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Vino holandés, cada vez mejor

“¿Por qué no?”, se preguntó hace un par de años el agricultor Gerhard Ensing. Acababa de leer en un periódico sobre algunas castas de uva resistentes a los hongos y al frío que se cultivan en Alemania. Y decidió cambiar por completo su explotación agraria. Ahora, Ensing distribuye vino a restaurantes de prestigio e incluso para la ‘business class’ de la aerolínea KLM. Año a año, el número de viticultores holandeses crece.

“Hace tiempo que se sabe que nuestros vinos no sólo se dejan beber, sino que poseen la mejor calidad”, señala Ensing. Hace diez años se produjo un auténtico paso adelante en la cultura vinícola holandesa. Y hoy hay casi 90 explotaciones, especialmente en las provincias de Güeldres, en el centro, y Limburgo, en el sur. Pero incluso en la norteña provincia de Frisia, algunos agricultores han pasado del maíz y la leche al vino.

Sólo en parte, este cambio ha sido posible debido al calentamiento global. Pero allanaron también el camino los muchos éxitos de investigadores sobre los distintos tipos cruces de castas que permiten producir en climas fríos y húmedos. Los viticultores holandeses se dedican sobre todo al vino blanco, y lo hacen sobre diferentes tipos de suelos, desde arena hasta suelos marinos, loess y margas.

Entre los favoritos holandeses está el cruce johanniter, descendiente de las castas riesling, ruländer, gutedel y seyve-villard (esta última, otro cruce, considerada como no vinifera en la Unión Europea). Su creador fue el enólogo Johannes Zimmermann en 1968. Es ideal para acompañar crustáceos, aves o espárragos. Con el queso holandés se recomienda un vino de la uva regent, un poderoso tinto que desde 1996 cuenta con el permiso para producir vino de calidad.

Los johanniter y regent no sólo son muy apreciados entre los viticultores holandeses por ser competitivos, sino porque se producen sin hacer uso de pesticidas. Y es que también en el sector vinícola Holanda promueve el cultivo biológico.

En los primeros años, Ensing y otros viticultores se unieron en la cooperativa Vereniging Achterhoekse Wijnbouwers y buscaron ayuda de experimentados enólogos alemanes y sudafricanos. Pero ahora se valen por sí mismos, como demostró recientemente la conocida experta en vinos Jancis Robinson. Su “descubrimiento del año” fue el vino holandés, dijo en su blog. “Un amigo me trajo a Languedoc 20 variedades de vino de los Países Bajos. Me quedé muy sorprendida. Allí se ha producido una enorme revolución”.

Pero aunque la superficie de cultivos crece constantemente año tras año, las 190 hectáreas actuales son una cantidad minúscula en el panorama internacional. Y el esfuerzo de los productores, pese al trabajo en cooperativas, sigue siendo alto. “No podemos competir con los precios de Chile o Sudáfrica”, reconoce el viticultor Ensing. Por eso, es probable que el vino holandés siga siendo durante mucho tiempo un producto minoritario, “pero del que nos sentimos muy orgullosos”.

Fuente: El Mundo Vino


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