RSS

Las amenazas del vino argentino

El negocio del vino está acosado por dos frentes y eso repercute en los productos que se beberán en el mediano plazo en el país. Uno es la caída del gran consumo; el otro, el meteórico ascenso al mercado internacional.

El vino tiene dos fuertes amenazas que convergerán en el mercado interno entre este y el año que viene. La primera, la caída del consumo interno, es un fenómeno de larga duración en el que Argentina no es un caso aislado. La otra, la creciente demanda externa, resulta una coyuntura que presiona sobre el mercado local y que repercute directamente sobre los vinos que beberemos en el mediano plazo.


Denostar para crecer

En Argentina el escenario de la caída de consumo se resumiría así: la industria, para escapar a la tenaza que acababa con el vino de venta diario, buscó producir un estilo más acorde a los mercados internacionales y abrió la brecha exportadora. La jugada fue exitosa desde el punto de vista externo -hoy las ventas externas crecen un 19% anual y vienen acumulando números crecientes desde 2002- pero en el mercado interno se equivocaron los pasos.
Dentro el vino se “premiumizó”, por así decirlo, asociando un nuevo estilo for export directamente con mejor calidad de producto. Esto se tradujo en “más pago, mejor bebo”, pauperizando aún más, de paso, a los vinos más baratos. El razonamiento hoy se demuestra erróneo: vino Premium versus vino diario en verdad sirvió para minar el “vino alimento” y pasar al “vino lujo”, asfixiando al motor de la industria.

Los números son elocuentes. El vino hoy mueve 12 millones de hectolitros, con un 90% que está por debajo de los 10 pesos, pero pone el acento en el 10 más reputado; mientras que la cerveza produce 16 millones y apoya tanto a las caras como a las baratas. Así las cosas, el consumo pasó de 50 litros de vino por año y por habitante en 1991 a 28 en 2007. Mientras que en el mismo lapso, la cerveza trepó hasta los 44 litros persona/año.

¿Cómo operan las cervezas, ahora que empiezan a recorrer el mismo camino del vino, ascendente en precio? En vez de hablar de mejores y peores, comunican calidad para todas, aunque marcan las diferentes situaciones de consumo para cada segmento de precio: habla de perfección y de maridajes, en un extremo, y en otro de valores de encuentro. Pero defienden cada una con orgullo.

En los próximos años se agudizaría la caída del vino, porque el consumidor entiende cabalmente el argumento del precio construido por su industria: por 6 pesos bebe una cerveza que, aunque no la considera necesariamente mejor, sí la bebe como un producto de calidad, mientras que por la misma plata no consigue un vino que considere así, mucho menos como bueno. Como dice el reconocido enólogo Ángel Mendoza “bajar la calidad por una cuestión de costos no es una conducta ética”. Y así se llega al segundo frente.

Fronteras afuera

Como las exportaciones crecen sólidamente, en especial a Estados Unidos, y amparadas en el monovino Malbec, hoy se llega a una situación crítica: exportar más Malbec para sostener una demanda creciente, cuando la variedad llegó a un límite productivo, como se anticipó en esta columna en noviembre pasado y se agudizó esta vendimia con menos rindes. Elaborar más implica plantar más, y las plantaciones van a un ritmo menor que la demanda externa.

A tal punto, que la cosecha 2010 que hasta ahora promete menos volumen que las anteriores, comprometería la capacidad productiva para 2011 de los vinos Premium, el orgullo de la industria. Como declaró la presidente da Wines Of Argentina, Susana Balbo, “será una decisión empresaria ver qué mercado se potencia, si el externo o el interno.”

Siguiendo la lógica que la industria ha seguido hasta ahora -denostar el consumo interno bajando la calidad de los vinos y marcando como mejores a los productos for export- el bebedor que no tiene la gracia de importar vino argentino desde fuera para beber bien, más vale que se estoquee desde ahora o que beba cerveza, de la categoría que prefiera.

Fuente: Diario La Mañana Neuquén


Comments are closed.