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Cuatro nuevos terruños para el vino argentino

Qué vinos probar de las nuevas zonas productoras.
 
Hasta ahora los argentinos sabíamos que el vino provenía de Mendoza y San Juan. Los más entendidos sumaban Salta, Río Negro y Neuquén, y eventualmente Catamarca. Pero la realidad es que el mapa vitivinícola nacional está en plena expansión y en la nueva cartografía ingresan provincias tan impensables como Buenos Aires, Entre Ríos y San Luis.

Entre 2000 y 2010 surgieron en áreas no tradicionales productores que ya no elaboran vino simplemente por hobby, como solía ocurrir antes. Los nuevos bodegueros producen entre 10.000 y 100.000 botellas al año y están en puntos tan distantes como Colón en Entre Ríos y el Hoyo en Chubut. Las razones para su aparición son tres:
1. El fin de la rosca cuyana. Antiguamente Mendoza y San Juan no eran provincias líderes en la elaboración de vinos. De hecho, a principios del siglo XX la bodega más grande de Argentina quedaba en Entre Ríos. Desde la década de1930, y por presiones políticas, se delimitaron las zonas en las que se podía plantar vid otorgándole beneficios a las provincias cuyanas. Esa legislación fue derogada en 1996 y los productores que sobrevivieron como hobbistas se encontraron con nuevas posibilidades para su pasión.
2. Diversifica y reinarás. Otro punto clave hay que buscarlo en el éxito del vino como producto en zonas marginales. Allí donde ningún cultivo funcionaría, la uva es una alternativa fuerte. Y las zonas que ingresaron al vino esta década ocupan rincones hasta ahora poco rentables: Conlara en San Luis o el de los viñedos del sur de la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo.
3. El juego de identidad. En el vino, con los años cada terruño alcanza su definición y consigue su lugar en panorama de estilos. A eso apuestan los nuevos productores: a ofrecer un producto distinto en un mercado dominado por los vinos del oeste.
 
Los vinos del mar

Las principales zonas vitivinícolas del mundo, como Bordeaux o Borgoña, están pegadas al mar, que regula las temperaturas y la humedad ambiente, por lo que sus vinos resultan tirantes de acidez, con una textura delgada y con buen potencial de crecimiento en botella para los tintos. Aquí, esas condiciones se pueden dar en:
Bonaerenses
Hay tres bodegas en la región. Una es Al Este, en Médanos, al Sur de la provincia, que elabora unas 100.000 botellas que comercializa en el área de Bahía Blanca, en dos líneas: Al Este ($20) y Terrasabia ($35). La otra bodega es Saldungaray, en Sierra de la Ventana, con  capacidad para producir 200.000 botellas, aunque en la vendimia 2010 sólo elaboraron 40.000. La marca comercial es Ventania; destaca el Chardonnay ($28). La tercera, Pampa Estate, del grupo Muñoz de Toro Wines, dueños de Valle Perdido en el Chañar. Tienen 34 hectáreas plantadas por secano –sin riego- en los faldeos de la Sierra de la Ventana; no hay vino aún.
 
Entrerrianos

El otro polo con influencia oceánica está en la Mesopotamia. Sobre la costa del Río Uruguay y dentro del sistema de Pampa Húmeda, en Colón. Allí hay una serie de pequeños productores que están empujando por volver a hacer de su provincia un polo vitícola. Aquí manda el Tannat. Vulliez Sermet es la más grande y por ahora elabora unas 40.000 botellas año, con la marca Vulliez Sermet ($30). La otra casa es La Paula, con unas 10.000 botellas en su primer vendimia, la 2010. En La Paula se ufanan de usar las vides que cultivó Justo José de Urquiza.
 
Serranos

A los conocidos vinos de Colonia Caroya, en Córdoba, se suma ahora Finca La Larga en Santa Rosa del Conlara, al noroeste de la capital de San Luis. Empezó en 2004 y hoy tiene 30 hectáreas con variedades tintas y blancas. La bodega, en construcción, producirá 500.000 botellas de Viñas Puntanas. Ya tienen vino 2010.
 
Nuevo NOA

Hasta ahora Salta era la reina del norte, pero sus vecinas Jujuy y Tucumán también apostaron por el vino en estos años. En la primera hay una bodega en la Quebrada de Humahuaca a 2.500 metros sobre el nivel del mar, se llama Dupont, y sus vinos salen etiquetados como Punta Corral. Mientras que en Tucumán, Bodegas Posse produce dos líneas de vinos a base de Malbec: Julio Julián 2007 ($120) y Patriarca 2007 ($60).
 
Patagonia otra vez

Chubut cuenta con viñedos en el área del Hoyo de Epuyén, donde está la única bodega, Patagonia Wines SA, pero también en La toma y el Sapo, sobre el río Chubut. La semana pasada el gobierno de la provincia firmó un acuerdo de promoción vitícola.  

Fuente: La mañana de Neuquén


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