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Anticipan una buena cosecha

La brotación que viene más adelantada en San Juan y lo que se está observando en Mendoza, permite anticipar una buena cosecha para el año próximo.

Fue el tema de conversación predominante en las mesas de café que suelen congregar habitualmente a quienes se mueven en el mundo vitivinícola. Por la brotación en San Juan -que siempre está dos o tres semanas adelantadas que Mendoza- y por lo que se observa en nuestra provincia, los conocedores coinciden en señalar que la próxima será una “muy buena” cosecha, con una producción que podría asemejarse a la existente con anterioridad a la de 2009, que fue escasa y que motivó el aumento en el precio de los vinos.

De todos modos, también se señala que en Mendoza habrá que esperar aún algunos días y, a modo de ejemplo, se remiten a lo que sucedió el 4 de noviembre de 1992 cuando una helada, inesperada para la época, se llevó gran parte de la producción local y que derivó en que la cosecha alcanzara sólo 9 millones de quintales.

“Deberemos prepararnos para lo que se viene, porque no se volverá a presentar lo que sucedió durante los últimos dos años”, dijo un dirigente consultado, quien recordó que ante aquella baja producción se priorizaron los precios y se sacrificó la calidad.

“Ese proceso se va a revertir, porque volveremos a precios normales y habrá que vender más”, indicó, lo que también podría servir para avanzar sobre muchos mercados que debieron abandonarse como consecuencia de los precios. Se considera, inclusive, volver a poner en funcionamiento aquellas empresas que exportaban graneles y se vuelve a pensar en el mercado ruso, “en la medida en que los precios sean razonables” y volver a hacer hincapié en el tema mosto.

“También tendremos que pensar en un esquema de productividad distinto, porque en los dos últimos años se vendió todo, con distintas calidades y hoy hay un segmento que, si se elabora como se hizo en los dos últimos años, no tendrá mercado”, dijo la fuente, al recordar que aquella necesidad de caldos llevó a comprar tintos de bajo color, a tintos de blancos, a vinos con acidez volátil elevadas, etc.

Existen coincidencias también en el sentido de que la vitivinicultura deberá saber leer el mercado, porque no tiene posibilidades ni herramientas para modificarlo y que, en ese marco, quienes pueden recibir menos golpes por el cambio serán aquellos que estén integrados y los que estén produciendo productos de calidad, cualquiera sea el nivel de precios.

Si el concepto de calidad se va a imponer en toda la franja de vinos -desde los de precios más bajos hasta los de valores medios- también será necesario que las bodegas realicen las inversiones necesarias y quizás para ello hagan falta créditos blandos para alcanzar ese objetivo, aunque también se señaló que se producen casos “extraños”, como algunos que venden sus uvas a las bodegas de mayor prestigio, para vinos de alta calidad y los caldos que éstas elaboran dejan mucho que desear.

“Hacer un buen vino no necesita de mucha tecnología; si no, los monjes no lo hubieran hecho. Pero cuando uno ingresa en escala, sí la necesita”, resumió un veterano bodeguero.

Al intentar resumir la situación, las fuentes coinciden en señalar que el vino que no cuente con determinados valores de calidad no tendrá mercado y no habrá operativo alguno que pueda sostenerlo. Es por eso que también se señala que el mosto volverá a ser una salida, aunque en este caso también se impondrá la calidad porque la competencia internacional es cada vez más rigurosa. El gran desafío, entonces, es mejorar la calidad, lo que permitirá recuperar stocks y también volver a hacer frente a los mercados externos.

Precisamente, hablando de los mercados internacionales, cabría señalar lo que sucede en España. En ese país continúan aumentando las exportaciones, pero esas ventas se realizan a precios mucho más bajos con un hecho no menos preocupante: las salidas de vinos sin denominación de origen aumentaron casi un 30 por ciento, mientras cayó la facturación de los vinos de precios más altos, con lo que España se convierte en un difícil competidor para los mercados que también busca la Argentina para sus vinos a granel.
 
En los vinos de mayor precio también inquieta que ese país europeo incrementó sus ventas en casi un 13 por ciento a Estados Unidos, un mercado en el que la Argentina mantiene un crecimiento importante.

Finalmente, también cabe señalar que la cosecha italiana será levemente inferior a la de otros años como consecuencia de la erradicación de viñedos que está impulsando la Unión Europea a través de subvenciones.

 Fuente: Los Andes

 


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