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Momento para la reflexión

Habiéndose superado el peligro de heladas y con la cosecha aún lejana, es el momento oportuno para reflexionar sobre el futuro de la industria.

La gran helada que todos recuerdan en la industria fue aquella del 4 de noviembre de 1992. Se llevó las dos terceras partes de la cosecha -alcanzó a sólo 9 millones de quintales- y dejó secuelas en los viñedos. A partir de allí, ese tipo de fenómeno climático fue muy poco lo que afectó en general, aunque algunos dirigentes de la zona Este afirman que el sábado 30 de octubre dejó daños visibles -en algunos casos con pérdidas de hasta un 70 por ciento- en muchos viñedos, un aspecto que los llevó a asegurar que “no podemos ser tan contundentes en afirmar que se viene una súper cosecha. Hay que esperar…”.

Así entonces, superado ese peligro y con la cosecha a más de dos meses vista (los primeros racimos comienzan a recolectarse a principios de febrero), estos días podrían significar un momento oportuno para discutir una futura estrategia para la industria, dejando de lado intereses sectoriales que restan, en lugar de aportar aspectos positivos.

El marco de situación actual es claro. Luego de un cosecha baja como la del año pasado, para la próxima se espera que los números sean “normales”, lo que puede llegar a generar expectativas distintas a lo que sucedió en 2009. A ese aspecto se le debe sumar el hecho de que los consumidores son cada vez más exigentes, lo que obliga a las bodegas a mantener una muy buena relación calidad-precio y a modificar sustancialmente las variables que tiempo atrás se planteaban en el vino.

Ahora se prioriza la calidad por sobre la cantidad y ello incluye no sólo a los vinos sino también a las uvas. “No debemos olvidar que los enólogos sostienen, con razón, que un buen vino nace en el viñedo”, dijo al referirse al tema un dirigente del sector.

 

Aspectos positivosEste “impasse” que dan los dos meses a que hicimos alusión en un párrafo anterior, ha llevado a algunos sectores a realizar planteos interesantes. En este esquema, puede sostenerse que algunas bodegas importantes están impulsando una variable distinta para la cotización de las uvas.

“Actualmente las uvas se pagan de acuerdo con la zona, con la variedad, con el manejo y con la edad del viñedo, mientras en Australia, el valor de la uva se fija de acuerdo con el vino al que irá dirigida. Creemos que este último esquema es importante y lleva a que exista una integración comercial también de parte del productor”, se indicó.

Para que esa modalidad tenga los resultados esperados, debe existir una confianza plena entre los dos actores principales: productor y bodeguero y es por eso que el dirigente consultado aseguró que “debemos romper la desconfianza porque a la bodega también le conviene mantener a los buenos productores, como actualmente existe”. Destacó entonces que, salvo casos excepcionales, las bodegas más importantes elaboran un máximo de 30 por ciento con producción propia y el resto adquiere la uva de distintos productores.

Esa fidelización a que se hace alusión también existe en otros países, como es el caso de algunas zonas de Francia (en Avignon) donde los productores dejan el manejo de su viñedo en manos de las bodegas, las que abonan un canon anual por determinados varietales, como el viognier, por ejemplo.

Otro paso interesante -aunque todavía es incipiente- es el que se está dando entre bodegas importantes y elaboradores no fraccionadores de la zona Este. Hay serias conversaciones tendientes a alcanzar un acuerdo en la búsqueda de asegurar determinadas calidades en los vinos para lograr el nivel que exigen los mercados. Hemos señalado, desde estas columnas, que la zona Este suele aportar muy buenas uvas a las bodegas importantes y ahora se busca alcanzar que ese aporte también llegue a los caldos.

“Sería una forma de armar una cadena de abastecimiento que beneficiará a los dos sectores”, señaló una fuente, la que prefirió no ampliar en detalles “en razón de que recién estamos conversando, aunque con la seriedad que el caso exige”, se indicó.

Preocupante

Así como hemos hecho alusión a los aspectos positivos, también debemos destacar algunos temas preocupantes. Es el caso de la reunión que días pasados se realizó en Junín, convocada por la Asociación de Productores en Acción y la Asociación de Productores Independientes de Rivadavia, que contó con la participación de más de 300 productores. Concurrieron, en calidad de “asistentes”, los intendentes de Junín y de Rivadavia y un representante del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, quien se apresuró a aclarar que “en ningún momento opinamos porque todo lo debemos discutir en el seno de la comisión directiva”.

En la reunión hubo diferentes planteos y el más inquietante es el que se dirigió a que el Estado vuelva a implementar un operativo de compra de vinos, a un valor de $ 1,50 el litro. Es prematuro establecer si esa propuesta será priorizada por los dirigentes de las entidades organizadoras, pero no debemos olvidar que la próxima cosecha se realizará en un año electoral, que es el momento en que las autoridades se encuentran más débiles para hacer frente a este tipo de situaciones.

Es del caso recordar que hace dos años -también durante un año de elecciones- la Asociación de Productores en Acción amenazó con interferir el carrusel vendimial si el Gobierno no compraba uva a determinado precio y que un día antes del evento el gobernador Jaque cedió a las presiones. Esa situación motivó el enojo evidente del gobernador de San Juan, José Luis Gioja, quien dijo que en su provincia harían un reclamo similar y él no contaba con un Fondo para la Transformación para obtener dinero y la satisfacción del titular de la APA que llegó a calificar de”estadista” al gobernador Jaque.

Fuente: Los Andes


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