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Un brindis por el futuro

La Plaza de las bodegas, en Tunuyán, un lugar donde se podrán visitar 7 casas vitícolas, degustar vinos y comprarlos o comer en un restaurante, además de alojarse en una posada o un hotel 5 estrellas.

Cada propietario toma las decisiones sobre sus viñedos.

Estamos en un rincón del Valle de Uco (más precisamente en Los Sauces, Tunuyán, sobre ruta 94). Entre viñedos plantados en una extensión tan grande que es posible hacer una panorámica de 360° y tan sólo ver las vides que se encuentran con las montañas, hilando fino vemos el Tupungato. Estamos en Private Vineyard States de The Vines of Mendoza.
 
Éste es un proyecto de grandes dimensiones que tiene su veta turística, entre otras. Más de 80 inversores del mundo han comprado viñas allí (de entre una y dos ha.) seducidos por el momento del vino argentino y con el deseo de vinificar en esta promisoria tierra. Aficionados, la mayoría de ellos, atesoraban el deseo de producir su propio vino mendocino y en esa empresa devinieron bodegueros.

Hace 4 años que el proyecto dio sus primeros pasos. Cada propietario decidió qué varietales plantar (lo mismo que harán los futuros adquirentes). Si bien son varios, el Malbec es el que manda. Todas las decisiones son tomadas por los dueños y The Vines les presta los servicios que soliciten en la tarea de producir. Así, algunos delegan todo el proceso a los idóneos locales (viniendo una vez cada un par de años) y otros deciden hacerlo personalmente. Tal es el caso de Luis Torres, un financista brasileño que por estos días ha llegado a Mendoza para hacer los cortes de sus vinos.

En la bodega trabajó con la colaboración y el asesoramiento del enólogo y la sommelier hasta que obtuvo el vino que deseaba. Él había plantado sólo Malbec pero compró a sus vecinos otros varietales para hacer el blend. Luis volverá a Brasil y en su tanque privado descansará su vino bajo la custodia de los expertos de la empresa hasta que sea el momento de embotellarlo. Unas 10.000 botellas de Clos de los Gauchos, tal es la marca que él mismo creó; se comercializarán en un futuro no muy lejano en su país de origen, tal como lo soñó.

Vino, bebida nacional

El staff de The Vines es una pieza clave en el asesoramiento de los extranjeros a la hora de producir. Son ellos los que los guían para que encuentren el gusto argentino en las copas de nuestra bebida nacional y que no esperen lograr caldos como los que se hacen en otras partes del mundo. Colaboran en la elaboración de los blends, muchos creados a partir del pool de vinos que se forma mediante la compra y venta de distintos varietales entre los vecinos de Private Vineyard States. El producto final es siempre es el escogido por el dueño.

Mariana Onofri, la somelier, comenta: “Creo que la declaración del vino como bebida nacional en la Argentina es una muy buena iniciativa considerando que el vino es parte esencial de nuestra historia y cultura. Si bien Argentina es considerada parte de los países del nuevo mundo con respecto a la vitivinicultura, en cuanto al consumo del vino, compartimos mucho más las costumbres del viejo mundo”.

“La mayoría de los turistas extranjeros se sorprenden cuando les cuento sobre la historia del vino argentino, su evolución y, sobre todo, el hecho de que el vino es parte de nuestra dieta diaria y que por muchos años, para los chicos, un vaso de soda con unas gotitas de vino remplazó a la mayoría de las gaseosas. Argentina no sólo es un productor de vino importante sino también es un gran consumidor de esta bebida mágica”.

La veta turística

En 60 días comenzará la construcción del hotel 5 estrellas (que estará terminado en 2012), cuenta Pablo Giménez Riili, cofundador y vicepresidente ejecutivo del proyecto, el que no tiene par en cuanto a dimensiones en Mendoza. Pero éste será sólo uno de los aspectos turísticos del lugar.

El emprendimiento prevé el desarrollo de “una villa de bodegas boutiques”. Concretamente habrán 7; abiertas al turismo a toda hora y sin necesidad de hacer reserva previa. Cada una mostrará su proceso productivo y sus particularidades. La plaza de las bodegas, como se denominará, representará la posibilidad de ver, en un mismo lugar, distintas casas vitícolas. Restaurante, centro de degustación, posada para alojarse en una de ellas y vinerías, serán algunas de las instancias en torno al vino que se podrán visitar. 

El tasteting room, similar al que la firma tiene en la calle Espejo, será el primero de los atractivos turísticos que abrirá, para principios de 2011. Vinos para degustar por copas será el concepto.

Fuente: Los Andes


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