RSS

Los vinos patagónicos ganan adeptos en el mundo a fuerza de historia y calidad

En diálogo con este medio, Guillermo Barzi, presidente de la tradicional bodega Humberto Canale, que ya tiene más de 100 años de trayectoria en el mercado, analizó el presente y futuro de la industria al sur de la Argentina. Además, brindó su visión sobre el potencial del Merlot.

La bodega Humberto Canale el año pasado cumplió los primeros cien años de vida, convirtiéndose así en el establecimiento con más historia de la Patagonia.
Y desde la compañía siempre recalcan su carácter de “pionera” y recuerdan cómo la visión de un aventurero se convirtió en el puntapié inicial de un pujante desarrollo de la industria vitivinícola en esa región austral de la Argentina que hoy mueve cientos de millones de dólares y brinda interesantes vinos al mundo.

La bodega está emplazada en el Alto Valle de Río Negro y fue fundada en 1909 por Humberto Canale, quien había recorrido la región cuando todavía flotaban los recuerdos frescos de la Conquista del Desierto.

La tierra agreste y desértica y la gran amplitud térmica, lo convencieron de que se trataba del escenario ideal para cultivar vides.

Acto seguido, viajó a Francia e importó cepas de Burdeos, como Semillón, Cabernet y Merlot.

Hoy, tras una inversión de 2,5 millones de pesos realizada dos años atrás, la bodega cuenta con 300 hectáreas de frutales y 150 de viñedos y amplió el abanico de varietales, incluyendo Malbec, Pinot Noir y Sauvignon Blanc.

La compañía está presente en el mercado en varios segmentos, que van de los $15 a los $150. Sin embargo, el vino más representativo es el Íntimo, que salió a la venta hace más de 40 años y se convirtió en un emblema de calidad de la Patagonia.

En el plano internacional, en 1978 realizaron su primera venta al mundo y hoy están presentes en más de 25 mercados, como Reino Unido, Estados Unidos, China, Holanda y Suiza, y exportan el 35% de su producción.

El presente y el futuro de la bodega, los desafíos del mercado, el potencial del Merlot y la mística de la Patagonia, algunos de los ejes abordados en la charla que este medio tuvo con Guillermo Barzi, sobrino nieto de Humberto Canale y presidente de la compañía.

El año pasado, la bodega cumplió un primer centenario, ¿cómo considera que fueron evolucionando los vinos patagónicos desde ese entonces hasta hoy?
La evolución fue gradual a través de los años hasta la década del ´90. Allí se produce la revolución en la viticultura argentina, a mi entender, disparada por un hecho macroeconómico que fue la estabilidad y la apertura. Los vinos argentinos cambiaron… y los nuestros también. Comenzamos a hacer los vinos que gustaban en el mundo, es decir, mas jóvenes, frutados y fáciles de beber en el corto plazo. Humberto Canale, con 90 años de existencia en la Patagonia se integró en el grupo de bodegas que generaron estos cambios en Argentina.

¿En qué medida los consumidores del exterior se acercan a estos vinos por ser argentinos y quiénes ya los diferencian y los identifican con una región totalmente diferente a las tradicionales, como Mendoza?
La región del norte de la Patagonia es una de las pocas regiones frías en la Argentina. El clima condiciona a producir sólo variedades de alta calidad enológica… Esa es la imagen con que el mundo vitivinícola ve a la Patagonia y es la base de toda nuestra comunicación. Y es en ese microclima diferente a otras regiones del país, donde el Pinot Noir, el Merlot, el Sauvignon Blanc y el Semillón sobresalen y se diferencian.

Además, recientemente las bodegas exportadoras de la región hemos conformado la Cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia, de la cual tengo el honor de ser el primer presidente. El principal objetivo es defender y difundir la indicación geográfica “Patagonia” como viticultura de alta calidad

¿Cómo es el presente de la industria en la Patagonia?
Es muy bueno. Las bodegas históricas con la más moderna tecnología como la nuestra, y un nuevo polo vitivinícola en la vecina provincia de Neuquén, que nace a partir de los 90, están conviviendo con recientes inversiones de bodegas boutique de alta calidad en Rio Negro.

¿Qué potencial tiene y qué debería mejorar todavía la región?
El principal factor de calidad es el clima, unido a una abundante cantidad y calidad de aguas de riego. La aplicación tecnológica es de última generación… sólo nos resta seguir creciendo en producción con nuevas inversiones en viñedos.

En cuanto al Merlot, variedad insignia de la Patagonia, ¿a qué estilo de vinos se está apostando hoy?
Estamos haciendo vinos elegantes, con buen equilibrio, color rojo rubí brillante y aromas frutales de frambuesa y guinda.

¿Cómo se puede seguir sorprendiendo con este varietal?
Es una variedad que se adapta fantásticamente al clima de la región. Es medianamente vigorosa, madura siempre bien y al hacerlo en el otoño patagónico, su maduración es lenta, alcanzando niveles de alcohol óptimos sin tener problemas en que sean muy altos. La buena acidez natural de los vinos de la región permiten periodos de añejamiento prolongados, reteniendo sus mejores caracteres en color y aroma. Sin duda, es la variedad del Alto Valle. Y en esta etapa de comunicación en donde cada país o región diferencia sus variedades “bandera “, el Alto Valle es sinónimo de los grandes Merlot de Argentina.

Hace poco lanzaron su ícono, Centenium. ¿Qué repercusiones tuvo esta etiqueta en la Argentina y en el mundo?
Hicimos muy pocas botellas, unas 2.700. Fue un trabajo arduo. Iniciamos en las viñas una selección de sus tres variedades componentes, trabajamos esos viñedos con demasiada atención, y así nació la uva para este proyecto en la cosecha de 2005. Luego lo dejamos un año y medio en barricas. Lo interesante es que eran de tres tipos: roble americano, francés y centro europeo, combinando cada una de ellas con la variedad que mejor le sentaba. Finalmente, lo envasamos en botellones de 1,5 litros, donde se crió lentamente durante dos años. Así, logramos sacarlo al mercado en 2009 a un precio de $700. Es un fuerte generador de imagen y un gran referente de la región Patagónica.

Cómo imagina a Humberto Canale en los próximos diez años?
Mi abuelo Amadeo Canale, creador del bizcocho y Pan Dulce Canale, solía decirnos en nuestras primeras etapas empresarias: hay que ser genuinos y honestos con el producto y su calidad, que a lo largo de los años las marcas reflejen esos atributos y así el consumidor se fideliza. Así lo hicieron nuestras generaciones anteriores, así lo seguimos haciendo, y puedo asegurar que, con otra generación ya involucrada en la dirigencia de la empresa, seguiremos en ese camino, paso a paso, creciendo y manteniendo la referencia de calidad de Humberto Canale como líder de la viticultura del Alto Valle.

En el plano personal, ¿cuáles son los vinos que más disfruta?
Los Merlot y Pinot Noir patagónicos…. los Cabernet de zonas tradicionales mendocinas y los modernos Torrontés salteños.

Fuente:  iProfesional.com


Comments are closed.