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“Cuando comenzamos con Viña Cobos nuestra idea nunca fue ganar dinero”

Paul Hobbs, enólogo y socio de la prestigiosa bodega mendocina, dialogó con Vinos & Bodegas. Junto con otro de los responsables del proyecto, Luis Barraud, reflexionó sobre el arte de hacer excelentes vinos, el potencial del Malbec y el sueño de alumbrar los mejores Cabernet del mundo.

 

El enólogo estadounidense Paul Hobbs es una de las figuras más respetadas de la industria vitivinícola en todo el mundo.
No sólo por haberse convertido en uno de los impulsores del afamado Napa Valley, en California, sino por haber marcado un verdadero hito en el negocio al producir el vino que obtuvo la puntuación más alta jamás otorgada por The Wine Advocate a una etiqueta de Latinoamérica.

En efecto, el Cobos Malbec 2006, de la joven pero prestigiosa bodega Viña Cobos, recibió 99 puntos por parte de Robert Parker, marcando la consolidación definitiva del varietal estrella de la Argentina en el mundo.

Además, desde la bodega sacan a relucir otros diplomas: desde la primera añada, en el año 1999, nunca un vino de Cobos recibió menos de 90 puntos por parte de esta publicación, la más influyente a nivel mundial.

Muchos conocen la historia de Hobbs y su amor por este país, pero no está de más repasarla: llegó a Mendoza en 1989, desconfiado, pero al instante quedó cautivado por el enorme potencial de sus tierras y, principalmente, por el gran desafío que implicaba para cualquier winemaker comenzar a elaborar vinos de alta gama en una industria que todavía estaba en pañales en esa materia.

Sin embargo, el sueño de Hobbs debió esperar hasta 1997, cuando conoció en California a la pareja de enólogos argentinos Luis Barraud y Andrea Marchiori. Allí, los tres decidieron convertirse en socios y fundar el proyecto que hoy, justamente, lleva el nombre Viña Cobos.

La Argentina, Malbec y más
Tras los 99 puntos de Parker, Hobbs se convirtió en una de las voces autorizadas a nivel global a la hora de hablar de Malbec.

En este sentido, se mostró en contra de las recientes críticas que partieron desde Wines of Chile, cuyo presidente había señalado que el Malbec estaba condenado a dejar de ser furor y quedaría en la mente de los consumidores como una moda.

“Desde mi visión, esas palabras fueron poco afortunadas, creo que cometieron un error. Claramente el Malbec argentino no es una moda. Es una categoría con muchas fortalezas y no va a desaparecer”, disparó en una charla que concedió en exclusiva a Vinos & Bodegas en Buenos Aires.

En este sentido, consideró que “la Argentina ha hecho un muy buen trabajo promoviendo una alta calidad de Malbec y ha demostrado una gran diversidad, dejando en claro que con un mismo varietal se pueden hacer muchos tipos de vinos, que reflejan con fidelidad los distintos tipos de terroirs que hay en el país. Es tan ridículo pensar en Malbec como moda… basta observar que Francia actualmente está mirando hacia la Argentina por la gran calidad que logramos en estas tierras”.

Acto seguido, hizo hincapié en que “una de las fortalezas de nuestro país es que los bodegueros argentinos están trabajando para lograr la mejora calidad. Es un punto destacable haber alcanzado tan altos estándares aún cuando esta cepa creció tan rápido. Diría que los productores locales son muy buenos a la hora de ver las necesidades del mercado. Tal vez sean los que más tienen desarrollada esa habilidad”.

“Todo esto permite que hoy tengamos bodegas entre las más modernas del mundo. Todo aquí está hecho con un nivel de altísima calidad. Diría que, en materia de innovación, estamos en la crème de la crème”, reflexionó.

En la misma línea, Luis Barraud sostuvo que “no sé si estamos en condiciones de afirmar que el Malbec pasó a ser un clásico. Pero sí que está cerca de serlo, porque ya está totalmente afirmado en el mercado”.

