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Investigación catalana sobre el TCA

Un grupo de empresas catalanas realizan un proyecto de investigación para diseñar un método que garantice la destrucción de los tricloroanisoles (TCA) un compuesto volátil que provoca el mal denominado “gusto a corcho” en vinos y cavas. 

Las compañías que participan en esta investigación -que cuenta con una inversión de 1,5 millones de euros con financiación de fondos FEDER- son AB-Biotics, la corchera Vigas (Palafrugell), Cavas Hill (Moja-Olèrdola) y el fabricante de maquinaria alimentaria Bigas Alsina (Girona), se explica en un comunicado.

Las investigaciones se multiplican en todo el mundo en torno al TCA. Destacan las realizadas por la gran empresa portuguesa Amorim.

Los precursores del TCA han estado presentes durante muchos años en pesticidas y fungicidas, y a pesar de que su uso está prohibido en Europa, persisten en el medio ambiente al no ser biodegradables. Por ello, si un alcornoque se encuentra expuesto a este compuesto, el tapón fabricado con su corcho puede contaminar el vino o el espumoso.

Los efectos del TCA se perciben incluso en concentraciones muy bajas: una persona puede detectarlos a partir de una concentración de 10 nanogramos por litro, es decir, el equivalente de diluir un sobre de azúcar de este compuesto en una piscina olímpica llena de vino.

Las mismas fuentes aseguran que los tapones alternativos que han surgido en el mercado, como los de vidrio, rosca o silicona, no ofrecen las mismas propiedades que el tradicional de corcho.

“Con el paso del tiempo no mantienen el vino en condiciones estancas, provocando su oxidación y pérdida de propiedades”, afirma la responsable de investigación del área de Química de AB-Biotics, Elisabet Lázaro.

Además, por motivos culturales, los consumidores prefieren este tipo de tapones de corcho -casi una sinécdoque para el conjunto de los consumidores- que por otra parte supone el 85% del volumen de negocio del sector del corcho en España y el resto del mundo.

La publicación científica ‘European Food Research and Technology’ calcula que hasta un 10% de las botellas de vino que llegan al mercado podrían estar afectadas por TCA, lo que supondría en el peor de los casos, de cerca de 3.000 millones de unidades en todo el mundo. No obstante, indican las mismas fuentes, la industria corchera ha logrado reducir estos riesgos de contaminación a mínimos, con lo que habría que poner en cuarentena.

Fuente: El Mundo Vino


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