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Las diferencias entre las tres cepas de torrontés argentinas

Son tres variedades que se cultivan desde la época colonial en Sudamérica y no tienen similitud con los Torrontés de origen europeo.

Los viticultores y muchos amantes del vino tienen el falso concepto que la uva Torrontés es una sola, nada más que si cultiva en La Rioja se la denomina Torrontés Riojano, si es en San Juan, Torrontés Sanjuanino y si es en Mendoza, Torrontés Mendocino. Incluso algunos hablan del Torrontés Salteño. Esto no es así, ya que se tratan de tres variedades diferentes cuyo origen es de la época colonial y son distintos a los Torrontés europeos.

El T. Riojano es una variedad que entrega vinos varietales muy aromáticos y se cultiva en la Rioja, Catamarca, Salta y San Juan. Se lo conoce erróneamente como Malvasía o Moscato D”Asti.

El T. Sanjuanino se lo conoce como Moscatel Romano y en Chile como Moscatel de Austria, y es muy utilizado para Pisco y aguardientes. Esta muy difundido en San Juan pero mezclado con T.Riojano y T.Mendocino (poca importancia enológica).

El T. Mendocino se la conoce también como Pelet o Loca Blanca y su pulpa tiene un sabor neutro, es añera y tiene poca importancia enológica.

Una reciente investigación de la Universidad Nacional de Cuyo y la Universidad de California ha determinado por estudios de ADN que el T.Riojano, T. Mendocino y T. Sanjuanino son variedades diferentes al igual que el Moscatel amarillo, un cultivar argentino similar al T. Riojano. Se comprobó que con alto grado de probabilidad el T. Riojano, T. Sanjuanino y Moscatel amarillo provienen de un cruzamiento natural de Moscatel de Alejandría y Criolla Chica, y que T. Mendocino es también progenie de Moscatel de Alejandría si bien el otro padre todavía no ha sido identificado. Estos varietales se cultivaron desde tiempos de la conquista española. El Moscatel de Alejandría es ancestral desde el norte de Africa y el mediterráneo, su amplia distribución ha permitido que contribuyera a cruzamientos genéticos en el viejo mundo. La Criolla chica tiene origen en el Moscatel Negro que se lo cultiva en las islas Canarias y concuerda con que de allí se introdujo la vid a América. La explicación más simple es que fueron traídos desde el Viejo Mundo y se renombraron aquí, pero nada tienen que ver con los Torrontés de Europa.

Torrontés Riojano

Hojas: grandes, orbicular, contorsionadas, gruesas, con abundante pelos en la cara inferior. Verde opaco. Punto peciolar verde con la base de las nervaduras de color rosado. El pecíolo (palito de la hoja) es rojo violáceo excepto una pequeña porción (de un centímetro antes) hacia el punto peciolar.

Racimo: grande, suelto a bien lleno, cónico alargado.

Baya: esferoide, de color blanco amarillento dorado, con una tonalidad aceitosa característica. El perfume particular facilita su reconocimiento.

Torrontés Sanjuanino

Hoja: mediana a grandes, orbicular contorsionada, con abundantes pelos en su cara inferior. Verde intenso, más oscura que el Torrontés Riojano. Pecíolo coloreado de rojo violáceo en forma completa, no como el Torrontés Riojano que tiene una porción verde hacia el punto peciolar.

Racimo: mediano a grande, bien lleno, bastante apretado, cónico alargado.

Baya: grande, casi esférica a elipsoidal corta, de color blanco dorada, con perfume moscatelizado, muy parecidas a los granos de Moscatel.

Torrontes Mendocino

Hoja glabra (sin pelos), con nervaduras rojizas

Racimo: grande, cónico alargado.

Baya: redonda, blancas con pintitas marrones. No tiene aroma a moscatel.

Fuente: Diario de Cuyo / Suplemento Verde


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