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El paladar también sufre cambios luego de una cirugía para bajar de peso

El sentido del gusto se ve alterado, en especial por las cosas dulces. Esto ayudaría al manejo nutricional del paciente.  

No sólo la silueta cambia luego de una cirugía bariátrica; el paladar experimenta modificaciones que alteran su atracción por cosas dulces, según un estudio estadounidense financiado por el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas de ese país.

En la investigación realizada en ratas por científicos del Penn State College of Medicine, los roedores que se sometieron a la cirugía de bypass gástrico perdieron un peso comparable al de los humanos que recibieron el mismo tratamiento -del 26 al 30%-, y mostraron una mayor tolerancia a la glucosa, lo que indica una mejora en la diabetes.

Sin embargo, también notaron que disminuyó su interés por cosas dulces -agua con alta concentración de sacarosa-, y no así por aquellas saladas, agrias o amargas.

“La comprensión de los mecanismos subyacentes por los que esta cirugía afecta al gusto puede ayudar en la identificación de líneas terapéuticas que imiten los efectos beneficiosos de la cirugía en el control del apetito y la elección de alimentos”, dice el doctor Andras Hajnal, autor de la investigación.

La cirugía de bypass gástrico es aquella en la que se “corchetea” el estómago para reducir en hasta un 80% su tamaño, con el fin de reducir su capacidad y facilitar la baja de peso.

Respuesta errática

El hallazgo en ratas confirma algo que ya se había observado en humanos. “En muchos de ellos después del bypass hay alteraciones del gusto con disminución de la apetencia por dulces y también del hambre. Lamentablemente, este efecto no permanece en el tiempo y después de un año de la cirugía (y a veces antes), en los pacientes vuelve a aparecer el hambre y el deseo por cosas dulces”, dice la doctora Karín Papapietro, nutrióloga del Hospital Clínico Universidad de Chile.

El doctor Gustavo Pérez, presidente del Depto. de Cirugía Metabólica y Bariátrica del Colegio de Cirujanos de Chile, precisa que la respuesta en humanos es bastante “más errática” en cuanto a gustos. “Vemos personas que comienzan a rechazar cosas grasosas, o a quienes les gustaba lo salado, desarrollan cierto gusto por lo dulce”.

No obstante, en el 70% de los casos ocurre una reacción llamada dumping , en que se gatilla un rechazo por los alimentos ricos en azúcar, el que se manifiesta con bochornos, palpitaciones o sudoración, hasta fatiga, temblores y sensación de hambre extrema.

“Como se produce una hipoglicemia (baja en el nivel de azúcar en la sangre), la persona consume más azúcar, generando un círculo vicioso que repercute finalmente en un aumento de peso”, dice el doctor Pérez.

Aunque se ha visto que este cambio en los gustos estaría asociado a la liberación de ciertas sustancias vasoactivas (provoca aumento de la circulación sanguínea), también se cree que podría estar asociado a la ansiedad que vive el paciente. De allí que conocer estas reacciones y cambios ayudan a optimizar el régimen dietético tras la cirugía.

 Respuesta al alcohol

La gastrectomía en manga es otra de las populares cirugías para obesos, la que consiste en cortar el estómago a lo largo, dejándolo con forma de manga.

Un estudio realizado por el doctor Fernando Maluenda, cirujano de la Clínica Alemana, en 12 pacientes sometidos a este procedimiento, mostró que se produce una modificación en la absorción del alcohol. “La gastrectomía reduce la superficie gástrica en 85%, eliminando gran parte del sistema que sirve para transformar el alcohol en otros productos que facilitan su absorción”.

Esto explica que los pacientes, por ejemplo, al consumir una misma cantidad de vino que antes de ser operados muestren concentraciones más elevadas de alcohol (y por tanto, una alcoholemia más alta), sin que haya síntomas de ebriedad.

“No hay una explicación aún para este fenómeno”, dice el médico, quien advierte que los pacientes deben tener cuidado en el consumo del alcohol, ya que además de aportar calorías puede dañar su hígado, el que en personas que fueron obesas suele estar en una condición más vulnerable.

Fuente: El Mercurio


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