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Optimizan protección antigranizo con malla para parral

Con motivo de la posibilidad de realizar inversiones en viñedos, y en particular con el Proyecto de Integración de Pequeños Productores a la Cadena Vitivinícola que ejecuta la COVIAR, numerosos productores y técnicos han activado mecanismos en pos de optimizar las posibles inversiones atendiendo a las principales limitaciones a la productividad de sus viñedos.

Como uno de los resultados de esta movilización, desde la Coop. Vitivinícola Altas Cumbres, y gracias a la labor de su asesor, el Ing. Agr. Aldo Lucchesi, se ha propuesto la instalación de protección antigranizo en parral, mediante el sistema conocido como Túnel o Capilla individual por hilera.
Con motivo de la propuesta, se realizaron reuniones con numerosos técnicos que trabajan en el ámbito de los pequeños productores y con especialistas del INTA, a fin analizar la pertinencia del sistema.
A ese fin se visitaron propiedades en la zona Este de la Provincia de Mendoza para observar in situ el sistema y recibir de los responsables del manejo de los viñedos el relato de la experiencia acumulada hasta el momento.

En qué consiste el sistema?
Se trata de una estructura muy simple, que se construye por hilera de parral, cada una en forma individual, con forma de túnel o capilla, de acuerdo a la forma triangular o semicircular que se le dé al pequeño bastidor metálico que se coloca a no más de 12 metros de distancia en la línea, sobre el cual se apoya la tela. Esta estructura va solidaria al tejido del parral de diversos modos, y a un poste cada 4 aproximadamente en la línea (según distancia de plantación), por la parte central con un caño con tarja y atado al alambre, o con un hierro del 10 unido al poste con una perforación sobre el mismo.
La malla va plaquetada en el centro en un cumbrero y a ambos lados entre sí o a otro alambre. En el extremo de la hilera, siguiendo la simpleza constructiva, se ata a la rienda del cabecero y estacón.

Uno de los parrales protegidos con este sistema, en la zona de Montecaseros, Departamento de San Martín, posee el sistema instalado desde el año 1998, incluso con su tela original, dando respuesta satisfactoria a varias granizadas ocurridas en la finca. El productor “copio” el sistema luego de realizar, junto a otros productores, visitas a propiedades del Departamento de San Rafael que lo tenían instalado.

Ventajas de esa alternativa:

1) En primer lugar y de acuerdo a lo manifestado por los responsables de los viñedos y un cálculo estimativo realizado por el Ing. Aldo Lucchesi, se instala con un costo de $25.000 a $30.000 la hectárea, surgiendo inmediatamente la conveniencia del mismo frente al sistema más común de colocación con una estructura de sostenimiento más compleja (que supera los $50.000). Este monto se alcanza, confeccionando en viñedo, los elementos de la estructura metálica y el resto de las actividades de colocación. De todos modos se adjunta un cálculo, un poco más alto por realizar contrataciones externas, elaborado por personal de INTA Rama Caída, que contiene el detalle de los elementos a utilizar.

2) Si bien el dato referente a la inversión inicial es muy impactante, no menos importante es la posibilidad de construir de modo progresivo, el sistema de protección. En efecto, la estructura se construye por hilera de parral, en forma individual, sin una estructura común a todo el paño. De esta manera el viñatero, puede avanzar paulatinamente en la construcción del entelado, pudiendo hacer por año la cantidad de hileras que su capacidad organizativa o financiera le permita. Esta escalaridad le permite también tener un aprendizaje en la colocación, perfeccionando u optimizando la realización de esta costosa actividad. Esta progresión permite además, avanzar con la protección en los sectores más productivos o rentables optimizando la inversión.

3) Salvo la tela, el resto de los elementos pueden ser fabricados en la finca, de contar con los materiales adecuados y un mínimo de experiencia o capacitación para ello, trabajando con la mano de obra del propio viñedo o local.
Como desventajas del sistema se señalan:
a) Según la altura que se le de, menor altura de la protección, lo que trae aparejado una mayor facilidad de enredo de los sarmientos al crecer, tomándose los zarcillos de la tela, con el consiguiente aumento de mano de obra durante la primavera-verano para el desenredo y posibilidades de rotura. La mitigación de este problema conlleva un incremento de jornales.
b) También por la menor altura del sistema, se podría ver disminuida la aireación, pudiendo generar condiciones más favorables para la ocurrencia de enfermedades criptogámicas. De ser así, ya que no hay mediciones, se tendría que tener mayor atención a la prevención con la cual se subsanaría el problema. De disminuirse la luminosidad, podría afectarse la generación de compuestos que hacen a la riqueza en concentración de los vinos, efecto cuya importancia se desconoce por no estar medido, aunque podemos estimarlo como muy bajo.
c) Resistencia a tormentas fuertes: se ha mencionado como una debilidad del sistema, pero para la zona donde ha sido observada su instalación no ha tenido problemas en este sentido, en 12 años de instalación, excepto una nevada, que estando la tela extendida, dobló los hierros del túnel, que luego fueron reparados y continuaron funcionando.
d) Posibles roturas en la zona de contacto de la tela con la estructura metálica, por roce o golpes de granizo. Tampoco se consideraron importantes por los entrevistados según su experiencia. En los casos en que se verificaron, por esta u otra causa, la reparan con mano de obra propia.
Condiciones para su buen desempeño: contar con la estructura del sistema de conducción en buen estado, en particular los postes que sostienen los arcos o triángulos sobre los que apoya la tela y los cabeceros y estacones en perfecto estado. Correcta colocación de los elementos portantes y tensado conveniente de la tela.

Conclusiones
Realizando un balance de lo observado y relevado de estas experiencias, esta alternativa de protección antigranizo, con las limitantes apuntadas, se presenta como muy elegible para los pequeños viñateros, que no tienen o no acceden a financiamiento suficiente para las soluciones hasta ahora conocidas, pudiendo ellos afrontar los mayores costos de mantenimiento de la instalación, fundamentalmente de mano de obra, y colocándola en forma gradual, acorde a sus posibilidades.
Queremos hacer finalmente un reconocimiento especial a la dedicación puesta de manifiesto por el Ing. Agr. Aldo Lucchesi y a la colaboración recibida del Ing. Agr. Franco Settepani, y agradecer y felicitar a los Sr. Quiroga, Rigui y Gavosto, encargado y propietarios de los viñedos visitados cuya acción innovativa permite hoy difundir una alternativa de protección antigranizo para pequeños productores.
Ing. Agr. Daniel Massi.

Fuente: Mendoza Económico


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