecializadas en la producción de alta gama, que declaran las exportaciones de sus cajas de 9 litros en valores que escilan entre los 130 y los 170 dólares. En ambos casos se trata de emprendimientos que contaban previamente con aceitadas tramas de comercialización en el mercado europeo.

Mercados
A nivel país los principales 5 mercados de destino para los vinos embotellados, sobre un total de 144 países compradores, son Estados Unidos, que representa alrededor de un tercio del total de ventas, Canadá, Brasil, Reino Unido y Países Bajos.
El recorte de los primeros 6 mercados para las bodegas patagónicas, sobre un total de 44.
Es Estados Unidos, con 3,7 millones de dólares comprados en los primeros 10 meses del año, Brasil, con 1,3 millones, Canadá, Finlandia, Alemania y Reino Unido.

Predicciones 2011
Los principales datos a tener en cuenta para 2011 son, vistos desde la Patagonia, las heladas registradas en Mendoza a fines de octubre y principios de noviembre. Como suele suceder cuando se trata de afectaciones de volúmenes que pueden incidir en los precios pagados por la materia prima, la información es contradictoria. No obstante todos reconocen el daño, que rondaría el 20%. Las dudas residen en si las pérdidas pueden considerarse dentro de las normales o van más allá. Un dato es que las proyecciones de vendimia del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) no registran una baja, sino un aumento del 6,3 por ciento para Argentina, pero del 1,7% para Mendoza (ver cuadro). Otro dato es que las heladas se registraron en las principales zonas productoras de Malbec de calidad, como el Valle de Uco y Luján. Un tercer elemento es la mayor rigurosidad para catalogar el vino que se exporta como Malbec. Los bodegueros de la Norpatagonia creen que esto será una oportunidad para el Malbec regional. Si bien el Pinot Noir es considerado por muchos la variedad insignia de la región, la variedad principal por nivel de ventas, al igual que para el conjunto del país, es el Malbec (ver Cuadro). Como todo sector exportador existe alguna preocupación por la pérdida de competitividad cambiaria, pero por ahora, los aumentos conseguidos en los precios y algún redireccionamiento, importante en el caso de algunas de las principales bodegas, hacia el mercado interno lograron compensar y más que compensar la revaluación del peso.
Los dueños de las bodegas principales sostienen que “ya venden todo lo que producen” y que, en los próximos años habrá alguna presión por la materia prima regional. A todos les parece claro que en algún momento será necesario aumentar el área implantada con vid, lo que demanda inversiones que, en el presente, las bodegas sólo realizan a cuentagotas. Quizá esperen alguna ayuda externa, o quizá todavía no se haya alcanzado el límite en la expansión y todavía se consiga uva de terceros.

Comercialización
Más champagne y menos Tetra

Los últimos datos oficiales del INV sobre el total de vino comercializado, tanto en el exterior como en el mercado interno, corresponden a los primeros 10 meses del año, pero brindan la tendencia general de 2010: lo que se observa en relación a 2009 es una contracción del mercado de vinos y mostos del 8,5%, baja que se reduce al 7,6% si se consideran sólo los vinos. Dentro de estos últimos se destaca, como tendencia global, un aumento del  2,7% en las ventas de vinos varietales y del 18,5 en los espumantes. Los vinos sin mención varietal, en cambio, registran descensos en sus ventas del 12,5%.
Las exportaciones totales para el conjunto del país caen el 8,2% en volumen. Si se recortan sólo los vinos, la caída es del 3,9%, pero con una suba del 10,4 en los varietales, 10,6 en los espumantes. En contraste, los sin mención varietal se derrumbaron el 29%.
En el mercado interno, en tanto, se registra una caída global del 8,6%; con menos volúmenes comercializados en todos los tipos, pero más marcada en los no varietales que en los varietales.
De todas maneras es necesario considerar que las cifras de caída de volúmenes son engañosas, pues el aumento de la calidad global de la producción y la especialización en las exportaciones se tradujeron en un importante aumento de las ventas medidas en dinero. En particular en el caso de las exportaciones.


Panorama internacional
La excepción Argentina

De acuerdo a los últimos datos disponibles de la OIV, la Organización Internacional del Vino,  la producción mundial a comienzos de octubre proyectaba una caída para 2010.
El tradicional informe de la OIV no cuenta con datos de China y divide al mundo en dos: Los 27 países de la UE y el resto del mundo. Según la organización, entre 2007 y 2010 la UE27 registró una sucesión de cuatro cosechas escasas. Fuera de la UE27, es decir; en la porción que ocupa toda la producción del hemisferio Sur más Estados Unidos y Suiza, se registró una caída en 2007 explicada fundamentalmente por el impacto de la sequía en Australia y, desde entonces, se recobraron niveles de producción similares a los de 2006. En 2010 la producción contra 2009 registraría un leve retroceso.
Para el mundo extra UE 27,  la OIV proyecta una excepción: “en Argentina, la producción 2010 se inscribe en clara progresión en relación a aquella escasa de 2009 (16,3 Mhl –millones de hectolitros– contra 12,1 o sea +33%). Se debe señalar que, por segundo año consecutivo, la proporción de productos derivados del prensado de la uva no vinificados en este país está en franco retroceso, ya que Argentina está privilegiando la exportación de vino, que había sido más limitada en 2009/2010, debido a la escasa producción global 2009”.
Para todo el mundo, la OIV calcula que en 2010 la producción  oscilará entre 254,9 y 263,5 Mhl, lo que significa una caída respecto de 2009 de entre 2,4 y 5,6%, y por lo tanto, en promedio, en retroceso en relación a la producción vinificada de 2009 (nivel provisorio: 269,9 Mhl): de 10,7 Mhl o sea -4,0%. Este es el nivel más bajo de producción de vinos de la última década, exceptuando la cosecha 2002 (257,1 Mhl).
El panorama del mercado internacional se completa con la demanda, punto en el que la OIV es muy prudente y no arriesga un escenario único. La prudencia responde a que a partir de 2007 se produjo un quiebre de tendencia de los requerimientos mundiales que se profundizó con la crisis económica internacional. El debate en el presente es si, efectivamente, 2010 fue o no el año de salida de la crisis.

Fuente: LMneuquen


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