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Las plagas agrícolas y la prevención

Por fallas en el sistema de control, la denominada polilla de la vid ingresó a la provincia. Ahora se ha establecido un sistema de control en el que deben actuar no sólo las autoridades sino, esencialmente, los productores.

Durante décadas una de las falencias que afectaba a la agricultura local se centraba en los graves inconvenientes que se presentaban como consecuencia de la carencia de trabajos destinados al control de plagas que afectan principalmente a los frutales. Es así que la producción debía ir destinada al mercado interno en razón de que los internacionales ponían trabas al ingreso de las frutas locales en su afán de resguardar sus producciones.

No es un problema que afectó sólo a Mendoza. Sólo cabría recordar los graves problemas a que debió enfrentarse la producción de carnes argentinas como consecuencia de la aftosa, lo que motivó que debieran acelerarse las tareas desarrolladas por el Senasa para erradicar la enfermedad.

En el tema de los frutales, la reacción fue más lenta. Un hecho difícil de entender, si se tiene en cuenta que Chile -que por su cercanía pudo ser tomado como ejemplo mucho más rápido- no permitía el ingreso de frutas  o embutidos desde la Argentina y de ello podemos dar fe muchos de los mendocinos que habitualmente pasamos nuestras vacaciones en el vecino país.

En ese marco señalado, la acción que desarrolló el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) resultó fundamental para modificar aquella situación. Su tarea en el combate de la mosca de los frutos ya ha demostrado su importancia a tal punto que el organismo que supervisa el ingreso de productos a los Estados Unidos ha dado el visto bueno para declarar a un sector importante de Mendoza -los oasis centro y sur- con perspectivas de libre de mosca, razón por la cual los productos mendocinos de esas zonas podrán ingresar sin inconvenientes a ese importante mercado consumidor.

Pero también es importante destacar que subsistieron falencias preocupantes, como lo sucedido con el ingreso a Mendoza de la denominada polilla de la vid, que ha generado serios problemas en Europa porque si bien no afecta la calidad de los vinos, produce importantes caídas en la producción de uvas. Lo serio del caso es que Chile denunció, con la suficiente antelación, el ataque de la plaga en zonas cercanas a Mendoza (en la localidad de Los Andes), alertando para que en la Argentina se adoptaran medidas de precaución.

Sin embargo y a pesar de ese anuncio, la polilla ingresó a la provincia de la misma forma en que lo hizo en Chile: a bordo de máquinas cosechadoras alquiladas en Europa para la época de la vendimia.

Ya con la plaga en la provincia, se conformó un cordón de seguridad en la zona afectada de Luján y Maipú, con medidas tales como la obligación de elaborar vinos y fabricar mosto dentro de sus propios departamentos, sin poder vender la uva fuera de ellas. Y, para la próxima cosecha, se decidió que, para poder comercializar la uva fuera del área controlada, la fruta debe ser desinfectada en una cámara especial.

Durante una reunión en la Legislatura, el titular del Iscamen señaló que esa cámara estará lista para diciembre. Más allá de  la decisión oficial, los propios productores deberán aportar lo suyo para evitar la propagación de la plaga. Para ello deberán respetar las exigencias del organismo específico y, paralelamente, evitar el transporte de máquinas cosechadoras o camiones para transportar uvas si esas unidades no cuentan con la debida desinfección que se ha establecido. Si no se respetan esas normas, será la industria en su conjunto  y los productores en particular los que sufran las consecuencias.

Fuente: Los Andes


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