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Marcelo Pelleriti: El preferido de Michel Rolland

Marcelo Pelleriti es un enólogo local que asesora a bodegueros franceses. También aconseja a Alan Faena, quien está incursionando en la vitivinicultura. Marcelo Pelleriti es un referente de la enología argentina a nivel mundial. Su trabajo lo aprendió, mayoritariamente, de la mano del reconocido enólogo francés Michel Rolland, quien le enseñó a interpretar el viñedo y hacer vinos que se destacan en el mundo. Actualmente es gerente y enólogo de Monteviejo, miembro del Clos de los 7. Desde hace nueve años dirige las cosechas en Bordeaux de Chateau La Violette y Chateau Le Gay, ambos propiedad de la francesa Catherine Peré-Vergé al igual que Monteviejo.

Varias veces al año, Pelleriti parte a Francia para la vendimia, después de haber dirigido las cosechas de Monteviejo.

El enólogo mendocino está iniciando un emprendimiento propio, una línea de productos que refleja su personalidad y su pasión por la música y los vinos.

¿Por qué se volcó por la enología como profesión?

Mi abuelo paterno tenía una casa grande con un parral que la cubría. No entraba ni sol por el parral. La casa estaba en la Quinta Sección y recuerdo que, desde los cinco años, me hacía cosechar con él… Luego hacíamos vino patero, en esa época no lo tomaba porque era más chico, pero aprendí que había que tomarlo rápido para que no lo usaran para ensalada (risas). De más grande, cursé en el Liceo Agrícola y después cursé un par de años Agronomía hasta que me decidí por la Enología. En el ‘94, estaba en tercer año de la universidad y hubo un proyecto grande de agua en el Valle de Uco para Eco de los Andes y trabajé allí en varias secciones. Mientras tanto empecé a armar mi propia bodega. En el ‘96 hicimos mil litros de vino en el patio de la casa de un amigo y en el 2000 ya producíamos 15 mil litros. Era una bodega boutique muy pequeña de calidad, la empresa la tuvimos hasta el 2006, cuando decidí dar un paso al costado para emprender mi nuevo proyecto personal.

¿Y cuál fue ese proyecto?

MPW (Marcelo Pelleriti Wines). La idea es exportar los vinos a Estados Unidos, Brasil y Canadá antes de ir al mercado interno.

¿Y por qué primero esos países?

Porque queremos asegurarnos una buena exportación y si entramos bien en esos países, que son muy difíciles, creo que después el negocio va a caminar fácilmente. Quizá el año que viene de a poquito metamos algo en el mercado local.

¿Tiene viñedos?

No, compramos la uva.

¿Y el trabajo en Monteviejo cómo es?

En el 2001 tuve una entrevista con Rolland. En esa época era difícil entrar en la industria del vino, los sueldos eran bajos y no había tanto movimiento como actualmente. En definitiva, a la entrevista fui de casualidad porque estaba enfermo… Tuvimos una larga charla, había muchos enólogos importantes para ese lugar, pero a los 15 días me llamó desde California y me confirmó en el puesto.

¿Cómo es trabajar con Rolland?

Se basa en la simpleza. Te enseña mucho la parte sensitiva de la enología. Es muy pragmático y tiene una memoria sensitiva jamás vista. Lo que he aprendido de él es saber interpretar lo que sucede en el viñedo, saber interpretar cuando uno degusta un grano de uva y cómo voy a vinificar eso. Los vinos de alta gama se manejan así, no es cosechar y vinificar y menos en Francia. Y como persona, a Rolland lo quiero mucho porque me trata como uno más de su familia.

¿Por qué capitales extranjeros invierten en viñedos mendocinos?

Se puede ver de varios puntos de vista. El más utilista es que Mendoza es una buena tierra para hacer buenos vinos. Aunque hay muchos lugares en el mundo donde se puede hacer lo mismo, no tenemos que creernos que somos los únicos. Existe el lugar en la provincia y el recurso humano para hacerlo. Pero si uno analiza el país a nivel macroeconómico, está para invertir en la Argentina. Además, a partir del 2006, en el país existe un cambio y hay vinos de una calidad sorprendente y de diferentes estilos. Pero muchos tienen las características que tienen los grandes vinos del mundo.

Cuando hablamos de vinos argentinos, ¿la mayor referencia se hace sobre los mendocinos?

Ahora he empezado a asesorar a gente de Salta y a un proyecto prueba de Alan Faena, en La Pampa. Hoy, en la Argentina hay muchos lugares donde se están haciendo buenos vinos, pero el 75% de la producción es mendocina. Los vinos salteños han mejorado y van a seguir mejorando. En Catamarca, La Rioja, Río Negro y Neuquén hay buenos vinos y en San Juan hay pocos buenos vinos. Creo que algunas bodegas sanjuaninas están haciendo buenos vinos, pero a nivel general están con la cabeza pensando en el vino a granel.

Personal

Nació el 23 de octubre de 1969 en Mendoza.

Está casado con la psicóloga Gabriela Nafissi.

Su hijo se llama Luca y tiene 6 años. Además, su esposa está embarazada de cuatro meses y espera una nena que se llamará Rafaela.

Los fines de semana le gusta pasarlo con su familia, disfrutando de un rico asado y de la pileta.

Aunque se crió en la capital mendocina, actualmente vive en Chacras de Coria, Luján.

Vamos al grano

En su página de internet me llamó la atención que lo primero que aparece es una guitarra, ¿qué relación tiene con la música?

Tengo una banda de rock que se llama Soul Mate. De chico toco la guitarra, pero de grande me agarró muy fuerte. A los 6 años mi papá me regaló una guitarra y estudiaba con una profesora. Después hice medio año en la Escuela de Música y, actualmente, estudio guitarra con Andrés Ceccarelli, quien me ha hecho cambiar la dimensión de lo que estaba haciendo. Andrés viene de la escuela de Robert Fripp y me gusta mucho estudiar con él. Incluso mi esposa ha escrito unos cuentos y Ceccarelli se los musicalizó.

¿Con la banda hacen temas propios?

Por ahora hacemos covers y hemos tocado en varios lugares, como Plaza Paradiso, por ejemplo. En la banda me acompañan el cantante Manuel Montilla, los guitarristas Oscar Longia y Pierino Raguzzo y el baterista Mario Araniti. Además, en la banda hemos tenido varios invitados, como Guillermo Rigattieri (también escultor) y el DJ Gustavo Parra (editor fotográfico de Diario UNO). Estamos ensayando y trabajando para ver si podemos componer temas propios.

¿La música es su única pasión fuera de la vitivinicultura?

No, también hice durante mucho tiempo deportes. Hacía natación en Regatas y llegué a competir a nivel provincial y nacional. Tuve un par de récords. Mi viejo era bastante exigente con el deporte y me llevaba y me traía siempre.

Fuente: Diario Uno


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