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“Los bodegueros argentinos tienen que agarrar la valijita y animarse a ir a China”

En el marco del IV Foro Vitivinícola, Alberto Arizu (h), presidente de Wines of Argentina y gerente comercial de Luigi Bosca, dialogó con este medio sobre las dificultades que tiene el vino argentino de insertarse en el gigante asiático.

Con tasas de crecimiento sólidas y una firme demanda de alimentos de bajo y alto valor agregado, el mercado chino continúa afirmándose como uno de los grandes desafíos para los empresarios argentinos. Y para la industria vitivinícola, no es la excepción.
En lo que va del año, las exportaciones de vino fraccionado en botella hacia el gigante asiático continúan mostrando excelentes tasas de crecimiento, si bien los niveles aún son bajos.

En concreto, durante los primeros seis meses del año, este mercado ocupó el puesto número 14 entre los principales importadores de vino nacional, con compras por más de 3,6 millones de dólares, lo que implicó un alza del 71% en relación con el mismo período de 2009.

Sin embargo, en el marco del VI Foro Internacional Vitivinícola -organizado por Bodegas de Argentina y Area del Vino hace pocos días en la provincia de Mendoza-, quedaron de manifiesto las dificultades para consolidar el crecimiento en este mercado clave y con enorme potencial.

Al respecto, Alberto Arizu (h), presidente de Wines of Argentina (WofA), el organismo privado encargado de la promoción del vino en el exterior, y también director comercial de la tradicional bodega Luigi Bosca, reconoció que las compañías locales se están manejando con lentitud a la hora de conquistar los paladares chinos.

“China es un monstruo donde hay que hacer un enorme trabajo de promoción que dará interesantes frutos en varios años”, explicó el directivo, quien sin embargo alertó que en ese país “estamos muy lentos. Falta que los bodegueros argentinos tomen el coraje que se necesita para ir”.

Arizu aseguró que en China “está todo por hacer, pero hay que tomar la decisión y para ello se necesita una mayor voluntad empresaria”.

El presidente de WofA explicó que “acá no se trata de ir y plantar la bandera argentina. No tiene sentido ir con una misión, ya que la cantidad de recursos económicos que necesitaríamos para ir a promover la marca país en esta etapa inicial es tan grande que si no está acompañado por un canal de distribución sólido, terminaríamos perdiendo todo lo invertido en pocos años”.

En diálogo con iProfesional y otros medios, Arizu recalcó que “primero hay que desarrollar esos canales comerciales”.

“Los empresarios tienen que agarrar la valijita, animarse a conocer China, aprender de China, explorar ese mercado. Una vez que ya estemos consolidados entonces sí tiene sentido ir a plantar la bandera y tener una mayor presencia institucional”.
El desafío de los BRIC
En un contexto de fuerte competencia internacional y mercados saturados, Arizu sostuvo que el desafío de la industria es enfocarse en los países que más van a crecer de cara al futuro.

Sucede que el vino argentino, gracias al Malbec, la gran punta de lanza, está dependiendo cada vez más de la demanda de los Estados Unidos. Este país, en lo que va del año, demandó el 35% de todo el vino exportado y explicó casi el 40% del incremento de las ventas al mundo a lo largo del primer semestre.

Al respecto, el directivo sostuvo que “Estados Unidos no va a seguir creciendo a tasas de dos dígitos de manera eterna”.

Por ello, destacó que, en gran medida, la llave de los vinos argentinos está en el BRIC, bloque de países que, además de China, está conformado por Brasil, Rusia y la India.

En lo que respecta a Brasil, mercado que en lo que va del año demandó un 64% más de vino argentino y pasó a explicar el 8% de las exportaciones totales de embotellados, Arizu aseguró que “tenemos un enorme potencial y tenemos una enorme ventaja logística porque estamos al lado. Además, el tipo de cambio todavía es ventajoso por la ayuda del real, que está muy apreciado”.

Con respecto a Rusia, también aseguró que hay mucho potencial, aunque reconoció que hay más trabajo por hacer porque “la Argentina tuvo una estrategia equivocada, que fue hacerse fuerte en la venta de vino a granel, cuando en realidad es un mercado con un potencial tremendo para venderles vino de alta gama”.

“Hay bodegas que somos ejemplo de eso”, disparó.


Fuente:  iProfesional – Juan Diego Wasilevsky


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