RSS

Dejó París para hacer sus vinos en San Rafael

Aziz Abdul dejó atrás su país y su profesión de ingeniero en sistemas para radicarse en el sur mendocino y cumplir su sueño. Uno de los tantos extranjeros que encontraron en el departamento su lugar en el mundo.

 

Desde hace un tiempo, San Rafael es el sitio elegido por muchos extranjeros como su lugar en el mundo. Algunos llegaron al sureño departamento como turistas ávidos de bellezas y ya no pudieron marcharse. Entonces se quedaron, seducidos por sus paisajes, su gente y esa mezcla de ruido de ciudad con la tranquilidad de las pequeñas urbes.

Aziz Abdul, tiene 50 años y hace dos y medio que decidió cumplir un sueño personal en San Rafael. De esta manera, dejó su residencia en París (Francia), para adquirir una finca en el distrito de Cuadro Nacional, y lanzarse a la concreción de su anhelo: producir vinos.

“Siempre viajé a un lugar y otro degustando los vinos. Me gustaba conocerlos, pero también quise hacer mi producción, aprovechar todo eso que fui aprendiendo”, contó Aziz en su finca mientras caminaba entre los viñedos.

Durante dos años buscó en la India comprar un terreno, en zonas que tuvieran climas con ciertas características para lograr los vinos que deseaba. “Quería tener mis viñas, cosechar y poder elaborar, hacer todo el proceso. Sin embargo, no todos los lugares se adaptan”, dijo.

Así, durante un viaje turístico a la Patagonia Argentina junto a su esposa Nazma, probó un vino mendocino que fue la señal para saber dónde buscar. “¿Por qué no intentás en Mendoza? me dijo mi esposa”, relata para explicar cómo llegó a la provincia. “Vine a San Rafael, conocí esta finca que tenía casi todo lo que yo quería, viñedos de uva fina, una casa cómoda, mucho sol y la particularidad que casi no es afectada por el granizo habitual de la zona”.

Para Aziz optar por San Rafael fue la mejor de todas la elecciones. “Es una ciudad no muy grande, tranquila; estoy a pocos minutos del centro, tengo todo lo que imaginé”, señala en su español mezclado con francés que no impide que se haga entender.

Su sueño de hacer vino tuvo un costo: está solo en Argentina mientras que su esposa continúa en París, y sus hijas trabajan y estudian; una en Londres y otra en Viena. “Estamos cada uno en un lugar, pero nos reunimos en la marca de mis vinos”, afirma mientras muestra las etiquetas de sus vinos recién embotellados. Los denominó “Chateau Hana”, en parte para mantener sus orígenes franceses y el resto -Hana- toma las iniciales de cada una de sus hijas, Hema y Anjuli, de su esposa Nazma y la última letra por su propio nombre.

“Aún así estamos en contacto todo el tiempo, a través de Skype. Mientras como, por ejemplo, converso con mi esposa que está tal vez en nuestra casa en París quizás planchando”, expresa.

“Este lugar es hermoso, caminar entre las viñas, El “Chateau Hana” es el resultado de un sueño de juventud. Este sueño comenzó hace unos treinta años, cuando descubrí el placer del vino en las provincias francesas. Desde entonces, he aprendido a conocer y saborear los grandes vinos del mundo.

Aziz es ingeniero en sistemas y tiene una maestría en Matemáticas, pero aclara que si bien trabajó en informática para mantener a su familia, eso no es su pasión. “Acá estoy cumpliendo mi sueño de hacer vino, estar tranquilo, en contacto con la naturaleza, aunque hasta ahora sólo haya invertido sin ganar nada”, dice. Es que recién a partir de este mes comenzará a comercializar su producción.

Apenas llegó a El Paraíso -como se llama su finca- lo primero que hizo fue podar las vides al sistema francés para lograr buenos racimos, aunque en menor cantidad. Luego con ayuda del enólogo Gustavo Mosso empezó a armar la bodega, y a aplicar sus conocimientos en la elaboración de malbec y cabernet sauvignon.

“Diseñé estos tanques de acero inoxidable para obtener la mayor cantidad de taninos de la uva”, cuenta. Aplica un método de maceración en frío, con el grano de uva entero, a -15° para adquirir todo “el aroma y color intactos, sin que la uva pierda sus características”.

En su finca de 14 hectáreas, 6 están cubiertas de viñedos de uva fina. De ellos obtuvo su primer producción de 10.000 litros de vino, que luego de estar en barricas de roble durante todo el año, fue embotellado y etiquetado a principio de noviembre para recién ahora hacerlo conocer.

Fuente: Los Andes


Comments are closed.