“Con la calidad de vinos que estamos logrando es muy difícil pensar que esta variedad vaya a perder mucho terreno. También es cierto que está en nosotros, en los enólogos y en los bodegueros, trabajar para que esto no sea una moda”, agregó, aunque luego pidió evitar que “la Argentina quede solo encasillada en Malbec, en tintos, y en Torrontés, en blancos”.
¿Cuál es el potencial?
De cara al futuro, Hobbs consideró que queda mucho terreno por delante, más que nada considerando que el Malbec es apenas la cabeza de un alfiler en un mercado ultracompetitivo como Estados Unidos.

“El futuro se presenta muy bueno para el Malbec argentino. Apenas hemos arañado la superficie, queda mucho por hacer. El potencial es enorme, pero solamente si tenemos un buen manejo”, destacó el enólogo estadounidense.

Al respecto, sostuvo que “el consumidor generalmente está demandando mucha fruta roja y la Argentina, en ese sentido, puede hacer mejores vinos que Chile, con más estructura. De hecho, este es uno de los mejores lugares del mundo para hacerlo. Por eso siempre digo que, para encontrar un vino de las mismas características que un buen Malbec argentino en otras partes del mundo hay que pagar el doble o el triple”.

Con respecto al creciente pero aún bajo nivel de market share del Malbec en el mundo, Hobbs llamó a “no inundar el mercado, porque rápidamente se transformaría en un varietal devaluado. La Argentina es muy potente, podemos crecer tanto como deseemos, pero es un riesgo hacerlo muy rápido, tendríamos problemas, porque no faltará quien comience a producir y vender vinos de menor calidad, algo que impactaría negativamente en el consumidor”.

En este sentido, rescató el espíritu con el que nació su bodega: “Cuando comenzamos con Viña Cobos nuestra idea nunca fue ganar dinero. Y para hacer vinos exitosos ese punto es fundamental. Lo que queríamos hacer era explorar e investigar todo el potencial del Malbec, y continuamos con ese foco”.

“Esta filosofía no es una particularidad de nuestra bodega. Hay un gran número de productores que están trabajando con la misma idea”, se mostró aliviado.

Barraud coincidió: “Si mirás cómo era Mendoza 10 o 15 años atrás y observás la provincia hoy, vas a ver que es totalmente diferente. Hay muchísimas nuevas bodegas y hay una fuerte competencia, que favorece a que mejore la calidad”.

Consultado sobre cómo piensa que será el Malbec del futuro, Hobbs se mostró entusiasmado pero, a la vez, cauto: “Es difícil imaginar una explosión en cuanto a nuevas facetas del Malbec”.

“Esto se vivió en los últimos diez años. Creo que a partir de ahora tenemos que trabajar en aspectos mucho más sutiles. Hay nuevas regiones por explorar, pero es clave comprender que lo que tenemos que hacer ahora es el trabajo fino para, dentro de diez años, ver Malbecs más elegantes, más complejos, más sofisticados”.

En la misma línea, Barraud sostuvo que “en los últimos diez años vimos una mejora increíble del Malbec. Ahora hay tela por cortar, pero como dijo Paul, serán cambios más sutiles”.

El Cabernet argentino, su próxima gran conquista
Luego de alcanzar los 99 puntos con su Cobos Malbec, el próximo gran reto de Hobbs es llegar a la “perfección” –si es que tal término es aplicable a un vino- con un Cabernet Sauvignon.

En efecto, en los últimos años estuvo experimentando para obtener 100 puntos de la mano de Parker. Al respecto, sostuvo que “tenemos la oportunidad de elaborar un Cabernet totalmente distinto de lo que hizo la industria. En la Argentina, esta variedad desarrolla una estructura muy interesante por el tipo de suelos y el clima. Tenemos las condiciones ideales para obtener un buen contenido de frutas negras. Personalmente, me considero un gran fan de esta uva y necesitamos más productores que avancen y consoliden el trabajo”.

Por su parte, Barraud explicó que “no podemos cometer el error de que tilden a la Argentina como productor exclusivo de Malbec o Torrontés. Por eso desde hace diez años le estamos poniendo mucha fuerza al Cabernet, para demostrar que estamos en una región de grandes vinos, no sólo de grandes Malbec”.

Fuente: iProfesional


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